jueves, 29 de enero de 2015

La función educativa de la familia (Cap. 2)

Este capítulo está lleno de sugerencias "políticamente incorrectas", lo que hace que aventure un diálogo interesante.

1. Relación de los esposos entre sí y de éstos con el hijo.
2. El problema del divorcio y sus efectos en el ámbito educativo
3. La educación de la afectividad y su relación con las virtudes (pilares
de la personalidad madura).
4. Estructura familiar y social (hogar, clan, polis) y su influencia en la
educación.
5. El papel del juego en la acción educativa.

Como son muchos temas, sugiero que hagáis resúmenes del contenido para la preparación del seminario, y después abordéis una cuestión o hagáis reflexiones personales. En general todos tenemos "ideas bonitas" pero no siempre hemos reflexionado bastante sobre sus fundamentos. Os animo a hacerlo.

Ánimo... espero vuestros comentarios.

Un cordial saludo

72 comentarios:

Cristina Llamas Verna dijo...

Uno de los errores que puede tener un padre, y que estoy de acuerdo con este capítulo del texto (en el punto 6), es querer que su hijo, cuando sea mayor, vaya a ser igual a él, como por ejemplo, que se vaya a dedicar profesionalmente a lo mismo que él. (como dice el texto, el fin del padre es el hijo, los padres son para los hijos y no al revés). Unos padres no pueden obligar a sus hijos a que hagan lo mismo que ellos, por mucho que les gustaría a algunos. (“¡si yo soy abogado, mi hijo debe ser abogado!”). Este pensamiento va en contra de la educación.
A los niños hay que educarlos en libertad, y por ello todo su entorno debe respetar lo que les gusta, a lo que se quieran dedicar (si es bueno, claro). Si unos padres no educan en libertad a su hijo, es que son unos padres muy posesivos. Los padres deben ir sabiendo con el tiempo que es lo que le gusta exactamente al niño y mostrar interés, hacerle caso, viendo en lo que más se centra el niño, en que invierte su tiempo, que es lo que más le gusta…

Laura Catalinas dijo...

Todo el capítulo va centrado en la función educativa de la familia. Lo primero nos habla de la educación en el ámbito familiar. Nos define matrimonio, resaltándonos como fines importantes, el amor entre ellos, y la procreación, pero procreación en el más amplio sentido de la palabra, ya que procrear pueden hacerlo todas las especies, se refiere por tanto a la procreación y lo que eso conlleva, es decir la educación; dónde culmina la relación padres e hijos. El matrimonio da lugar a una persona nueva, que es el hijo, lo que hace que los padres se subordinen a los hijos, desde una visión naturalista del hombre. El hombre es sólo padre con la colaboración de Dios. Los padres ponen la materia, la parte somática, pero el alma viene de Dios, que es quién aporta la colaboración divina. Resalta el alma como más importante que el propio cuerpo. El matrimonio se encuentra en el hijo, y es quién le da sentido, ya que en él está el amor de los padres. Todo esto expresa el carácter unitivo. El amor que se tienen los esposos y el amor que tienen hacia su hijo no son separables. Este amor unitivo, hace que el hijo se parezca al Espíritu Santo. El hijo es la unión de los padres por carácter natural, si el hijo actuara como desunión del matrimonio, este amor mutuo quedaría frustrado. Hay algunas consecuencias que se pueden dar creando desunión por parte del hijo, por ejemplo, cuando los padres muestran excesivo amor hacia su hijo dejando de lado al cónyuge o cuando una mujer se olvida de su esposo o viceversa, pero todo esto sería absurdo, antinatural ya que el hijo provoca en el matrimonio el efecto contrario. De forma que si esto ocurriera no se podría llevar a cabo la función de educación. La educación del hijo es familiar, algunas veces cuando hay muchos hijos, estos se educan entre sí. Cuando mejor se educa es cuando el amor al hijo es una prolongación del amor de los esposos, y es un proyecto común, no por separado. La educación es un deber y un derecho de los padres. En el texto se habla de poligamia, como dificultad educativa, ya que no permite establecer relaciones fraternales. Lo más importante para una buena educación es la indisolubilidad matrimonial como promulga la iglesia. Por eso hay muchos países con problemas de población que saben cómo atajar y se toman medidas erróneas. El problema es mucho más profundo y las medidas serían prohibir la poligamia, y controlar el número de hijos ilegítimos, ya que casi siempre son problemas de educación no resuelta. Nunca existen demasiados niños en un país, lo que sí que se puede dar son niños mal educados. La educación siempre sale mal si no va unida al amor. Se habla de divorcio como factor que dificulta la educación, pudiendo crear traumas, siempre sin generalizar ni exagerar.
Si hablamos de la educación de la afectividad hay que educar con una normalidad afectiva, lo primero que se debe educar son los sentimientos y los afectos, sobretodo en la niñez, para ser una persona equilibrada es indispensable que se tenga un equilibrio afectivo, sino se producirán dificultades en el crecimiento y en otras dimensiones de la educación. La normalidad sentimental empieza en los padres, ya que si ellos no la tienen no se la pueden pedir a sus hijos. Siempre de una forma equilibrada, no es bueno reñir delante de ellos, ni hacerse muchos arrumacos. Lo que está claro es que padres mal educados, nunca podrán ser buenos educadores. Educar en la afectividad, también incluye educar las pasiones, sentimientos, cosas profundas, lo correcto sería criarlo desde el punto de vista de las virtudes, empezando por la templanza y la fortaleza, y un poco después de una forma más estable en la prudencia y en la justicia.

Laura Catalinas dijo...

La importancia del dialogo en la educación. No es lo mismo reñir, que no estar de acuerdo, las riñas son causa de un problema de incompatibilidad de caracteres, de una manera distinta de ver las cosas, solo se pueden vencer si nos auto-examinamos y vemos porque estamos actuando así. Todo esto afecta a los hijos y les deja huellas y forma parte de la primera educación, la que se da sobre todo durante los primeros años de vida y que siempre corresponde a los padres.
Nos habla de hogar como algo fundamental, cuando el hombre no tiene casa se siente sin respaldo, la estabilidad de la casa no te asegura la estabilidad del matrimonio, pero es un factor fundamental muy importante. Lo antecedente al hogar sería el clan que era una organización basada en núcleos de sangre. Del clan se pasó a la polis, reunión de grandes familias humanas, donde el marido y la mujer ya se buscaban fuera del clan.
El juego es un factor de importante influencia, ya que va vinculadísimo con los afectos. El hombre tiene el sentido del juego más desarrollado que la mujer, sus componentes nos lo dejan claro ya que el juego es un reto, está formado por reglas, siempre tiene un objetivo, nos vale para ver el ensayo de respuestas, y tiene cierto carácter de inmadurez. Muy bueno para que se conozcan a sí mismos. El juego es un buen método para enseñarles a ganar y a perder.
Otra cosa importante a la hora de educar es hacerlo en libertad, respetando las inclinaciones de los hijos, ya que los hijos no son para los padres, sino los padres son para los hijos. Hay que tratar de adivinar, descubrir lo que les podría gustar y potenciar sus valías.
Por último la serenidad afectiva es importante junto con la educación sexual. La madre, por naturaleza, de forma innata, es un lugar de acogida, un lugar seguro, es una característica esencial de la mujer. Una de las características del ser humano, es que de vez en cuando el hombre tiene que recibir consuelo, la vida es algo más que arriesgarse. Aquel que no sabe acudir al consuelo cuando lo necesita es y será siempre un ser desconsolado que se inhibe y sucumbe a la dureza de existir.


María Álvarez González dijo...

En este segundo capitulo el autor explica la función educativa de la familia.
La educación es el tercer aspecto del fin del matrimonio, la procreación. En el caso de los seres humanos no solo se limita a la procreación, sino la procreación-educación; esto es lo que nos diferencia de los animales.

El hijo surge a partir del amor entre los padres, por ello éstos están subordinados a los hijos. Se necesita la ayuda de Dios para ser padre ya que, aunque los padres aportan la parte biológica del ser humano, es decir, el cuerpo, Dios aporta la parte más importante que nos hace hombres, que nos distingue de los animales; ésta es la parte espiritual, el alma. El hombre por tanto, es la unión entre el cuerpo y el hijo.

El hijo es el punto álgido del matrimonio. Surge del amor entre los esposos. Por ello, el autor se pregunta que cuándo el matrimonio puede sufrir una disminución del amor entre los esposos cuando éstos son padres. Frente a ello, responde que esto puede surgir cuando el padre o la madre tienen predilección por el hijo y esto hace que “aparte” de su vida al otro progenitor.Si esto se produjera la función educativa no tendría sentido, no se podría llevar a cabo.

Para una buena educación de los hijos es importante que los padres se quieran y que además tengan una buena relación.

Por otro lado, explica que tanto la bigamia como la poligamia dan lugar a un déficit o a una dificultad educativa, ya que el padre no presta una buena atención a cada uno de sus hijos. Éstas no están permitidas en la educación ya que no son pedagógicas.

Expone la idea de la educación de la afectividad. El amor entre los esposos y también con los hijos es fundamental para una educación en la normalidad afectiva. Si falla, tenemos una falta de fundamento para edificar una educación superior, es decir, del intelecto y de la voluntad.

Lo primero que se debe educar son los sentimientos, ya que luego pueden surgir problemas en el aprendizaje y en otras dimensiones de la educación.

Por otra parte, hay que crear hábitos en el niño, pero antes de ello, deben formarse los sentimientos.
Para poder educar a un hijo los padres tienen que estar bien educados, sino es imposible dar una buena formación.

El niño necesita ver como se quieren sus padres, éstos lo deben manifestar de manera sutil, y también hacer ver al niño que ambos le quieren por igual, ya que si nota que uno de los dos le quiere más que el otro no podrá tener un equilibrio emocional.

En cuanto al castigo, cuando un padre castiga a un hijo debe explicarle el por qué, para que de esta forma el niño vaya entrando en razón.

En el texto se menciona el diálogo como parte fundamental en la familia, Los padres deben solucionar sus problemas mediante el diálogo y no por medio de riñas, ya que ello afectará al niño en un futuro cuando a él le surjan problemas.

Otro aspecto fundamental es que la familia posea una casa, un hogar con el que se identifiquen. Asimismo, es de vital importancia que tanto la madre como el padre estén en casa en la medida de sus posibilidades para así educar de manera conjunta.

Por otro lado, cita la necesidad de enseñar al niño a jugar. En este caso el padre tiene un papel distinto al de la madre. El varón tiene la función de enseñar a jugar, mientras que la madre le enseña a que cumplan las normas del juego.
Todos los niños necesitan el juego para desarrollar sus habilidades. En éste se aprende a ganar y a perder.

Para concluir, se debe educar a los hijos en la libertad y la serenidad, respetando sus preferencias y ayudándole a que vea éstas, por ejemplo a la hora de estudiar una carrera universitaria.

Gloria Carrara Bittini dijo...

Lo primero que hay que destacar de este segundo capitulo, es el énfasis que pone el autor en que tiene que haber amor en el matrimonio, es decir en la educación en la familia. Dice que para poder educar a los hijos, ya que el fin principal del matrimonio es la procreación, y sin amor no se puede dar. Es importante destacar que el hombre no puede ser padre sin la ayuda de Dios, ya que los hombres forman al hijo, pero es Dios quien le da el alma.

Hay que darle especial importancia, a que el fin principal del matrimonio es la procreación, crianza y educación, y como se acaba de expresar, no es posible si no hay amor entre el padre y la madre.

Los ejemplos que pone de por que los niños no están bien educados, son; la poligamia, ya que el hombre no tiene amor hacia la mujer, sino se que se olvida de ella y se centra en los hijos, también se cita a los niños latinoamericanos, son hijos que surgen de relaciones extramatrimoniales y el ultimo ejemplo es el de los niños que sufren la separación o el divorcio de los padres, y esto puede causarles traumas, ya que tienen amor hacia ambos su padre y su madre.

Como se expresa en el texto, la educación en la familia es primordial, y por ello, lo primero que se deben educar son los afectos y sentimientos, es también importante inculcar y promover una serie de hábitos, uno de los objetivos de los profesores, pero siempre después de haber educado bien los sentimientos y los afectos de los alumnos en sus respectivas casa. Es importante comprender que la educación de las virtudes se produce cuando los niños tienen bien educados los sentimientos, ya que cuando una persona educa bien los afectos y sentimientos, cuando la voluntad actúa en ellos, surgen las virtudes correspondientes.

Hay que promover las buenas maneras entre el hombre y la mujer en casa, ya que los niños ven la relación y el dialogo que surge entre sus padres en su casa, y siempre conjunta, es decir que el padre y la madre, ambos tienen que educar a sus hijos.

Es impórtate la casa, el hogar, es decir si una persona esta constantemente cambiando de lugar, es decir cuando esta cambiando constantemente, el hombre no puede reconocer un lugar u hogar como suyo propio. El tener un hogar no asegura la estabilidad de la familia, pero si no hay hogar, la estabilidad se puede ver afectada. En el texto, se pone el ejemplo de los mejicanos y las personas de África, se expresa que la falta de estabilidad, afecta a la memoria y el nivel educativo de los alumnos.

Gloria Carrara Bittini dijo...

A lo largo este apartado, se exponen las diferencias entre las polis, los clanes y la horda. Por un lado la horda, eran las agrupaciones primitivas de la humanidad, en la que las relaciones sociales, correrías o cosas que hacían los hombres fuera de la casa. Por otro lado, están los clanes, que eran la formación de grupos estable, basada en vínculos de sangre. Para finalizar, están las polis, que son reuniones de grandes familias, don de la mujer o el marido se buscan fuera del clan.

El juego es un factor importante en la educación de los niños, ya que sirve para probar la propia fuerza del niño. Se dice que los niños tienen el sentido del juego mas desarrollado que las niñas, por su sentido de la rivalidad y querer ser el mejor. Mediante el juego, se aprende a perder y a ganar, por eso es importante educar a los niños en este sentido. A parte de educar a los niños en todos estos sentidos, es importante educar a los niños en la libertad, es importante el interés del padre, pero también el de los niños.

Para finalizar, es importante también educar a los niños en la serenidad. Esta educación se le da mejor a las madres, ya que a diferencia de los padres, las madres juegan con los niños, de manera mas calmada y les van enseñando el sentido de la serenidad y la tranquilidad, mientras que los padres, juegan con los niños de manera mas ajetreada y movida. El ejemplo que se muestra en el libro, es el momento en el que el niño busca el regazo, es decir, cuando busca el regazo paterno, busca el apretón de manos cariñoso, mientras que cuando busca el de la madre, busca el regazo, que esta relacionado con la lactancia y el cuidado del niño, después de educar al niño en la serenidad, viene la educación en la sexualidad.

Raquel Corral Magdaleno dijo...

En éste capítulo el autor nos resalta y conciencia de la importancia que tiene la familia en la educación del niño, y a la largo de su importancia en la sociedad.
Lo fundamental en el matrimonio es dar lugar a una persona, con todo lo que eso conlleva, y los padres no pueden ser padres sin la ayuda de Dios, ya que el alma es más importante que el cuerpo.
La familia es un agente fundamental, y debe estar en armonía para poder desempeñar su función, que no es solo la de cuidarle, sino también educarle.
En una familia tiene que haber un padre, una madre y unos hijos. Esta regla se debe dar ya que es lo que produce estabilidad en los niños, y esto lo vemos claramente en los casos de divorcio y de poligamia, en los cuales la educación y la personalidad del niños se ve afectada de forma negativa, ya que en esos casos no hay estabilidad familiar, y provoca una conducta inmadura en los niños, el lo sentimental y en lo afectivo.
Esto puedes desembocar en la mala educación del niño que padece estas situaciones familiares.
Además de educar los sentimientos también hay que saber educar a los niños unos hábitos, que junto con la familia le den estabilidad.
Otro factor que puede afectar a un niño es la mala coordinación a la hora de educar en los padres, los cuales tienen que estar siempre de acuerdo para que el niño no llegue a conclusiones equivocadas como que uno de los dos le quiere mas que el otro, ya que no puede tener equilibrio emocional el hijo que cree ser más amado por su madre que por su padre. Por esto tiene que existir siempre diálogo y acuerdo entre ambos padres, para que la educación sea efectiva.
Otro agente esencial en la educación que destaca el texto es el juego, que ayuda y educa muchos valores en un niño, como el saber ganar perder y aceptarlo de forma honrada y honesta, ya que así se educa también la afectividad.
Así mismo el juego, al estar guiado por reglas, produce en el niño el florecimiento inconsciente de la obediencia, así como de la serenidad, y va desarrollando el equilibrio emocional.
Por último hay que destacar una breve mención que hace el texto a un detalle que considero fundamental, el parentalismo posesivo, el cual es opuesto a la actividad de educar en la libertad, y que muchas veces limita al niño en su educación.

Ana Hidalgo dijo...

Lo primero que se debe hacer es educar en los sentimientos, se hace desde la niñez hasta los 10 u 11 años. En la adolescencia, los padres son los que tienen que ayudar a sus hijos en sus crisis afectivas para que puedan solucionarlas ellos solos poco a poco.
Si en una persona la afectividad, lo sentimental y emocional están mal, se producen dificultades en el crecimiento de su aprendizaje y en otros aspectos de la educación. Los expertos (pedagogos) creen que lo primero que hay que hacer es educar en los hábitos y por supuesto, crearlos. Esto es uno de los objetivos que los maestros o profesores tienen que conseguir en los alumnos.
Por lo tanto, esto también hay que fomentarlo en familia. La inestabilidad de los padres afecta a los hijos, y por eso los padres no deben mantener la vida familiar de una manera estropeada. Un padre o una madre mal educados no pueden ser buenos educadores. Entonces, hay que procurar también que la educación de los padres aumente mejorando la convivencia.

Esperanza Martínez dijo...

Capítulo II
La base fundamental de una educación satisfactoria se encuentra en la relación familiar, en nuestro primer ámbito social. Como hemos hablado en el capitulo anterior, somos siempre hijos, pero no siempre somos padres (la filiación del hombre). El matrimonio tiene como fin la creación de un nuevo ser dotado de alma (protagonizada por Dios) y cuerpo somático (del cual pertenecen los genes de los cónyuges)
El matrimonio atiende, educa, cría, hace crecer a ese nuevo ser: HIJO. El hijo debe ser educado además de en lo académico, principalmente en lo afectivo porque de ello seguirán las bases de su aprendizaje, el libro nos muestra estudios que se han realizado en las distintas culturas y razas y la relación de familia estable y aprendizaje exitoso. El equilibrio afectivo dota de facultades como la voluntad y la inteligencia. La afectividad nos parece a simple vista los sentimientos, las pasiones…pero si profundizamos nos encontramos con que el fin de educar en afectividad es alcanzar la VIRTUD, comenzando por adquirir hábitos de fortaleza hasta llegar a la prudencia y justicia. Para que esta afectividad se desarrolle adecuadamente es necesaria la comunicación: el dialogo, también es necesaria la libertad y por último el juego y el rol desempeñado por el padre ( protector) y la madre ( acogida).

Esperanza Martínez dijo...

Capítulo II
La base fundamental de una educación satisfactoria se encuentra en la relación familiar, en nuestro primer ámbito social. Como hemos hablado en el capitulo anterior, somos siempre hijos, pero no siempre somos padres (la filiación del hombre). El matrimonio tiene como fin la creación de un nuevo ser dotado de alma (protagonizada por Dios) y cuerpo somático (del cual pertenecen los genes de los cónyuges)
El matrimonio atiende, educa, cría, hace crecer a ese nuevo ser: HIJO. El hijo debe ser educado además de en lo académico, principalmente en lo afectivo porque de ello seguirán las bases de su aprendizaje, el libro nos muestra estudios que se han realizado en las distintas culturas y razas y la relación de familia estable y aprendizaje exitoso. El equilibrio afectivo dota de facultades como la voluntad y la inteligencia. La afectividad nos parece a simple vista los sentimientos, las pasiones…pero si profundizamos nos encontramos con que el fin de educar en afectividad es alcanzar la VIRTUD, comenzando por adquirir hábitos de fortaleza hasta llegar a la prudencia y justicia. Para que esta afectividad se desarrolle adecuadamente es necesaria la comunicación: el dialogo, también es necesaria la libertad y por último el juego y el rol desempeñado por el padre ( protector) y la madre ( acogida).

Daniel Jiménez dijo...

La función educativa de la familia:
La educación dentro de un ámbito familiar resulta clave para el buen desarrollo del niño. La educación es la tercera función más importante de las que puede desarrollar la familia en su entorno y con sus miembros. El matrimonio está ordenado principalmente a la función de procrear, pero no con una mentalidad biológica de procreación de una especie para su propia supervivencia, sino también educar a los nuevos individuos, puesto que este es fruto del matrimonio, de la unión de dos personas creando entre ellos dos una nueva criatura fruto de su amor uniéndoles aun más.
Pero: ¿qué es lo que se debe educar? Y ¿cómo debe hacerse?
La educación, sobretodo a las edades tempranas tiene que ser mediante el juego, ya que es la mejor herramienta de comunicación entre ambas partes: padres y/o educadores y niño. Este se debe llevar a cobo en el mejor espacio posible, es decir, en el ambiente familiar, en casa t mediante ese dialogo que inicialmente será mediante sus actividades y más adelante con largas conversaciones enriquecedoras.
Respecto al qué se debe enseñar, intentado resumirlo en e su esencia podemos decir que son cuatro aspectos fundamentales: (1) libertad y libertinaje, (2) responsabilidad de los actos, (3) sentimientos y corazón y (4) afectividad.

Cristina Carrera Castro dijo...

En este capítulo se habla sobre que la educación es el tercer aspecto del fin primario del matrimonio que es la procreación y también el amor entre los esposos .Es más importante un hijo que el amor , los padres se encargan de crearlos, criarlos y educarlos. Lo más importante en el matrimonio es dar lugar a una persona, es la procreación , la crianza y la educación.
El hijo es el fruto del amor. Se educa mejor al niño cuando hay amor entre los esposos. En cambio, en una poligamia hay una dificultad educativa no permite establecer relaciones fraternas .Un padre o madre mal educados no pueden ser buenos educadores.
El hombre no solo es materia, sino la unión del alama con el cuerpo y ese alma viene de Dios. Los padres no pueden ser padres sin colaboración divina.
La educación del hijo es familiar , corresponde a los padres. Lo primero que deben educar son los sentimientos , los afectos porque es muy importante en el ser humano para la inteligencia y la voluntad. Los padres deben enseñar a ganar y a aprender y a seguir las reglas del juego, también deben enseñarles la educación sexual.
Está comprobado que el defecto de memoria en los hijos se debe a la inestabilidad paterna.
Sin hogar la estabilidad del matrimonio se ve afectada. Por ejemplo en la población negra las condiciones no son favorables , a el padre no le gusta estar en casa, se va con sus amigos, esto se llama horda y esto es incompatible con la familia.
Para el niño es muy importante estar en contacto con el cuerpo sobretodo de la madre , lo que llamamos el regazo , se siente refugiado

Clara Yllera dijo...

En un matrimonio es más importante el hijo que el amor, por lo que el matrimonio está ordenado a la procreación-educación. Lo importante del matrimonio es dar lugar a una persona nueva, es decir al hijo. Para que el hombre sea padre es necesaria la colaboración de Dios, él es el que crea el alma del hijo. El hombre además de ser material es la unión del alma que viene de dios con el cuerpo. El hijo es tanto de la madre como del padre, es el que une a ambos ya que es el fruto del amor. Este puede separar o disminuir el amor entre padres, si se da la desunión entre padres, la función educativa seria más compleja. El matrimonio es pues la generación, la crianza y la educación de los hijos. El divorcio da lugar a la sucesiva poligamia, por lo que la educación es difícil, además puede proporcionar traumas en el niño. La educación del niño es conjunta, tiene que ser educado tanto por el padre como por la madre, en lo primero que hay que centrarse es en la educación de los sentimientos. Hay que educar a los hijos en libertad y en serenidad.

patricia llamas dijo...

Los hombres solo pueden ser padres con la colaboración de Dios, participando con Dios surge la persona. Dios crea la dimensión espiritual de la persona, es decir el alma. La unión del alma ( Dios) y el cuerpo (padres) da lugar a la nueva persona. El alma es mas importante que el cuerpo, ya que el alma es lo que nos da Dios, y sin Dios no podrían ser padres.

Lo que nos distingue de los animales son que los padres tienen hijos, los crían y los educan, en cambio los animales solo tienen los hijos y los crían. Los padres reconocen su mutuo y propio amor en el hijo. Se podría comprar con la santísima trinidad.

Por otro lado la educación del hijo se dice que es familiar, ante todo corresponde a los padres, pero cuando se tienen varios hijos también se educan entre estos. Todo esto es porque el fin primario de la unión de los esposos son los hijos , y su amor culmina en una nueva persona. Podemos concluir que la educación es un deber y un derecho de los padres.

Constance Farges de Dieuleveult dijo...

En este segundo capitulo, vamos a ver la función educativa de la familia.

Antes de todo, hay que saber que el fin primario del matrimonio es la procreación - educación y, obviamente, el amor entre los esposos que culmina a través del hijo. La relación padres y hijos, culmina en la educación ya que es con eso que se produce la cercanía. El amor entre los esposos y el amor por el hijo es crucial para llevar a cabo una buena educación.

Eso nos lleva a decir que la educación de la afectividad es un requisito indispensable para que se despiegue su espíritu: inteligencia y voluntad.
Por lo tanto un niño que vive en un ambiente familiar de desacuerdos y disputas, con el padre o la madre siempre ausentes, o con padres divorciados, impide un buen equilibrio emocional.
Los padres tienen que educar de la misma manera, y de forma complementaria, y mostrar el amor que reina.
La estabilidad educativa se logra con una estabilidad familiar, coeducando juntos los padres con los hijos.

Ahora, vamos a centrarnos en la función educativa propiamente dicho:
- El padre tiene el papel de jugar con el hijo, porque a través del juego hace que sepa respetar reglas, esforzarse a alcanzar objetivos y aceptar de ganar o perder. El juego enseña a tener serenidad a la hora de perder, a controlar su afectividad y sensibilidad.
- Hay también que educar en la libertad, es decir, respetar las inclinaciones del niño. Los padres deben adivinar lo que quiere el hijo, y no lo que ellos quisieran.
- Por fin, hay que educar en la serenidad. Eso es el papel de la madre, en el sentido de que protege acogiendo en su regazo. Tiene asimismo el sentido de consuelo.

Para concluir, se puede decir que la base de una buena educación en el sentido largo, es que haya un ambiente familiar estable, con hogar fijo, donde el padre y la madre se quieren y se preocupan por sus hijos (tanto el padre como la madre).

María Bolívar Rodríguez dijo...

Podemos decir que no hay matrimonio si no se dan los fines esenciales: el amor mutuo entre varón y mujer, y el más importante, la procreación, crianza y educación de los hijos. Esto se debe a que al ser más hijos que padres, los progenitores, de alguna forma, se subordinan a esa persona en la que ambos se encuentran, pues es fruto de ese amor (que los ha unido), y de la colaboración divina, que le entrega el alma.
Pero cuando ese amor se centra más en el propio hijo que en el cónyuge se puede producir cierta desunión entre los padres que dificulta la función educativa. ¿Esto a qué se debe? En ocasiones ocurre que el amor por el hijo, ya sea por parte de la madre o del padre, deja de lado ese amor entre los cónyuges, y en vez de ser una prolongación del mismo, pasa a primer plano. Dejan de “trabajar” en conjunto por su hijo y eso contradice el hecho de que la educación es algo familiar, es un deber y un derecho de los padres educarle y corregirle por el amor que sienten por él.
Otras situaciones que dan lugar a déficits educativos son la poligamia o el divorcio, que hacen imposible alcanzar el fin primario de un matrimonio, dando lugar a hijos maleducados, tristes o inmaduros.
Si los padres no se quieren, si hay inestabilidad en el matrimonio, no podrán llevar a cabo una labor tan esencial como es la de educar a un hijo. Si no tienen un adecuado equilibrio será imposible ayudarle, en primer lugar a normalizar sus afectos y sentimientos. Tampoco podrán educarle en los hábitos y virtudes si ellos mismos no los viven. Es una cadena que irá provocando cada vez más dificultades porque sin una armonía de nuestros sentimientos no podrán alcanzarse las virtudes correspondientes y consecuentemente tampoco podrán educarle en las pasiones.
Los padres deben demostrar que se quieren para que el aprendizaje pueda desarrollarse como debería. Debe haber diálogo entre ambos porque como educadores, se complementan. Los hijos necesitan la estabilidad en su familia para poder recibir la mejor educación, y para ello es necesaria la estabilidad en el matrimonio.
La estabilidad familiar requiere de dos cosas: un hogar y una ocupación. En cuanto falta alguna de ellas en mayor o menor medida, la estabilidad del matrimonio se ve afectada, y como consecuencia, la de la familia. Antiguamente, las familias se organizaban en clanes, de los que salía a buscar un marido o una mujer de otro clan. Eso provocó la creación de relaciones entre grandes familias, que finalmente dieron lugar a las polis, en las que ya era posible la civilización, lo propiamente humano.
Ya hemos comentado que los padres se complementan, pues cada uno puede enseñar a sus hijos cosas que el otro no puede. En el caso del padre, debería educar a sus hijos en el juego. Que aprendan a aceptar retos y a fijarse objetivos siguiendo una serie de normas… Saber jugar desarrolla otras habilidades y virtudes del niño que le servirán a lo largo de toda su vida. Pero además, debe respetar lo que él quiere. Debe educarle en la libertad y no quitársela. Debe interesarse por lo que quiere su hijo y ayudarle a ser una persona fuerte, algo que sólo es posible si previamente le han educado adecuadamente en la afectividad y sus sentimientos. Por otro lado, la madre tiene el deber de educarle en la serenidad, pues es a ella a la que acude como refugio, como lugar seguro.

Almudena Chiva San Román dijo...

Los fines primarios del matrimonio son el amor entre esposos, la procreación y en tercer lugar la educación; aun así el fin más importante es el hijo, y por tanto la procreación-educativa. El lugar donde culmina la relación padre-hijo es en la educación. El hecho de ser padre, solo es posible por la colaboración de Dios, ya que el hombre es cuerpo y alma, y el alma se la da Dios. EL hijo procede de ambos progenitores, cada uno entrega sus genes de manera que el hijo es tan hijo del padre como de la madre. Esto da lugar a un carácter unitivo del amor de los padres al amor de los hijos. El amor de los padres se reconoce en el hijo. Si se da lugar a la desunión de los padres, la función educativa decae. Cuando se da el caso de la poligamia, un hombre con varias mujeres y por lo tanto varios hijos, se da lugar también a un déficit o dificultad educativa pues se ha perdido esa relación fraternal.
En la educación en la familia es fundamental la educación en la normalidad afectiva. Lo primero de todo educar en los sentimientos y en los afectos. Si hay dificultad en esto, hay dificultades en el crecimiento del aprendizaje. Es importantísimo la creación de hábitos. Sobre todo para educar los sentimientos. Si los padres no poseen una normalidad afectiva, los hijos tampoco.
En cuanto al dialogo, se puede decir, que las riñas son defectos de este, acompañadas de un déficit de racionalidad. Es muy diferente no estar de acuerdo que reñir. Es necesaria la presencia de tanto el padre como la madre para la educción de los hijos. La primera educación es la recibida en casa.
La familia exige un hogar, y por lo tanto una casa, sin casa no hay hogar, aunque el hecho de estar cambiándose de casa cada poco tiempo tampoco define la existencia de un higa. Un hogar sin estabilidad del matrimonio se ve afectada en los niños.

Adriana Encinas dijo...

El matrimonio está llamado a procrear dando una crianza y una educación, pues esto nos diferencia de los animales que solo procrean y algunos crían. El matrimonio se ve reflejado en el hijo porque es suyo, pertenece a los dos, aunque el alma es la dimensión espiritual del hombre y es creada por Dios.
Cuando Hay una inestabilidad en el amor hacia el hijo, es decir, que los padres quieran más al hijo que a su cónyuge, produce un descontrol, una contradicción en la relación, ya que es necesaria los dos padres para llevar a cabo la educación. También puede participar un hermano en esta educación. En la poligamia se produce un déficit en la educación del hijo pues el amor que tendrían que tener los padres no es visible para el niño, lo que conlleva a niños maleducados.
Hay que educar al niño con afecto y mostrándole el afecto que sienten los padres, para que aprenda ese afecto.
A la hora de educarlo hay que tener en cuenta que hay que corregirlo, pero hay que tener en cuenta la diferencia de opiniones entre el padre y la madre que pueden llevar a educaciones contradictorias, ya que el padre puede desautorizar a la madre y viceversa. Por lo que es necesaria una estabilidad familiar.

Teresa Garcia Leal dijo...

Para empezar, debemos relacionar varios términos, que actualmente, no parece que tengan mucha conexión. Los términos son los siguientes:
El primer término a analizar, es el termino, matrimonio. Esta palabra, guarda una estrecha relación, con la palabra educación. Es cierto, que parece que matrimonio, es una palabra para personas adultas, y siempre relacionamos la palabra educación, con la infancia, con los niños, con la inmadurez.
Algo principal a recalcar, es que el fin último del matrimonio, es la procreación, es decir, dar vida, pero no el hecho de dar vida sin más, si no educar. Es aquí, donde educación y matrimonio, forman una unión inseparable.
Como ya hemos dicho la procreación, la cual es el fin del matrimonio, tiene un vínculo imborrable con la educación.
La educación, comienza, en casa, en la familia, donde tanto la madre como el padre, tienen la función y el deber de educar a los niños.
Dentro de la función de la educación que tanto madre como el padre, deben compartir, existen diferentes funciones que cada uno debe aportar a la educación del hijo, es decir, cada progenitor deberá, en armonía con el otro progenitor, ponerse de acuerdo y hacerlo de forma cooperativa.
Es curioso, como el juego, intercede en la educación de los niños, en su manera de desarrollo, el juego, algo que parece infantil y banal, influye de manera principal en el niño, y es el padre, el que con unas cualidades, propias del hombre, ayudara mejor al niño, a desarrollar las habilidades que se pretenden desarrollar con los juegos.
En cambio, la madre, tiene otras funciones, como son la protección y el apoyo, también indispensables para el buen desarrollo en todos los sentidos del niño.

Javier Álvarez Anegón dijo...

En este segundo capítulo del libro, se hace hincapié en la función que la familia, tiene en la educación, de cómo el matrimonio, la unión entre dos cónyuges, debe de tener un fin y un proyecto en común, este es la procreación. Del amor que se profiere el matrimonio, nace el hijo como culmine de esa relación, le da su sentido máximo a la unión entre los esposos.
En definitiva , todas las especies , tienen como fin perpetuarse y reproducirse , por tanto en el ser humano , el concepto de procreación , va a un paso mas allá refiriéndose a la educación , a formar un individuo nuevo , en no solo cuerpo , sino también en un plano divino más transcendental y profundo alimentando su alma .
La educación debe ser un proyecto en común de los padres , de ambos , participando activamente en ella e inculcándole al niño , una educación basada en las virtudes , en el respeto , la fortaleza , el sentido de la justicia , la prudencia , enseñándoles una moral fuerte y sobre todo , bajo la importancia de la libertad , mirando siempre por los intereses , las inquietudes y el bien del niño.
La normalidad afectiva es algo a tener muy en cuenta, una educación basada en los afectos en la que los padres deberán de ser los primeros ejemplos. Por ello, ahí radica la necesidad de cultivar el amor de la pareja en el matrimonio, no se debe desatender el amor en la pareja por querer volcarlo todo excesivamente en el hijo, esto no tendría sentido pues es el hijo el cúlmine de ese amor. Los padres deben de servir como ejemplo en la educación del hijo.
También se hace una fuerte crítica al divorcio y a la poligamia que deriva de él. Con una situación de divorcio, de separación de los padres, el niño siente como esa unión inquebrantable de sus padres se desmorona y rompe en pedazos. Esto puede ser origen de traumas y conflictos emocionales y afectivos que pueden interferir en su educación para mal. Con la poligamia, el niño no encuentra una estabilidad familiar adecuada para desarrollarse y formarse como persona y tampoco se permite con ella establecer relaciones fraternales.
Por último , añadir el valor del juego en la educación. El juego es una herramienta muy interesante para la educación. Mediante él, los niños aprenden el sentido de las normas, los retos, los logros, fines, de las reglas, de que hay que saber ganar pero también perder.

Paloma Serrano Vassallo dijo...

Los fines primarios del matrimonio son el amor entre esposos y la procreación, esta es fruto del amor de los padres y de la unión de estos, y debe estar unida a la educación ya que en esta es donde culmina la relación de los padres con los hijos. Por lo tanto el fin del matrimonio en cuanto a los hijos es la generación, la crianza y la educación.
La unidad del matrimonio es un requisito esencial para que se de una buena educación de los hijos, es necesario que la educación esté unida al amor entre esposos, de uno con una, por lo que la poligamia supone una dificultad educativa ya que se pierden las relaciones fraternales.
Educar en la normalidad afectiva es un punto muy importante en la educación, lo primero que se debe educar son los afectos y los sentimientos, y para ello es necesario una estabilidad matrimonial y un objetivo común de los cónyuges, la educación de los afectos y sentimientos prepara al niño para la educación de las virtudes. La inestabilidad familiar afecta al niño en el aprendizaje, se ha comprobado que provoca en el niño un defecto de memoria.
Otros aspectos importantes en la educación de un niño son: educar en libertad, en la serenidad y el juego, a partir del cual el niño aprende a ganar y a perder, el juego vincula los afectos a la actividad.


Soledad Sevilla Rodríguez dijo...

Con respecto a la función educativa de la familia, “la educación ocupa el tercer aspecto del fin primario del matrimonio, que es la procreación, luego viene la crianza y la educación”. La educación en la familia es fundamentalmente una educación en la normalidad afectiva, lo primero que se debe educar son los afectos, los sentimientos, ya que el equilibrio afectivo es un requisito indispensable para que se despliegue su espíritu las grandes facultades espirituales: la inteligencia y la voluntad. Al niño hay que criarlo desde el punto de vista de las virtudes. La educación de los afectos prepara la educación de las virtudes. Conviene empezar por la templanza y por la fortaleza antes de educarle en la prudencia y en la justicia. La educación familiar requiere la colaboración del padre y de la madre, la mejor educación familiar es la educación conjunta. La familia exige hogar. Es importante la casa. El juego infantil es un ensayo. Por medio del juego es educada la afectividad del niño, al mismo tiempo que aprende a obedecer reglas, a tener serenidad y a desarrollar el equilibrio. La función principal del juego es la de “educar el apetito irascible: enseñar a ganar y enseñar a perder, un hombre fuerte es el que tiene bien educada su afectividad y sus sentimientos”. El juego es un ensayo de algunos aspectos de la vida adulta, la aceptación de reglas, la distinción entre ganar y perder. Se ha de evitar el paternalismo posesivo, que es contrario a la actividad de educar en la libertad. Se ha de evitar el paternalismo posesivo y educar en la libertad.

María Redondo dijo...

En este capitulo el autor se centra en la función educativa que tiene la familia y apunta que el fin mas importante del matrimonio son los hijos los principales fines del matrimonio son la procreación, la crianza y la educación. Existe una relación de los padres con los hijos y esa relación culmina en la educación. El hombre solo puede ser padre con la colaboración de Dios, estamos formados por cuerpo y alma y ese alma es lo que aporta Dios. Para una buena educación familiar es necesario educar en primer lugar los afectos y los sentimientos y en ultimo lugar las virtudes (templanza fortaleza prudencia y justicia) para alcanzar el equilibrio afectivo necesario para la inteligencia y la voluntad ya que si faltan aparecen las dificultades de aprendizaje. Es importante educar en todo momento a los padres ya que unos padres mal educados no pueden ser educadores. Otro punto importante en la educación es el dialogo cuando este no esta aparecen las riñas, es importante diferenciar entre riña y no estar de acuerdo. La educación familiar es la primera y la mejor de todas es la conducta, la familia requiere estabilidad y para ello es necesaria la convivencia, la familia implica la casa, el hogar, sin hogar la estabilidad se ve afectada, a lo largo de la historia se han dado diferentes agrupaciones como son la horda, el clan, la etnia y en ultimo lugar la polis.
En cuanto a la los padres es importante que haya colaboración, el padre se encarga del juego desde un punto de vista mas pedagógico (juego como reto) sin embargo la madre lo hace mas como un modo de entretenimiento (busca el consuelo) para terminar dejar claro que los padres son para los hijos y no al revés.

Dalia García-Tenorio. dijo...

La función educativa de la familia, es muy importante, ya que uno de los aspectos del matrimonio es la procreación, no en cuanto solo el hecho de tener unos hijos, sino procreación-educación. Este es la manifestación externa del amor de los esposos, que da lugar a una persona. Pero esta paternidad y esta “creación” de un ser persona, es posible por la colaboración de la divinidad, de Dios. Es Dios quien da el alma al hijo. Es decir, el madre y la padre se encuentran en el hijo, de esta unidad se expresa el carácter unitivo que existe entre el amor de los padres y el amor a los hijos.
Es posible, aunque contradictorio, que el hijo pueda desunir al padre, ya que esta ha sido una obra común de los dos donde los esposos manifiestan su mutuo y propio amor, por lo tanto es absurdo pensar, que ese fruto pueda separarlos. Y si esto fuera así, la función educativa no podría ser posible. La educación del hijo es familiar, por lo tanto los padres no deben limitarse a tener hijos, sino que estos deben hacerse cargo de ellos respecto a la educación de los mismos, y esto se ve favorecido en un ambiente de unidad. Para educar hay que corregir.

En consecuencia de esa unidad, es de destacar que existiendo un ambiente poligamia, esto produce una dificultad en el aprendizaje, ya que no se establecen unos lazos entre los progenitores, de los cuales el niño va a depender. Un aspecto en relación con esto, es el divorcio, que también dificulta el aprendizaje porque si no existe una relación sólida entre los padres el niño lo nota, y manifiesta ese déficit en forma de tristeza.

Existe una línea bidireccional entre el amor mutuo y el amor al hijo, en una estrecha relación con el amor al hijo. Para que haya un buen crecimiento en la educación del hijo debe desarrollar en una normalidad afectiva. Los progenitores son los primeros en educar este aspecto, ya que es un requisito indispensable para el crecimiento de la inteligencia y la voluntad. Si los afectos no están bien educados se producirán dificultades en la dimensión de la educación. Por eso una inestabilidad de los padres afecta a los hijos, y sino estos están mal educados no pueden ser buenos educadores. Por ello hay que educar las pasiones, los afectos y sentimientos, pero siempre teniendo la vista puesta en las virtudes.

Los desequilibrios que pueden surgir por unos defectos en el dialogo, ya que pueden surgir por una incompatibilidad de caracteres, pero esto solo se podrá superar un examen interno sobre la conducta personal. En definitiva, la mejor educación familiar es la educación conjunta, con una cooperación de ambas partes. (1)

Dalia García-Tenorio. dijo...

Según unos estudios se ha podido comprobar que algunos efectos que produce la inestabilidad paterna es el defecto en la memoria, por eso se tiene que tomar las medidas pertinentes para que no se dé la inestabilidad en la familia.

La familia exige hogar, una casa, en conclusión la familia implica la casa. Pero la estabilidad de la casa no asegura la estabilidad del matrimonio, pero sin hogar el matrimonio se ve afectado.

Existe una idea de horda, pero es incompatible con la familia, ya que esta primera hace referencia a agrupaciones primitivas, propias de los monos. Aunque en las primeras fases de la agrupación humana era por los clanes, que se basaban en vínculos de sangre.

Se debe enseñar a jugar, que requiere una colaboración de padre y madre, porque existe una complementariedad. Haciendo una referencia a los afectos y pasiones. En relación al padre, le compete educar en el juego, en el sentido del reto, mientras que la mujer educa en obedecer las reglas.

Por la razón que no existe un juego sin reglas, no hay un juego sin objetivo. Teniendo en cuenta otra elemento del juego que es el ensayo de respuesta, donde se puede reconocer que el juego tiene cierto carácter de inmadurez. Lo más importante es que para que se desarrolle correctamente la afectividad se ha de tener en cuenta que se juegue bien.
Por último, se tiene que educar en la libertad y serenidad, ya que esa primera encierra una estrecha relación con el juego, porque este enseña al niño a tener serenidad y desarrollando el equilibrio. Enseñando que algunas veces se gana pero otras se pierde, por lo tanto la función principal del juego es educar el apetito irascible, porque un hombre fuerte tiene bien educada la afectividad y los sentimientos.(2)

Mariana Lafita dijo...

Lo más importante en el entorno familiar es la educación. Los padres son los primeros educadores de sus hijos, aunque muchos piensen lo contrario. Cuando hay inestabilidad familiar, el niño va a ser inestable y no va a ser posible un desarrollo positivo en su educación. El matrimonio tiene como fin la procreación debido al amor entre los esposos, los padres son los que generan, crían y educan a su hijo. La mejor educación familiar es la educación conjunta.
Normalmente el hijo es la unión de los padres, pero puede darse casos en los que el hijo les desuna y la relación quedaría frustrada. Si esto ocurriera, la función educativa no podría llevarse a cabo.
La poligamia da lugar a una dificultad educativa, porque al ser un niño ilegitimo se constituye un problema educacional, así como el divorcio da lugar a la sucesiva poligamia y esto hace más difícil la educación. Se forman niños inmaduros, que están abandonados. Los hijos no pueden tener un equilibrio emocional si cree que su madre le quiere más que su padre, por eso es importante que los padres estén bien educados para poder educar adecuadamente a sus hijos.
Aunque los padres sean los primeros educadores, los maestros tienen un papel muy importante en la educación de los niños. Uno de los objetivos pedagógicos es la creación de hábitos.

Ana Blanco Baranda dijo...

La educación es el tercer aspecto del fin primario del matrimonio, que es la procreación. Esto es importante porque los padres se encargan de que sus hijos sean personas. Para que esto ocurra, la presencia de Dios es imprescindible porque la dimensión espiritual del hombre es creada por Dios.
El requisito básico de una buena educación es que el amor al hijo sea una prolongación del amor entre los esposos. La poligamia va en contra de la dignidad humana porque descoyunta la relación entre el amor de los esposos y el amor al hijo y da lugar a un déficit o a una dificultad educativa. El divorcio da lugar a la poligamia y la educación, por lo tanto, es difícil.
Lo primero que se debe educar son los afectos y los sentimientos porque si esto falla tenemos una falta de fundamento para edificar una educación superior. A los padres les corresponde normalizar los afectos de sus hijos. La educación del niño en las virtudes es indirecta, por lo tanto, un padre y una madre mal educados no pueden ser buenos educadores.
El diálogo es bueno para la educación porque gracias a él se trasmiten y se comparten ideas pero un defecto del diálogo son las riñas aunque nos es lo mismo no estar de acuerdo.
La familia exige un hogar, cuando esta falta nunca podrá reconocer un lugar como propio. El clan es una organización estable basada en los vínculos de sangre y la polis es una reunión de grandes familias humanas. Donde la mujer o el marido se buscan fuera del clan.
El valor pedagógico del juego es que vincula los afectos a la actividad. El juego inculca normas en los niños porque todo juego tiene unas reglas que se deben cumplir. El juego educa en la afectividad siempre y cuando se juegue bien, porque mediante el juego se aprende a ganar y a perder. Un niño acostumbrado a hacer trampas, escolarmente no ha sido educado en la familia. Debemos respetar las inclinaciones de los niños y recordar que los hijos nos son para los padres sino los padres para los hijos. Por lo tanto, se ha de evitar el paternalismo posesivo.
La madre tiene una característica serenante para el niño, la madre es un lugar de acogida, un lugar seguro y próximo, esto es una característica de la mujer.

Paula García dijo...

El matrimonio tiene varios fines entre los que encontramos la procreación e implícitamente la educación, el amor entre los esposos…Sin duda, de estos fines el más importante es la procreación-educación, ya que el fin primero es el hijo. Por lo tanto lo más importante del matrimonio es dar lugar a una persona (ser persona) y así los padres se completan y los padres se encuentran en el hijo. Los padres por lo tanto, generan, crían y educan y ambos en partes iguales, el hijo es una obra común.
En cuanto al amor, el amor entre los padres se funda en el amor a su hijo, aunque en el caso contrario también puede producir desunión y la educación no se podría llevar a cabo. La educación del hijo es FAMILIAR, ya que ante todo corresponde a los padres. Un problema frente a esto es la poligamia que produce graves dificultades educativas.
Adquiere mucha importancia la educación de la afectividad pues la educación en familia es fundamentalmente una educación en la normalidad afectiva que se debe educar sobre todo en la niñez pues sino tendrá graves repercusiones en su futuro aprendizaje. También en relación con esto destacamos la importancia de educar en las virtudes, esta educación es indirecta pues se alcanzar a partir de la educación de los sentimientos.
También es muy importante el diálogo pues las peleas producen falta de una buena educación, por tanto, la mejor educación familiar es la educación conjunta pues tienen que complementarse. La familia exige hogar, para lo que es importante la casa, y también una ocupación. El valor educativo del juego surge de la vinculación de los afectos a la actividad. Todo juego debe de tener reglas, pues sino sería imposible de practicar. También ha de tener un objetivo, que hace que alguien gane o pierda. El juego es característico de los hombres aunque también puede desarrollarse en las mujeres estas aportan otras características como son la serenidad, también esencial en la educación de un niño, da consuelo…

Clara Sáiz Escrivá dijo...

En este capítulo, que trata sobre la función educativa de la familia, diferenciamos diferentes aspectos: la educación en el ámbito familiar, en la afectividad, en la libertad y en la serenidad y la importancia del diálogo, el hogar y el juego.
Lo más importante de un matrimonio es dar lugar a una persona, ya que los padres reconocen en el hijo su amor mutuo y propio. Por tanto, una desunión entre los padres supondría que no se pudiese llevar a cabo la función educativa.
En cuando a la afectividad, es muy importante que haya un equilibrio afectivo. Esta educación en los afectos prepara para la educación en las virtudes de la templanza, fortaleza, la prudencia y justicia.
El diálogo es el ámbito familiar es muy importante. Las riñas entre los padres son defectos del diálogo y un déficit de racionalidad, y en todo matrimonio los padres deben saber gestionar de buena manera las cosas tal y como vayan sucediendo. Como conclusión de este aspecto podemos decir que una educación conjunta produce una mejor educación familiar. El hogar, la casa, dan una buena estabilidad al matrimonio.
El juego en la educación vincula los afectos a la actividad por su valor pedagógico. Es muy importante que los niños aprendan a ganar y a perder.
En cuanto a la educación de los niños en una serenidad afectiva, es una tarea de la cual deben ocuparse los padres, al igual que con la educación sexual.
En conclusión, la familia tiene una función esencial en la educación y sin una educación conjunta por parte de los padres, no habría una estabilidad educativa.

Jesús Sevilla dijo...

En cuanto a la educación de los niños cabe resaltar la función de la familia puesto que los padres se encargan de generar, criar y educarlos. Aun así el hombre no puede ser padre sin la ayuda de Dios ya que el todo ser humano necesita alma y esto solo proviene de Dios.
El fin primario del matrimonio es la procreación, crianza y educación. El fin último que es el hijo culmina el sentido unitivo del amor de los padres, este amor unitivo de los padres y los padres con el hijo no son muy separables ya que los padres reconocen su mutuo y propio amor en el hijo; el hijo es obra en común fruto de su amor. El hijo por lo tanto puede provocar tanto la unión como la desunión de sus padres en la cual sería imposible la educación. Por lo tanto podemos decir que la educación es algo familiar y por amor al hijo hay que educarlo aunque frente a esto surge el problema de la poligamia.
También debemos destacar la importancia de la educación afectiva y de los sentimientos pues es lo primero que se deba educar gracias a esta educación llegamos a la educación de las virtudes esencial en la vida de cualquier persona. La mejor educación es la educación compartida en la que el hombre y la mujer se complementan y por lo tanto existe un dialogo entre ellos.
Es importante también educar en libertad, respetando aquello que quieran los niños. La madre tiene el papel de dar serenidad, equilibrio mientras que el padre tiene una mayor facilidad para educarle mediante el juego, aquí podemos observar la complementariedad del matrimonio.

Andrea Brufau dijo...

El fin primero del matrimonio es la procreación, uno de los aspectos más importantes de este término es la educación.
La relación de los padres con los hijos se fortifica en la educación.
La tarea de los progenitores consiste en generar a los hijos, criarlos y educarlos, pero esta labor no la pueden hacer sin la colaboración de Dios. La persona está formada de alma (es la dimensión espiritual creada por Dios) y de cuerpo.
La dotación genética es mitad y mitad, una parte la aporta la mujer y otra el varón, por lo tanto el hijo es de los dos.
Existe la posibilidad de desunión del amor en un matrimonio por culpa del hijo, esto se debe a que el padre o madre por separado tienen especial adoración al hijo olvidándose del marido/mujer.
La educación del hijo es familiar, es decir, corresponde a los padres y si tiene hermanos también se educan entre ellos.
El éxito de la educación se consigue cuando el amor al hijo es una prolongación del amor entre los esposos.
Cuando no existe ese amor en el matrimonio los niños funcionan de una manera inmadura a causa de un déficit en la educación.
Hay que añadir que la afectividad y el diálogo juegan un papel importante ya que si anda mal se producen dificultades en el crecimiento del aprendizaje.
Como hemos dicho el hijo es de los dos (padre y madre) y la educación les corresponde a los dos, se complementan ya que por separado no es suficiente.
Se exige estabilidad matrimonial para poder llevar a cabo el proyecto de la educación. Dicha estabilidad se consigue en el hogar por ejemplo.
Es necesaria la colaboración y unión de los padres para esta gran aventura de la educación de los hijos.

Beatriz Rosillo dijo...

Este capítulo hace referencia a la función educativa de la familia. El fin primario del matrimonio es la procreación, pero no sólo la procreación sino la procreación-educación. El hombre puede ser padre únicamente con la colaboración de Dios, el alma , la dimensión espiritual del hombre es creada por Dios. Por tanto el fin del matrimonio es la procreación, la crianza y la educación. El amor entre los padres y el amor a los hijos no se pueden separar porque los padres reconocen su amor en el hijo. Si se produce la desunión de los padres la función educativa no podría llevarse a cabo pues esta se da cuando el amor de los padres crece al concentrarse en el hijo, cuando es amor mutuo y no solo amor al hijo. La poligamia da lugar a una dificultad educativa ya que no permite establecer relaciones fraternales.
La educación en la familia como señala el punto dos debe ser una educación en la normalidad afectiva. Lo primero que se debe educar son los afectos, los sentimientos. Si en una persona la afectividad no está bien y lo sentimental y lo emocional está estropeado se producen dificultades en el crecimiento de su aprendizaje y en otras dimensiones de la educación.
La mejor educación familiar es la educación conjunta, el padre y la madre no son suficientes por separado ya que sus funciones educativas no son las mismas, deben complementarse. La educación corresponde en primer lugar a los padres y debe ser obra de los dos esposos por lo que deben ponerse de acuerdo.
La familia implica la casa. Cuando el hombre no tiene casa nunca está en algo que pueda reconocer como suyo propio, como su ambiente. Sin hogar la estabilidad del matrimonio se ve afectada y no se pueden llevar a buen término las actividades educativas.
La estabilidad afectiva es importante par el desarrollo del niño. Se debe educar al hombre para la serenidad afectiva.
Por último para educar en libertad hay que tratar de adivinar lo que quiere el hijo.

Macarena Cassillas Dabán dijo...

Al igual que el amor entre los esposos, la procreación es vista como uno de los fines primarios del matrimonio. Pero no solo ha de hacerse referencia a la procreación como tal, a ella debe ir unida la crianza y la educación, por tanto podemos considerar que el fin primario es: “procreación – crianza – educación”.
El matrimonio tiene como fin al hijo, porque en él culmina el sentido unitivo del amor de los padres y el amor a los hijos. Un amor que no permite separación alguna pues, los padres reconocen su mutuo y propio amor en los hijos.
Pero, si un padre le muestra más amor al hijo, deja al lado a su cónyuge. Esto muestra la posibilidad de una desunión del amor de los esposos a causa de la paternidad/maternidad. Esto provoca entonces, que la función educativa no pueda llevarse a cabo, ya que la educación crece y es posible cuando los padres se quieren entre sí y al hijo. Por ello podemos alegar que la educación es familiar. La poligamia, de este modo, está totalmente injustificada. Si los hijos no tienen unas relaciones fraternales adecuadas, se imposibilita la educación.
Lo primero en la educación de los hijos es la educación de los afectos. La labor de los padres es normalizar los afectos, de modo que en un futuro se pueda edificar la educación superior (el intelecto y la voluntad). Para ello, se precisa que los padres tengan esa normalidad afectiva que transmitirán a sus hijos. Tras lograr la educación de los afectos, hay que desarrollar en los niños las virtudes, pero no de cualquier orden. En primer lugar hay que educar la templanza y la fortaleza, y después la prudencia y la justicia.
Otro aspecto que ha de contemplarse en la educación es la coordinación que debe existir entre padre y madre. Un niño no puede tener equilibrio emocional si cree que es amado más por uno que por otro. Si se quiere educar de forma conjunta, habrá que darle una suma importancia al diálogo. La educación es obra de los dos esposos y como consecuencia, requiere que ambos estén de acuerdo en aquello pertinente a la educación.
La estabilidad matrimonial de la que venimos hablando, no se asegura con un hogar en el que vivan en “comunidad”, pero si este no existe, la estabilidad de los cónyuges se ve afectada.
El padre no educa de igual forma que la madre. Este primero, utiliza el juego para educar, pues en él se establecen unos retos, unas reglas, unos objetivos (ganar) y el ensayo de respuesta. En cambio, la madre educa en la serenidad. Pero no hemos de olvidar que la educación es conjunta, y la educación de la madre y la del padre coinciden en la educación en la libertad.

Ana Martín Jiménez dijo...

La unión de un hombre y una mujer, entendido como matrimonio, tiene como fin la procreación y surge como resultado del amor de los esposos. La procreación también es el fin primero de los animales, pero lo que nos diferencia de ellos en cuanto a este concepto es que la procreación en los hombres está ligada a la educación. Los padres son los encargados de criar y educar a sus hijos y tienen que ser tanto la madre como el padre ya que el hijo procede de igual manera de la madre y del padre.
Un requisito básico de una buena educación es cuando el amor al hijo es una prolongación del amor de los esposos. Actualmente muchos padres consideran que el castigo no es educativo, pero desde mi punto de vista, en la educación el castigo “tiene” que estar implícito en la educación ya que es una manera de que el niño aprenda lo que está bien y lo que está mal o aquellas cosas que puede hacer y las que no. Pero el castigo siempre tiene que ser en consenso entre los padres.
El matrimonia es la unión de un hombre y una mujer. La poligamia es la “unión” de un hombre con muchas mujeres. Este último término puede alterar la educación de los hijos puesto que se carece de unión fraternal. La poligamia hace imposible la educación, es antipedagógica. Si entre los esposos no se ve reflejado el amor, tendrá consecuencias negativas en la educación. Por el contrario, si este se refleja, la educación mejorará.
Desde el punto de vista de los padres, uno de los puntos que hay que tener en cuenta a la hora de educar es la afectividad. La educación corresponde a los padres y estos son los responsables de trasmitir a sus hijos esa afectividad. Es la primera labor educativa que tienen que llevar a cabo. Esta característica es necesaria para el desarrollo de la inteligencia y de la voluntad. Esa afectividad se tiene que mostrar tanto en la relación de los esposos como en la relación padres-hijos. Si esa afectividad va mal se pueden producir dificultades en el aprendizaje y en otras dimensiones de la educación.
Desde el punto de vista del maestro, uno de los puntos en los que se tiene que centrar es en los sentimientos del alumno y, posteriormente, en la creación de hábitos (clave en la Educación Primaria).

Marta Valera Coello de Portugal dijo...

El fin del matrimonio es la procreación,la crianza y la Educación.De entre estos tres fines el más importante es la procreación, es decir el hijo. La educación es familiar.
La afectividad tiene que ser educada,lo primero que se educa es la afectividad ,los sentimientos y las pasiones. El Niño necesita una estabilidad afectiva para alcanzar un buen desarrollo.
El diálogo en la educación es fundamental, es conveniente que los hijos, no presencien riñas o disputas por parte de sus padres,y para alcanzar este objetivo es necesario que establezcan acuerdos, por ello la mejor educación familiar es la conjunta . La familia requiere estabilidad, pero también requiere un hogar, sin un hogar, sin una casa, la estabilidad de la familia se vería afectada, sin esta no es posible reconocer algo como propio, uno no seria consciente de tener o de permanecer a un ambiente.
Una educación familiar correcta necesita colaboración por ambas partes, tanto del padre como de la madre, no puede ser unitaria, si no que tiene que ser complementaria, ya que el padre posee unas dimensiones humanas que no posee la madre y viceversa.
El fin de los padres es el hijo. A la hora de educar en la libertad a los hijos, es importantísimo hacer el esfuerzo de descubrir sus inclinaciones, ya que el interés por parte de los padres forma parte de la educación.

Inés Aguirre Arias dijo...

En este capítulo, se da la importación de la educación por medio de la familia. La procreación, da lugar por medio del amor de los esposos. Los padres generan, crían y educan a los hijos. La educación de los hijos, tiene como principal consecuencia el amor de los esposos, deben de amarse para educar bien a los hijos, y hacerlo conjuntamente. Por esto, no puede existir un hijo sin que haya una unión de amor entre dos esposos. Los niños que viven con padres separados, en algunos casos, pueden estar mal educados, ya que si los padres no se aman, no pueden educar a los hijos. Es decir, la desunión entre los padres, da lugar a que la función educativa, no podría llevarse a cabo. Hace hincapié, a la educación se da en la familia, y ante todo corresponde a los padres. Por amor al hijo, los padres deben educar y corregir a los hijos, por esto, el amor al hijo nunca puede ir en contra del amor a los esposos, sería absurdo.
Es muy importante la educación en la afectividad, se deben educar lo primero son los afectos, lo sentimientos, los maestros tienen una labor importante en la educar los sentimientos. La inestabilidad de los padres afecta a los hijos. También hay que educar las pasiones, encaminadas a las virtudes. En la educación es importante el dialogo, como por ejemplo las riñas. La mejor educación familiar es la educación conjunta, que se da por el amor al hijo, que tiene lugar por el amor entre los esposos. Si hay una omisión de alguno de ellos, lleva claramente a una educación deficiente. En una familia, debe haber estabilidad, esta estabilidad se logra con la convivencia del esposo y de la esposa. En la familia, debe haber un hogar, si no hay hogar, la estabilidad de la familia se ve afectada. Para una buena educación, como ya he dicho anteriormente es necesaria, una unión entre el padre y la madre, y llevarla acabo conjuntamente y con la colaboración de los dos. Los juegos pueden ser interesantes, para llevar acabo los afectos en la actividad. Mediante el juego se aprende a ganar y a perder. Educar en la libertad, es importante para estar bien educado. Una persona bien educada, tiene desarrollada la afectividad y sus propios sentimientos. Por ello, es importante la serenidad, la madre tiene una característica en la serenidad de la educación de los hijos, ya que les calma en su regazo, y el padre tiene la característica de protector. Tanto el regazo de la madre como los brazos del padre, son lo más importante para el desarrollo sentimental y afectivo del niño

Maria Piedrola dijo...

Con el titulo ya podemos saber de qué nos va a hablar este capítulo. El fin primario de todo matrimonio es la procreación, estar abierto a la vida; por ello es de vital importancia el amor entre los esposos. Dios es el responsable de cada vida, el es el que genera al hijo y el que le proporciona el alma, que es la parte espiritual de la persona y la más importante; los padres generan la parte material del hijo, el cuerpo.
El hijo que nace es tanto del padre como de la madre, fruto de su amor y con la misma constitución genética y crecimiento biológico de los dos. Puede producirse una disminución de amor entre los esposos debido a que muestran más interés por el hijo que por su cónyuge y lo dejan de lado, con esto no se puede llevar a cabo una buena educación del hijo.
El fin del matrimonio como bien dice aquí es la generación, crianza y educación de los hijos, por ello la educación es un deber y un derecho de los padres, ellos son los primeros educadores. También habla de la poligamia, da lugar a un déficit o dificultad educativa del hijo ya que no permite verdaderas relaciones entre padres e hijos, al igual que el divorcio que produce un déficit educativo, de manera distinta, en el niño.
Es imprescindible la educación en la familia de la afectividad, los sentimientos son algo que se debe educar desde muy pequeños. La creación de hábitos es el fin de todo maestro ya que requiere mucha importancia para el futuro de la persona.
Se debe saber, y más hoy en día, que la inestabilidad de los padres afecta a los hijos, tiene que haber un clima de amor por parte de los dos, esto es imprescindible para la educación del hijo. Hay que educar desde la virtud, empezando con la templanza y la fortaleza y después con la prudencia y la justicia.
En la vida siempre está presente el dialogo, es la fuente de la comunicación, de las relaciones y es vital para la vida. En los matrimonios suelen haber riñas, faltas de cortesía… y mediante el dialogo todo es mucho más sencillo de arreglar. Como ya sabemos, la familia necesita un hogar, una casa; sin hogar la estabilidad del matrimonio se ve afectada ya que no requieres de un ambiente propio.
Una educación bien llevada requiere la colaboración del padre y de la madre, ya que son distintos y cada uno educa en distintos aspectos a su hijo, además el hijo necesita el papel de un padre para su vida y el papel de una madre. El padre puede enseñar a su hijo a jugar, el juego es importante para el desarrollo del niño y el padre tiene los componentes necesarios para enseñar al hijo. Sin libertad no hay educación, es importantísimo educar el libertad y hay que conocer al hijo para esto, conocer sus gustos y lo que quiere en la vida, también hay que educar en la serenidad y en esto se encargan mas las madres ya que le transmite su cariño y su serenidad siempre.

Maria Piedrola dijo...

Con el titulo ya podemos saber de qué nos va a hablar este capítulo. El fin primario de todo matrimonio es la procreación, estar abierto a la vida; por ello es de vital importancia el amor entre los esposos. Dios es el responsable de cada vida, el es el que genera al hijo y el que le proporciona el alma, que es la parte espiritual de la persona y la más importante; los padres generan la parte material del hijo, el cuerpo.
El hijo que nace es tanto del padre como de la madre, fruto de su amor y con la misma constitución genética y crecimiento biológico de los dos. Puede producirse una disminución de amor entre los esposos debido a que muestran más interés por el hijo que por su cónyuge y lo dejan de lado, con esto no se puede llevar a cabo una buena educación del hijo.
El fin del matrimonio como bien dice aquí es la generación, crianza y educación de los hijos, por ello la educación es un deber y un derecho de los padres, ellos son los primeros educadores. También habla de la poligamia, da lugar a un déficit o dificultad educativa del hijo ya que no permite verdaderas relaciones entre padres e hijos, al igual que el divorcio que produce un déficit educativo, de manera distinta, en el niño.
Es imprescindible la educación en la familia de la afectividad, los sentimientos son algo que se debe educar desde muy pequeños. La creación de hábitos es el fin de todo maestro ya que requiere mucha importancia para el futuro de la persona.
Se debe saber, y más hoy en día, que la inestabilidad de los padres afecta a los hijos, tiene que haber un clima de amor por parte de los dos, esto es imprescindible para la educación del hijo. Hay que educar desde la virtud, empezando con la templanza y la fortaleza y después con la prudencia y la justicia.
En la vida siempre está presente el dialogo, es la fuente de la comunicación, de las relaciones y es vital para la vida. En los matrimonios suelen haber riñas, faltas de cortesía… y mediante el dialogo todo es mucho más sencillo de arreglar. Como ya sabemos, la familia necesita un hogar, una casa; sin hogar la estabilidad del matrimonio se ve afectada ya que no requieres de un ambiente propio.
Una educación bien llevada requiere la colaboración del padre y de la madre, ya que son distintos y cada uno educa en distintos aspectos a su hijo, además el hijo necesita el papel de un padre para su vida y el papel de una madre. El padre puede enseñar a su hijo a jugar, el juego es importante para el desarrollo del niño y el padre tiene los componentes necesarios para enseñar al hijo. Sin libertad no hay educación, es importantísimo educar el libertad y hay que conocer al hijo para esto, conocer sus gustos y lo que quiere en la vida, también hay que educar en la serenidad y en esto se encargan mas las madres ya que le transmite su cariño y su serenidad siempre.

Guadalupe Pastor dijo...

Este segundo capítulo del libro Ayudar a Crecer, está enfocado en la educación de la familia. “La educación es el tercer aspecto del fin primario del matrimonio.” La procreación es lo más importante en un matrimonio, además del amor entre los esposos, debido a que da lugar a una persona nueva. Esto se debe gracias a Dios, ya que con él surge el alma.
El fin primordial de un matrimonio es educar, criar y procrear. La educación es por tanto familiar, ya que el amor al hijo es una prolongación de amor entre los esposos. Es fundamentalmente una educación en la afectividad. Lo primero que hay que educar son los afectos y luego los hábitos. Para que esta educación salga adelante tiene que haber un consenso en las decisiones entre el marido y la mujer. La mejor educación es una educación conjunta, la cual requiere estabilidad (entre esposo y esposa). Por ello las riñas, disputas y desacuerdos deben solucionarse fuera del alcance de los hijos.
Que haya un familia implica que haya un hogar, por lo tanto una casa. Todas las familias deben de hacer un sacrificio económico para vivir en buenas condiciones y poder lograr una buena educación en los hijos. La horda y el clan degradan el hogar, porque implican una independencia tanto del hombre como de la mujer.
Los esposos son complementarios, ya que hay dimensiones que uno de ellos no puede alcanzar. En el caso del juego, el padre consigue que en el juego haya un reto, unas reglas y objetivo,y un ensayo de respuesta. Los niños deben adquirir virtudes para lograr una estabilidad afectiva y esta comienzan a aprenderla con el juego. Sin embargo la madre, educa la afectividad de sus hijos acogiéndoles en su regazo, donde encuentran el consuelo.
Los padres deben de respetar las decisiones de sus hijos, mostrarles libertad de elección. El juego enseña a fortalecerse y por tanto a ganar y perder. Esto es un punto a favor para escoger con verdadera libertad.

Beatriz Carranza Ostos dijo...

En primer lugar, en relación a la educación en el ámbito familiar, cabe destacar que en el matrimonio, lo más importante es la procreación, crianza y educación de los hijos. Debemos señalar, sin embargo, que sin Dios la paternidad no es posible, pues sólo Él es el que da lugar al alma del hijo. El matrimonio tiene como fin al hijo porque en él reconocen su amor propio y mutuo. Si se produjese una desunión entre los padres, la tarea educativa no podría realizarse. En relación con esto, el amor del matrimonio, tiene que encontrarse en su hijo, por ello, la poligamia, descoyunta la relación entre el amor de los esposos y el de los hijos.
En cuanto a la afectividad, es lo primero que debe educarse para conseguir un equilibrio afectivo. De esta manera, también creamos al hijo desde el punto de vista de las virtudes, como son la templanza, la fortaleza, la prudencia y la justicia, y las facultades espirituales como la inteligencia y la voluntad. No existirá un equilibrio emocional en un hijo que se ve más querido por su madre que por su padre y viceversa.
El diálogo en el ámbito familiar es de vital importancia, por tanto las riñas, supondrán una desestabilidad en el hijo. Un matrimonio debe saber tener cierto sentido empresarial para gestionar de buena manera las cosas que vayan sucediendo. En conclusión con este punto, para lograr una mejor educación familiar, debemos trabajar con una educación conjunta.
En la familia, el hogar es un factor esencial en cuanto a educación y a estabilidad del matrimonio, el cual es el núcleo de la familia. Hay que evitar el incesto, ya que los casamientos entre parientes pueden dar lugar a degeneraciones o enfermedades.
El juego fomenta una buena educación familiar, ya que, se vincula con la educación de los afectos y las pasiones, y tiene un valor pedagógico. Además, éste le aporta una dosis de serenidad. Un hombre fuerte tiene bien educada su afectividad y sentimientos. Hay que hacer referencia, por tanto, a que una serenidad afectiva y la educación sexual deben ser correctamente llevadas a cabo por los padres.
En conclusión, una buena educación en el ámbito familiar debe llevarse a cabo de manera conjunta y atendiendo a una serie de aspectos (afectividad, diálogo, el hogar, etc.).

arancha presa dijo...

Lo más importante en el matrimonio es el amor entre el marido y la mujer, y con ello la procreación. Las personas tienen que estar educadas. Los padres se subordinan al hijo, puesto que están finalizados por el hijo en cuanto a persona. Los padres no son los que dan lugar al alma del hijo, ésta es creada por Dios, por lo tanto el hijo es fruto del amor entre los padres y la causa divina de Dios. El amor de los esposos entre si y el amor de los esposos al hijo no son separables, porque los padres reconocen su mutuo y propio amor en su hijo, pues éste es una obra común. Si la desunión de los padres se produjese la educación no sería posible, pues ésta sufriría de un déficit o falta de alguna de las dos partes y la conducta sería inmadura.
Si hay solidaridad entre el amor mutuo y el amor a los hijos y la educación sigue esa línea y es siempre para el bien de los hijos, se puede decir que una educación en normalidad afectiva, puesto que esto es lo primero q se debe educar. Si en una persona anda mal en el orden de los sentimientos y emociones, de produce dificultades en el crecimiento de su aprendizaje y en otras dimensiones de la educación. La creación de hábitos es uno de los objetivos pedagógicos de los maestros, pero antes lo que se debe educar son los sentimientos. Un padre o una madre mal educados no pueden ser buenos educadores. No puede tener un equilibrio emocional un niño que cree ser más amado por la madre que por el padre. Hay que educar las pasiones, los afectos y las emociones, para que a partir de ahí el niño sea criado en virtudes.

Maria Boville. dijo...

La educación en el ámbito familiar es el tercer aspecto en el fin primario del matrimonio, ya que la procreación va unida siempre a la educación.
Otro de los fines del matrimonio es el amor,pero más importante como fin es el hijo.
El hombre solo puede ser padre con la colaboración de Dios, ya que los padres no son responsables del alma del hijo, por lo tanto, aludiendo a la fe, el hijo tiene un parecido al Espíritu Santo, aludiendo a la Santísima Trinidad, por el amor que se procesa entre los esposos, asi de esta manera el hijo es la tercera persona como fruto de ese amor.

A pesas de que sería una contradicción decir que el hijo produce una disminución del amor entre los padres, hoy en día ocurre con frecuencia, se debe a que cualquiera de los padres se centra tanto en su hijo, que se olvida de su cónyugue y no ven al hijo como fruto de ese amor.

Cuando se produce esta separación en el matrimonio la educación no podria llevarse acabo de manera efectiva, ya que un amor mutuo es necesario para la buena educación del hijo.
Por lo que la educación es una educación familiar entre el padre y la madre de manera cooperativa y cuando se tienen más hijos también se educan entre sí.

Por lo que podemos asegurar que el fin del matrimonio es la generación,crianza y educación de lo hijos cómo proyecto común entre esposos, esta educación se da bien de manera que se entiende al hijo como una prolongación de amor entre los esposos y no cuando el hijo deja en segundo lugar el amor entre ellos.

En este aspecto tan importante se habla de la poligamia, aceptada en muchos paises y religiones, y la incapacidad de una buena educación dentro de este ambiente, esto provoca un déficit o una dificultad educativa, ya que existiria relaciones diferente entre cada uno de sus hijos.

Podríamos decir que la mala educación se da en niños que proceden de relaciones extramatrimoniales, de esta manera ni el hombre ni la mujer tienen derecho a tener hijos fuera del matrimonio, ya que el tener un hijo no seria el culmen de su amor y lo que hace posible el parecido a Dios por lo que no se produciria una buena educación.

Hay una diferencia de la educación entre niños de una poligamia no sucesiva y un divorcio, ya que los primeros se educación se daría de manera inmadura y en el divorcio primaria la tristeza por la separación de los padres.

Dentro de la importancia de la educación es importante los afectos, ya que sin esllo seria imposible el buen desarrollo del niño, por lo que un equilibrio afectivo es indispensable para que de despliguen las grandes facultades espirituáles, la inteligencia y la voluntad.

La importancia del díalogo en la educación, entre los padres tiene qe haber siempre diálogo y ser un ejemplo para el niño, no discutir delante de ellos al igual que mostrar demasiado cariño, hay que enseñar que eso es íntimo, pero si hacer ver que los padres estan enamorados de una manera sutil, como sijo San Jose Maria.

Igual de importante es el hogar, el juego y educar en la libertad y serenidad, de esta manera en el juego aprenden a que hay que seguir unas reglas, alcanzar objetivos y de esta manera el niño adopta una cierta serenidad. De esta menera se ca educando los afectos y pasiones.
Tratar de adivinar lo que quiere nuestro hijo, sin imponerle, educarle en la libertad pero siempre con nuestra supervisión y ayuda.
Estas son aluga de las idéas vistas en el capítulo II, interesantes y que nos pueden ayudar el día de mañana al tener nuestros propios hijos.

Belén Aguirre dijo...

Quiero resaltar el tema en el que me voy a centrar en este compendio: el amor. He decidido darle una marcada importancia puesto que considero que es el motor de todo, de la vida. El amor más grande estimo que se da dentro del ámbito familiar. Pero el amor infinito, incondicional se recibe de Dios. Los padres tienen actividades obligacionales para con sus hijos. El hijo es más importante que el padre, como lo es el alma con respecto al cuerpo. Desde un punto de vista teológico el hijo se aproxima en gran similitud al Espíritu Santo. El amor que se da entre esposos debe ser tedioso, interminable, único… cuando la pareja se centra en sus progenitores, se olvidan consciente o inconscientemente de su compañero/a, y esto es algo que no se debe aprobar. El amor entre esposos no es únicamente esencial para ellos mismos sino que si se produce una desunión, como he citado antes, la labor de los padres hacia sus hijos se verá afectada, me explico; los hijos dependen en gran medida de lo padres, de lo que les enseñen. Por ello para una educación completa y lo mejor posible se debe dar una unión matrimonial estable, entendida y aprobada. La actitud que se muestran los padres entre si mismo afectan en el carácter del hijo. No se puede olvidar nunca que el hijo sigue normalmente el ejemplo que ve, escucha y siente de la actitud de sus padres. La educación del hijo por tanto es familiarmente estructural. La poligamia ocasiona una penuria educativa. Una relación entre esposos se basa en dos principios fundamentales: la confianza y la esperanza. Centrándome en la esperanza, quiero insistir en que cada persona espera del contrario recibir, a cambio de dar. Se dan mutuamente, y si no se recibe esa esperanza se va debilitando. No me refiero con esto únicamente en las relaciones entre esposos. La dádiva es algo que se está perdiendo en nuestros días. Todos esperamos recibir cosas a cambio, lauro, recompensas. Lo principal a educar son los sentimientos y afectos. Algo que decía San Josemaría Escrivá de Balaguer era que las manifestaciones de amor entre una pareja han de ser entre la pareja, intimas. Los educadores han de estar educados para poder educar.
Siempre hay que respetar la dignidad de la persona. Como decía Torcuato Luca de Tena: “Creo que somos una especie… distinta, y esta distinción nos impone derechos y deberes. No podemos exigir lo primero sin sentirnos solidarios con lo segundo.”
Las cosas hay que decirlas de la mejor forma posible y siempre desde el respeto y la igualdad. La educación de las virtudes es algo que tiene que ser estructurado, pensado y estudiado. Primordialmente la Fortaleza y la Templanza, en el ámbito educativo me refiero. Una persona que no está educada en las virtudes dablemente perjudicara a los que le rodean. La formación requiere tiempo, constancia y voluntad.
Por ultimo quiero tratar brevemente mis dos últimos temas: el hogar y el jugar. Refiriéndome al hogar quiero constatar que formar una familia requiere hogar, lo que implica estabilidad, organización y unión. El juego es algo muy amplio de lo que se puede hablar durante largos periodos de tiempo, pero quiero enfatizar la importancia de educar a las personas en esto: en el juego. Saber ganar es perder es algo bondadoso, igual lo es saber ganar. Nunca se debe olvidar que el hombre puede ganar y perder constantemente, no solo en ámbitos deportivos sino en ámbitos personales también. Si las formas no se cuidan, no se educan, es posible que se pierdan aquellas personas con las que no hemos aprendido a jugar. Jugar simula afectividad. Educar libremente a las personas claramente es importante y esencial. Pero educar a las personas en valores lo es igual. Un hombre con valores es un hombre que sabe jugar, un hombre que sabe jugar es un hombre fuerte, repito que no me estoy refiriendo al ámbito deportivo únicamente. Es mejor educar amando que enseñando. El amor puede suponer cosas que ninguna otra materia puede conseguir, nunca lo olvidemos.

María Luisa González dijo...

Este capítulo despierta en mí numerosas cuestiones, que se reflejan en el día a día de una persona, impregnadas en su desarrollo y que no suelen destacar lo suficiente.
Comienza predominando el papel de la familia con respecto a la enseñanza; lo define como “el tercer aspecto del fin primario del matrimonio, que es la procreación; Es donde culmina esa relación de los padres con los hijos, cuyo fin más importante de los progenitores es la procreación, la crianza y la educación. Para que sea posible esta procreación es necesaria la intervención divina, es decir, los padres ponen la dimensión corpórea mientras que Dios da lugar al alma
Como se señala en el texto “el amor al hijo es una prolongación del amor entre los esposos” por lo que es opuesto a esta idea que un varón sea padre de varios hijos de distintas mujeres. El polígamo no puede establecer relaciones fraternales por lo que se produce un déficit o dificultad educativa; los hijos tienden a poseer una conducta inmadura. Otro problema de este ámbito es el divorcio, el cual influye de manera distinta, más en forma de tristeza ya que el desamor entre sus padres le duele mucho y puede producirles “traumas”.
La educación de la afectividad es otro punto de vital importancia debido a que, si esto no se enseña podremos tener problemas a la hora de un crecimiento del aprendizaje superior. Se debe de crear hábito y rutinas primeramente para ir corrigiendo la afectividad; esto debe de ser un objetivo tanto de los padres como de los profesores, es decir, hay que poseer una gran unión familia-escuela. Para ello educaremos los sentimientos y afectos; algo fundamental en lo que entraría el ejemplo de ambas figuras. Hay que criar a los niños desde el punto de vista de las virtudes. Todo esto debe realizarse en un orden estricto, ya que de lo contrario no podrá conseguirse el objetivo ni paliar el asunto.
Del tercer apartado me gustaría resaltar una frase “no es lo mismo no estar de acuerdo que reñir”; se debe dialogar pero no reñir. Estas riñas pueden provocar secuelas en los niños, le van a dejar huella por lo que no se debe de hacer ni delante de ellos ni detrás de los mismo, porque haría que el matrimonio se desestabilizara. Otra frase destacable es: “la mejor educación familiar es la educación conjunta”; ninguno de los progenitores es suficiente por separado, es verdad que educan de forma distinta pero deben complementarse. Hay veces que por desunión de los esposos o padres solteros, los hijos sufren defectos en la memoria.
En la sección cuatro se refleja la importancia del hogar en una familia, esto claramente no asegura la estabilidad de los conyugues pero sin esa casa, la estabilidad se vería afectada además de la educación de los hijos.
El punto cinco destaca de nuevo la importancia de la educación familiar tanto de la madre como de padre ya que, hay dimensiones humanas en las cuales uno de los dos no puede o no sabe educar; todo esto referido a la educación de sentimientos, afectos o pasiones. Como alternativa a esta educación se nombra al juego cuyo valor pedagógico estriba en que vincula los afectos a la actividad, como se muestra en el capítulo. La clave se encuentra en enseñar a los hijos a saber ganar y perder para que ajuste la vida como la combinación de ambas cosas. Si un niño posee la suficiente madurez de saber ganar y perder en el juego con una actitud seria, esto plasmaría su firme afectividad.
Los últimos dos capítulos recalcan la educación en la libertad y la serenidad. Con respecto a la libertad en la educación debo decir que los hijos son los que deben elegir siempre bajo la supervisión y ayuda de sus progenitores. Por ello reseño una oración del libro:”los hijos no son para los padres sino los padres para los hijos “. Para educar en la libertar hay que intentar acertar los gustos, aficiones, metas, retos… del hijo. Educar en la serenidad significa resaltar la figura de la madre como lugar de acogida, sitio de consuelo. Además el niño también se refugia en los brazos del padre.

Enrique Laiño Domínguez dijo...

La familia como origen del niño (al menos del cuerpo, puesto que el alma es una parte de la persona que le compete a Dios) es la primera encargada de la educación del mismo, y por ello debe procurar que este adquiera ciertas capacidades y virtudes que le ayuden a formarse de la forma más completa posible. Para que esta educación se produzca es necesario que el amor hacia el hijo sea una prolongación del amor entre los padres, y no un sustituto, ya que el abandono de un cónyuge por parte del otro genera una mala situación familiar que repercute directamente en el niño, perjudicando el desarrollo de su afectividad y sentimientos (que son un pilar importante para el resto de la educación, ya que a partir de ellos los niños desarrollan la inteligencia y la voluntad).

Por otro lado, cabe destacar antes de continuar, que el término “familia” puede ser un poco difuso, ya que una persona puede pensar que la unión de personas que se quieren y guardan relación padre-hijo ya es una familia. Y no es así, ya que este término implica algo más: UN único padre, UNA única madre y los hijos. En resumen, dos personas que se quieren y fruto de ello crían y educan a uno o varios hijos en un ambiente estable y respetuoso.

Continuando con lo primero, la familia (en una acción conjunta ya que cada cónyuge tiene unas habilidades propias que no tiene el otro) también se debe encargar del desarrollo o la educación de los hijos en lo referente al juego, la serenidad e incluso las inclinaciones de cada uno: en primer lugar, a partir del juego en el que se gana y se pierde (esto es importante, NO siempre se gana o se pierde), una persona aprende a superar los obstáculos con los que se puede encontrar a lo largo de la vida. La serenidad es un aspecto que compete casi siempre a las madres, pues son más serenas que ellos y tienden a ser más sensibles y tener una actitud más cercana hacia el hijo que los padres, que tienden a parecer más protectores. Por último, en lo que se refiere a las inclinaciones, cabe decir que los padres deben tener en cuenta que los niños tiene unas inclinaciones a la hora de actuar que deben ser respetadas por los padres e impulsadas, ya que lo que no se puede o debe hacer es coartar a los hijos para que hagan lo que uno quiere. ¡Hay que educarles en la libertad!

En conclusión, cabría señalar que la familia es el foco en el que se desarrolla el niño, y además es la primera encargada de educar al mismo en aspectos tan variopintos como la serenidad, los sentimientos e incluso la libertad (fundamental este último), basándose en el respeto entre los progenitores y teniendo en cuenta sobre todo que el amor hacia el hijo ha de ser una prolongación del amor entre los padres, y no un sustituto.

Samantha Rodríguez, C.S. dijo...

En este capítulo, el autor incluye la educación dentro del fin principal del matrimonio; dicho fin no sería logrado si el amor entre los padres, el mismo amor que originó a una persona nueva, no permaneciera en el tiempo. Teniendo en cuenta lo visto en el capítulo anterior, que educar es ayudar a crecer, y entendiendo que este crecimiento de la persona es un descubrimiento paulatino y progresivo de su esencia más profunda, la cual es que ha sido creado para amar y para ser amado; el niño tiene que percibir en el seno de su familia que es querido por ambos padres, y al mismo tiempo que el amor entre sus padres es verdadero y fecundo. El autor insiste continuamente a lo largo del capítulo la importancia de educar la afectividad de los hijos, y que debe ser la primera educación que se debe llevar a cabo para evitar una inestabilidad. Los padres son los encargados de educar tanto los afectos como los sentimientos de sus hijos, ya sea a través de juegos que le enseñen a perder y ganar, respetando sus inclinaciones y gustos, o incluso a llevar las emociones con serenidad; de esta manera se alcanzará el desarrollo integral y pleno del hijo, ya que “la educación de los afectos tiene el sentido de preparar en la educación de las virtudes” (Polo, 2006)

Unknown dijo...

En este capítulo podemos ver como el autor defiende la importancia de la educación en el ámbito familiar. Explica que el matrimonio tiene un doble sentido: amor y procreación; haba de el concepto de procreación en todos los sentidos, defiende la idea de que dentro de la procreación tambien entr el concepto de educación. dentro de el matrimonio debe existir una relacion basada en el amor ya que si los padres no se quieren no pueden transmitirle amor a su hijo. tambien en el capítulo el autor habla dde los posibles errores que pueden darse en la relacion de los padres con los hijos, podemos ver que los padres en algunas ocasiónes los padres buscan el mismo futuro profesional que ellos mismos han alcanzado para sus hijos y la realidad es que los padres estan hechos para los hijos y no al reves y el hujo es el que ha de decidir su futuro y no os padres; esto es necesario ya que este hecho de que los padres decidan el futuro profesional de los hijos va en contra de la educación de los hijos.Otro de los errores que se pueden dar es que los padres den demasiado amor a los hijos y den de lado al conyuge.

Carmen Marina Pemán dijo...

Existe un carácter unitivo entre el amor de los padres y el amor de los hijos, porque los padres reconocen su mutuo y propio amor en el hijo. Por esta razón se educa mejor cuando el amor al hijo es una prolongación del amor entre los esposos. También por esta misma razón la poligamia y la bigamia producen un déficit en la educación. La mejor educación familiar es la conjunta, porque una mujer no educa lo mismo a un hijo que un hombre ( Por ejemplo, el padre enseña a jugar al niño porque uno de los componnetes es el reto, a través del cual el padre quiere educar el apetito irascible del hijo). No puede haber una discrepancia radical y si la hay, la mejor manera de solucionarlo es dialogar enfrentándose a la realidad. Porque si cada uno educa por su lado, puede provocar un desequilibrio emocional en el hijo; y por lo tanto estarían realizando mal su primera tarea de educadores, que es educar los afectos y sentimientos con el sentido de preparar para la educación de las virtudes.

Katherin Bello, C.S. dijo...

Aunque el amor esponsal es importante no debemos olvidar que tiene primacía el dar lugar a una persona nueva como fruto de ese amor, porque lo más primordial y lo más nuclear en el hombre es ser persona. Por lo tanto, el fin principal del matrimonio es la procreación-educación, es decir tener hijos y educarles. Es significativo saber que la paternidad se da en colaboración con Dios, ya que son los padres los que intervienen en toda la dimensión corpórea del niño, pero es Dios el que infunde en él un alma.
En mi opinión si se tiene en cuenta la importancia y primacía de los hijos en el matrimonio, que reflejan la unión y amor de los padres, llegamos a la conclusión de la responsabilidad de los mismos en su educación. Los padres deben ser conscientes de su papel principal en la formación de sus hijos, y deben buscar siempre que éste logre un desarrollo estable.
Para alcanzar esa estabilidad el autor nos revela el valor que tiene la educación en la afectividad de sus hijos por parte de los padres. Una persona que crece sin estabilidad afectiva nunca podrá ser virtuosa, porque las pasiones humanas le llevarán como una barca sin rumbo.
Considero elemental que, si los padres quieren enseñar a sus hijos a tomar el timón de sus vidas, deben tener claro que cada uno, tanto el padre como la madre, tienen un papel complementario y único en la educación de sus hijos. Los padres deben saber dialogar entre ellos, respetarse y sobre todo no perder de vista el rol que deben asumir en el crecimiento de su hijo. El trabajo conjunto del padre, en la enseñanza de la fortaleza mediante los juegos, y de la madre, en la educación en la serenidad mediante el autodominio, llevará al crecimiento sólido de esa persona nueva fruto de su amor esponsal.

Beatriz Reca dijo...

El texto trata sobre la educación en la familia. Destaca como fin primario del matrimonio la procreación, dar lugar a una persona nueva : los hijos. Y esto conlleva a la crianza y la educación de éstos con colaboración de los padres. El hijo culmina el sentido unitivo del amor de los padres, el amor entre los padres también es algo relevante en el matrimonio y el hijo es tanto de la madre como del padre pero si uno de los dos muestra excesivo amor a su hijo dejando a un lado a su cónyuge esto produciría una desunión del matrimonio y no se podría llevar a cabo la función educativa.Se llega a una buena educación cuando el amor al hijo es una prolongación del amor entre los esposos, amor mutuo.El divorcio también es otro elemento que influye en la educación de los niños provocando un déficit educativo. Porque es importante en la educación la afectividad de los hijos ya que los afectos también se deben educar en la niñez dando lugar a buenos hábitos y virtudes.Si los padres discuten delante de los niños afectará a sus afectividad. La familia es la primera fase de la educación tarea conjunta de los padres y los padres pueden enseñar al hijo a jugar vinculando afectos en la actividad. El juego tiene una función educativa y educa la afectividad siempre y cuando se juegue bien, porque mediante el juego se aprende a ganar y a perder. Como conclusión una buena educación es plena en un ámbito familiar cercano y conjunto de los padres y ellos mismos deben estar bien educados para llevarlo a cabo.

Teresa Martinez Velasco dijo...

Este segundo capítulo comienza tratando de algo muy hondo como es la familia. Hay que tener claro lo que anteriormente profundizamos; el hombre es más propiamente hijo que padre y esto explica que los padres estén al servicio de los hijos. Por ello sabemos que el fin primario de un matrimonio es la procreación ligada a la educación, a diferencia de los animales. Lo mayor unión de dos esposos es un hijo, ya que lleva una parte de cada uno. ( Célula; espermatozoide). Esto podríamos asemejarlo a la Santísima Trinidad (Espíritu Santo). Muchas veces planteamos el problema en el número de hijos, en lugar de la educación de cada uno: una educación que desde el principio nace del amor de los dos esposos por lo que su desunión produce un déficit en la educación del niño. La ruptura de un matrimonio supone un desequilibrio de la afectividad del niño; cuando son estos los que deben ir moldeándola para desplegar su espíritu, para que se desplieguen las grandes facultades espirituales: la inteligencia y la voluntad. Los sentimientos, pasiones y afectos de los niños deben ser regulados, enseñarles a controlarlos e ir encaminándolos hacía las virtudes, si no existe una educación de los afectos, no se dará el desarrollo de virtudes. La educación que como sabemos radica en los padres; y son ellos, los construyen la primera y propia educación de sus hijos, lo hacen mediante sus diálogos. Cuando hablamos de diálogos no debemos olvidar que debe ser un diálogo en el que ambas partes pongan de ellos, que ambos esposos sientan admiración y valoren a la persona a la que exigen cada día muchas cosas que van surgiendo mediante la convivencia diaria. Solo así en un hogar puede brindar la educación. Hogar es el ambiente que se despliega en una casa, y esta es el espacio físico necesario para la educación. En ese hogar se da la realidad de que la mujer como el hombre son diferentes y cada uno debe aportar su granito para la educación de su hijo. Un medio es el enseñar a jugar; un juego en el que los niños maduran siempre que suponga un equilibrio afectivo por la intervención de ambos esposos. En un hogar es necesario que el radio con el que se rodea a los hijos se vaya abriendo, respetando las inclinaciones de los niños e incluso adelantándolas, consolidando los gustos preferencias y hábitos que luego enseñaran a los niños a actuar libremente.

Nuria Rodríguez dijo...

Según nos dice el texto el fin del matrimonio es dar lugar a una nueva persona que tienen que criar y educar. Para que esto ocurra hay que contar con la colaboración de Dios, ya que él le da alma al nuevo ser y los padres solo le dan la dimensión corporea.
Un nuevo hijo es la culminación del amor de los esposos y es tanto de la madre como del padre y por supuesto de Dios. Pero también puede ocurrir que el hijo desuniera a los padres, lo cual sería un fracaso y la función educativa no podría llevarse a cabo. La educación del hijo es familiar y corresponde a los padres pero si hay más hijos se pueden educar entre ellos en algunos momentos.
Si un hombre tiene varios hijos con mujeres distintas, los hijos, tendrán una dificultad educativa puesto que no tendrán relaciones estrictamente fraternales con su padre.
Para que el niño se desarrolle bien, crezca en el aprendizaje y otras dimensiones de la educación, tiene tener normalidad afectiva, sentimental y emocional.
Otro aspecto a tener en cuenta es la contradicción que puede tener lugar entre la madre y el padre con el niño, es decir, si el padre le dice al niño que por la tarde no ver a la tele, la madre debe de ser consecuente con lo que ha dicho el padre ya que sino estaríamos educando mal al niño.
Por tanto hay que educar las pasiones los afectos y los sentimientos desde el punto de vista de las virtudes.
Resumiendo, la mejor educación es la conjunta entre madre y padre.
También es muy importante la existencia de un hogar donde se puedan criar a los niños. No tener casa o cambiarse constantemente de casa hace que la familia no reconozca el sitio donde vive como propio, lo cual da lugar defectos educativos. Hay que tener en cuenta que tener una casa estable no asegura tener un matrimonio estable, pero sin un hogar estable el matrimonio se ve afectado.
Cabe destacar que el juego es un elemento muy importante para la educación de los hijos ya que todo juego tiene unas normas y unos objetivos. Si en el juego se hacen trampas se convierte en una actividad fastidiosa y eso significa dejar de jugar. Además con el juego se educa la afectividad ya que se aprende a ganar y a perder.
Los padres tienen que "adivinar" lo que quieren los hijos y no tienen que imponerles la profesión que desempeñarán lo largo de su vida.

coral garcía mateos dijo...

En este segundo capítulo, el autor hace referencia a la importancia de la educación en la familia. La educación es el tercer aspecto del fin primario del matrimonio, que es la procreación. El fin más importante es el hijo que el amor. Donde culmina la relación de los padres con los hijos es en la educación. Los padres no pueden ser padres sin colaboración divina, el alma es más importante que el cuerpo. El fin primario del matrimonio es la procreación, la crianza y la educación. La dotación genética expresa el carácter unitivo que existe entre el amor de los padres y el amor de los hijos.
Los padres reconocen su mutuo y propio amor en el hijo, el hijo es una obra común. Si los padres muestran un excesivo amor a su hijo dejando de lado al cónyuge ocurre en estos casos que el hijo está desuniendo y disminuyendo el amor entre ambos. Si se produjera la desunión, la función educativa no podría llevarse a cabo.
El fin del matrimonio es la generación, la crianza y la educación de los hijos, como proyecto común de los esposos.
El Estado debería reprimir la poligamia o la reducción de hijos, ya que tanto bigamia como poligamia hacen imposible la educación.
Lo primero que se debe educar son los afectos (10-11 años), los sentimientos y las pasiones. En la adolescencia se producen crisis afectivas y los padres les tienen que ayudar a que las resuelvan, porque el equilibrio afectivo es un requisito indispensable. También hay que educar las pasiones. La virtud es indirecta, se trata de que tengan normalizados los sentimientos.
Los padres tienen que complementarse, tener un hogar fijo, el padre tiene que educar a los niños en el juego y la madre su función no es educativa sino mantenedora.
El juego educa la afectividad siempre que se juegue bien, ya que permite al niño saber ganar y perder y así se podrá adaptar mejor a la vida. También aporta al niño a tener serenidad, e ir desarrollando el equilibrio. Por ello el juego ha sido introducido en los colegios ya que el que sabe perder es capaz de afrontar el peligro.

Miguel Fernández-Yáñez Arce dijo...

En este capítulo nos explica la función educativa de la familia. Nos explica que la educación es muy importante en al ámbito familiar para el desarrollo del niño y son los padres los que los generan, los crían y los educan. Los padres tienen amor al hijo y debido a esto deben corregirlo ya que si no se le corrige el ser humano ni se educa ni se cría.

También nos explica que lo primero que hay que educar al niño son los sentimientos que se educan sobre todo en la niñez y hasta los diez u doce años ya que si una persona anda mal en cuanto a los sentimientos se producen dificultades de aprendizaje.

Además la educación familiar es la educación conjunta, es decir, que como educadores el padre y la madre por separados no son suficientes para educar a un niño y por lo tanto deben de complementarse; trabajar mutuamente.

La familia exige hogar, es decir, que necesita un lugar al que pueda considerar como suyo ya que si se está trasladando de un lugar a otro con frecuencia no puede considerarlo como suyo.

Una manera de enseñar al niño es mediante el juego ya que mediante este se puede aprender unos determinados conceptos como el de los objetivos o el de las reglas y que pasa si no se cumplen estas reglas en el juego. El juego enseña al niño a tener serenidad a ir desarrollando el equilibrio y a saber ganar y perder.

También es importante educar en la libertad, es decir, que conviene respetar las inclinaciones que tiene un niño y no porque el padre desempeñe una determinada profesión el hijo tenga que desempeñar la misma.

Paula Sotomayor Navarrete dijo...

Este segundo capítulo del libro trata sobre la educación y la familia; la educación de los hijos es uno de los fines del matrimonio. El principal fin de unos esposos es la procreación pero los hombres a diferencia de los animales el fin es la procreación-educación.
La relación padres e hijos es fundamental para que los niños puedan tener una buena educación. Los padres son los principales educadores de sus hijos, esto es algo que hoy en día no se tiene en cuenta ya que muchos padres piensan que la educación de sus hijos solo depende de los profesores y si en una casa no hay una educación por parte de los padres no sirve de nada que en el colegio formen a esos niños. La educación no solo es a cuanto contenidos de conocimientos académicos sino que va más allá consiste en formarles como personas como por ejemplo es importante formarles las virtudes. La educación en la familia viene dada desde los orígenes más antiguos como es la Grecia clásica.
Es importante educar a los niños desde que son pequeños, esto no quiere decir que si no se les ha educado desde que son pequeños no se pueda hacer cuando son más mayores pero si que es verdad que es más complicado ya que los hábitos han de educarse desde pequeños.

Almudena García Solbes dijo...

En este segundo capítulo del libro ayudar a crecer se desarrolla el papel fundamental de la familia en la educación.
El matrimonio tiene como fines primarios la procreación, la crianza y la educación, lo que configura el proyecto común de los esposos. Aunque entre los fines del matrimonio se encuentre el amor entre los cónyuges es más importante en cuanto a fin el hijo, es decir, el dar lugar a una persona, ya que lo más importante en el hombre es su ser persona.
El hombre como plenamente hijo, no es plenamente padre, necesita de la colaboración de Dios. Esto se debe a que el hombre es una unión entre cuerpo y espíritu, y solo Dios puede dotar a la persona de su parte espiritual, mientras que los padres se encargan de los aspectos somáticos y genéticos. El amor de los padres a los hijos, es el reconocimiento del amor propio existente entre los cónyuges.
La relación entre padres e hijos desde el punto de vista teológico se ha comparado con la relación existente entre la Santísima Trinidad. El hijo se asemejaría al Espíritu Santo, por ser un don, resultado del amor entre los padres; en el caso del Espíritu Santo resultado de la donación del padre y la aceptación del hijo.
La relación entre los padres y los hijos llega a su culmen con la educación, que es el punto clave que diferencia la procreación humana de la animal. La acción educativa se puede ver afectada si se da una desunión por parte de los cónyuges (divorcio) o si uno de los padres muestra más amor al hijo que al otro cónyuge. La acción educativa crece y se desarrolla en el amor de los padres concentrado en el hijo, en representación a su vez, de su amor mutuo.

Para conseguir una afectividad firme por parte de los hijos, los padres deben educar a los hijos en el juego contando con el papel complementario de cada uno de ellos. La madre a partir de su función mantenedora, establecedora de reglas, y el padre al tener el sentido del juego más desarrollado, a jugar propiamente dicho.
El juego durante la infancia tiene carácter de inmadurez, se basa en el ensayo de respuesta, a partir de este los niños desarrollan la fuerza y habilidades, seriedad de respuesta y equilibrio. Es importante educativamente hablando por qué educa lo afectivo, ya que los niños al aprender a ganar y a perder, desarrollan una afectividad firme y son capaces de afrontar los problemas y el fracaso sin darles demasiada importancia.
En conclusión, es en el seno de la familia donde los hijos son primeramente educados, por lo que en este debe existir una atmosfera de buena comunicación, los padres no deben reñir entre ellos demasiado, deben ser prudentes en sus muestras de afecto, aunque estas deben estar presentes y deben reconocer el carácter imprescindible de complementariedad entre ambos a la hora de educar, ya que el buen desarrollo educativo del hijo depende que este sea resultado del amor entre ambos cónyuges.

Teresa Vázquez dijo...

El amor entre los esposos y el amor de los esposos al hijo no son muy separables, porque los padres reconocen su mutuo y propio amor en el hijo; el hijo es obra común. Pero el amor al hijo nunca puede ir en contra del amor de los esposos. Si la desunión entre los padres se produjera, la función educativa no podría llevarse a cabo, como en casos de divorcio o poligamia. La inestabilidad delos padres afecta a los hijos. De ahí que la relación matrimonia deba ser una con uno.
El fin del matrimonio es la generación, la crianza y la educación de los hijos, como proyecto común de los esposos. La educación del hijo es familiar, ante todo corresponde a los padres. Se educa mejor cuando el amor al hijo es una prolongación de amor entre esposos. Además, hay que practicar el diálogo y evitar las riñas, especialmente delante de los hijos.
La educación en familia es fundamentalmente una educación en la normalidad afectiva, hay que normalizar los afectos para después educar en los hábitos; tarea de maestros. La educación primera siempre corresponde a los padres, por amor al hijo hay que educarlo y corregirle. De lo contrario, ni se le criaría ni se le educaría.

Rocío Lázaro Montero dijo...

El valor más alto en el matrimonio no es el amor entre cónyuges, sino que es la nueva persona fruto de ese amor, su hijo (precisamente el hombre es ante todo, hijo). Se subordinan a él, y es gracias a la colaboración de Dios el que sean padres, y esta es su función principal como matrimonio, la procreación, la crianza y la educación. Es un proceso mutuo, en común. Pero el hombre no es solamente materia, sino que es la unión del alma con el cuerpo, viniendo el alma de Dios, esto quiere decir que se infunde por creación divina, asemejándose al Espíritu Santo desde el punto de vista de la familia humana.
El requisito básico para una buena educación es que el amor al hijo sea una prolongación del amor entre los esposos, y que por amor al hijo hay que educarle y corregirle, y que este amor nunca vaya en contra de los esposos. La poligamia hace imposible una buena educación, ya que las relaciones fraternales no se establecen de la manera que debería ser. El matrimonio ha de ser como dice la Iglesia, indisoluble y uno con una. El divorcio es otro gran problema para que los niños reciban la educación adecuada. La desunión de los cónyuges, el amor frustrado afecta directamente al proceso educacional.
El equilibrio afectivo es propio de una persona equilibrada, que comenzando en la niñez, ha recibido una educación en sentimientos y afectos apropiados. El hogar juega un papel fundamental en este proceso, al igual que una ocupación para él o los progenitores. Si alguno de estos dos aspectos se ve afectado, se puede manifestar en la estabilidad familiar. El juego es un recurso que ayuda a promover y desarrollar la educación en el niño, enseñándole valores de una forma dinámica y motivadora.

Unknown dijo...

De el vínculo del matrimonio, viene una de las mas importantes características del ser humano. Es decir, del "buen matrimonio" vienen los hijos, la vida, y la primera característica del ser humano, como ya hemos visto en el anterior capítulo, la filiación, esto es que existe, y eso es gracias a ser hijo.
Cuando un matrimonio es bueno, y da sus frutos (que son los hijos, ya que son el fin del matrimonio) podemos observar que va a la par con una correcta educación de los hijos. Podemos también llegar a la conclusión, de que si unos padres no son educados, los hijos no recibirán una correcta educación, y serán como sus padres. A esto podemos llegar mediante el razonamiento de que "nadie puede dar lo que no tiene".
Cabe destacar también, que para que un matrimonio sea bueno, no solo tiene que tener el fin de tener hijos (que son los que consolidan y hacen patente el amor de los progenitores) y educarlos, sino que debe ser una unión vitalicia, y con solo una pareja (para un correcto vinculo de apego). De hecho, en la mayoría de los países la poligamia esta prohibida. Y por otro lado, los matrimonios que desembocan en divorcio, dejan a niños a la deriva, sin un ejemplo de familia unida y de amor real. Esto puede llevar a los niños en un futuro, a la incapacidad de querer de verdad, y a no valorar de un modo correcto las relaciones humanas, y las sociales.
Cuando un matrimonio consuma su relación con un niño, al haber elegido el ser padres, se "subordinan" al niño. Le "pertenecen" y por tanto, deben respetar su libertad llegada la hora, y su individualidad. Proporcionarle una correcta educación, y siempre guiarle con consejos desde el amor (que no quiere decir elegir por el).
Por último, terminar con una cita de San Juan de la Cruz, "donde no hay amor, pon amor, y encontraras amor". Es decir, el secreto de una familia buena, está en el amor que se le debe poner a la relación. Si se pone amor en el matrimonio, el fruto de esta no será ninguno más que el amor.

Blanca del Corral Carlier dijo...

En este segundo capítulo, el autor habla sobre la familia, su función educativa. Un hecho muy importante que nos diferencia de los animales, es que el ser humano no solo se limita a la procreación, también a la educación de los hijos. Los hijos, como bien sabemos y bien explica el autor, surgen del amor de los padres. Los hijos además de la ayuda de los padres, necesitan también la ayuda de Dios ya que los padres no pueden aportar la parte espiritual, es decir, el alma, los padres solo aportan la parte biológica del ser humano.
El autor explica que para que los hijos tengan una buena educación, los padres deben quererse y mantener una buena relación, debe haber amor entre los esposos e hijos ya que si esto falla, tendríamos una falta de fundamento para llegar a una educación superior. Además explica que tanto la poligamia como la bigamia dan lugar a una dificultad educativa ya que los padres no van a prestar la atención necesaria a cada uno de sus hijos.
El autor hace especial interés en que lo primero que se debe educar son los sentimientos y más tarde los hábitos, porque sin los sentimientos no se pueden crear hábitos. También hace especial interés en el dialogo entre padres e hijos, ya que es fundamental en la familia, deben solucionar sus problemas mediante el dialogo. Por último, un aspecto fundamental es que la familia posea un hogar, en donde la madre y el padre vivan para la mejora de la educación de los hijos.

Carla dijo...

El matrimonio tiene como fin al hijo, ya que es fruto del amor entre hombre y mujer, y también porque el hombre ante todo es hijo (como hablamos en el capitulo anterior)
El fin primario del matrimonio es la procreación, que viene fuertemente ligada a la educación. Al ir ligada a esta, hace que nos diferenciemos de los animales.
Por tanto la clave para una buena educación, sin duda, es cuando el amor al hijo viene dado por la prolongación del amor entre esposos. Esta debe ser dada conjuntamente por la madre y por el padre ya que cada uno aporta cosas distintas e indispensables. Es posible también que el padre o la madre estén mal educados y en este caso hay que educarles mediante el cuidado de la vinculación matrimonial, mejorando la convivencia y haciendo hincapié una vez más en la relación entre marido y mujer.
Lo primero que se debe educar son los afectos, los sentimientos. Ya que un adecuado desarrollo de la afectividad es indispensable para que se puedan adquirir distintas facultades espirituales como bien son la inteligencia y la voluntad. Un uso correcto del juego permite la educación de la afectividad, ya que a través de el aprendemos a ganar y a perder con serenidad.

Pilar Kindler von Knobloch dijo...

La función del matrimonio es procrear, criar y educar. El matrimonio tiene dar lugar a una persona nueva y serán considerados padres con la colaboración de Dios. Por tanto el fin del matrimonio es el hijo, ya que este será el vínculo de unión entre ambos. En el caso contrario los cónyuges no establecerían un vínculo y la conexión de amor entre las tres partes se rompería. Los padres deben respetarse y cuidarse para que esto no suceda y ambos son responsables del hijo por igual, no podremos decir que ninguno sea menos que el otro, por tanto el proyecto común de la familia como ya he mencionado antes será la generación, crianza y educación y estas tres bases se consiguen mediante el amor entre dos primeras partes que las une a una tercera y viceversa, que sin indivisibles. Pero, ¿y si dividimos la familia en varias? Lo que conocemos como poligamia o bigamia,¿ estaríamos contradiciendo al ser humano?, porque estaríamos rompiendo ese bloque de amor al partirlo en varias partes. Por tanto el texto sugiere que para educar correctamente a un hijo, solo debe existir la monogamia, porque de lo contrario estaríamos rompiendo con el ser humano y sobre todo con el matrimonio, que consiste en padre, madre e hijo.
La educación seria mucho más complicada, y esto sucede porque en el momento que no existe una sólida relación entre padres, el niño no tiene estabilidad y vive en un ambiente de confusión inadecuado para sus aprendizajes.
El autor sugiere unos patrones para promover la educación de los hijos, y cita: ¨lo primero que se debe educar son los afectos, los sentimientos¨. El autor se refiere a que si nosotros amamos ellos amaran, si respetamos respetaran… porque al ser el referente, el niño imita nuestras conductas. Pero para trabajar realmente debemos tener ciertos hábitos y ponerse de acuerdo en cómo educar a los hijos, porque si se hace en unión se crea estabilidad tanto para el niño como para el matrimonio, se refuerzan los lazos. La importancia de trabajar en conjunto y ahí entrarían también las normas (premios y castigos) refuerza los aprendizajes del niño y nos ayuda a afianzar el circulo de amor de la familia. Otra parte importante de la educación es la virtud, educar en virtudes, en lo correcto, preparamos al niño para sus conocimientos futuros pues más adelante será difícil asentar tales conocimientos. En cuanto a cómo dialogar el autor dice que conviene explicar siempre las cosas tanto lo bueno como lo malo de una acción y como esta acarreara en las decisiones que tomo al llevarla a cabo.
Si tenemos entonces clara la unión y los vínculos de la familia, el autor destaca que para que todo se cumpla debe existir un hogar, el lugar de donde uno se siente propio y por tanto adquiere los aprendizajes y que serán transmitidos de generación en generación, pero si el hogar no es bueno, si el ambiente es toxico, afectara a la educación y desarrollo de la vida de la familia, y la aparición de nuevas ¨familias que convertirán al hijo en un animal que se basa en la ley del más fuerte.
Para concluir el autor cita: ¨la educación familiar bien llevada requiere la colaboración del padre y de la madre¨ es decir es complementaria, porque hay dimensiones que la mujer no puede entender y viceversa. Ambas partes educaran en el juego que es la forma en la que los niños inicialmente aprenden, porque aunque no lo parezca jugando son libres y adquieren conocimientos que nos hacen personas.

Marta Petit Salgado dijo...

Este segundo capítulo, el autor nos explica cómo es la función educativa de la familia. Lo primero que nos habla es de la educación en el ámbito familiar. Nos define el matrimonio, como fines, el amor entre ellos, la procreación y la educación. Todas las especies pueden procrear, pero los seres humanos les conllevan a la procreación y por tanto a la educación, donde le lleva a la relación de padres e hijos. El matrimonio da lugar a una persona nueva, que es el hijo, por lo tanto el hijo procede tanto de la madre como del padre. Tienen que tener buena relación el padre con la madre para, para que haya unidad, y porque el amor entre los esposos culmina en el amor de una nueva persona. Por eso creo que no es conveniente que como en otros países que se da la poligamia, y el padre tenga varias mujeres, porque entonces no permite tener a los hijos establecer relaciones fraternales.
Lo siguiente que nos explica la educación de la afectividad. Si los padres no están bien educados no podrán ser buenos educadores. Lo que no pueden hacer a la hora de educar es contrariarse, por ejemplo, si la madre castiga al niño por no recoger los juguetes y el padre al llegar a casa le levanta el castigo, eso no estaría bien porque el niño pensaría mi madre siempre me castiga pero mi padre no, y eso no está bien, porque no aprenderá nunca.
Enseñar a jugar es muy importante. Hay que enseñar al niño tanto a ganar como a perder, para que así se adapte al medio y pueda desenvolverse en la vida real.

Unknown dijo...

Los hombres solo pueden ser padres con la esencia de dios, quien nos da el alma es decir una esencia espiritual que necesitan todas las personas.
La unión del alma y del cuerpo es lo que da lugar a unas personas. Sin embargo el alma es lo fundamental ya que nos lo da dios y sin ella no podríamos ser padres.
El matrimonia es la unión de un hombre y una mujer. La poligamia es la “unión” de un hombre con muchas mujeres. Este último término puede alterar la educación de los hijos puesto que se carece de unión fraternal. La poligamia hace imposible la educación, es antipedagógica. Si entre los esposos no se ve reflejado el amor, tendrá consecuencias negativas en la educación. Por el contrario, si este se refleja, la educación mejorará.
En esta vida los niños tienen que ser educados por los padres un educación mutua por parte de los dos, trabajando conjuntamente porque por separado no son capaces de llevar a cabo una educación, esta siempre regida por la libertad de los niños, los padre deben tener a veces en cuenta los gustos tendencias y opiniones de ellos, ya que sin ella los niños no llegan a ser educados correctamente.
La educación que le da un padre a su hijo es muy importante sobre todo en la psicología del desarrollo por ejemplo enseñándole a jugar y todos los componentes del juego.
La separación de unos padres impiden que el niño sea educado de manera efectiva ya que los niños necesitan un amor mutuo.
Es una educación mutua y cooperativa y sobre todo familiar unos a otros se educan.
De esta manera el día de mañana sabremos como tratar a nuestros hijos, teniendo en cuenta la libertad de cada uno de ellos y sabiendo que educar es un aspecto familiar.

Unknown dijo...

Los hombres solo pueden ser padres con la esencia de dios, quien nos da el alma es decir una esencia espiritual que necesitan todas las personas.
La unión del alma y del cuerpo es lo que da lugar a unas personas. Sin embargo el alma es lo fundamental ya que nos lo da dios y sin ella no podríamos ser padres.
El matrimonia es la unión de un hombre y una mujer. La poligamia es la “unión” de un hombre con muchas mujeres. Este último término puede alterar la educación de los hijos puesto que se carece de unión fraternal. La poligamia hace imposible la educación, es antipedagógica. Si entre los esposos no se ve reflejado el amor, tendrá consecuencias negativas en la educación. Por el contrario, si este se refleja, la educación mejorará.
En esta vida los niños tienen que ser educados por los padres un educación mutua por parte de los dos, trabajando conjuntamente porque por separado no son capaces de llevar a cabo una educación, esta siempre regida por la libertad de los niños, los padre deben tener a veces en cuenta los gustos tendencias y opiniones de ellos, ya que sin ella los niños no llegan a ser educados correctamente.
La educación que le da un padre a su hijo es muy importante sobre todo en la psicología del desarrollo por ejemplo enseñándole a jugar y todos los componentes del juego.
La separación de unos padres impiden que el niño sea educado de manera efectiva ya que los niños necesitan un amor mutuo.
Es una educación mutua y cooperativa y sobre todo familiar unos a otros se educan.
De esta manera el día de mañana sabremos como tratar a nuestros hijos, teniendo en cuenta la libertad de cada uno de ellos y sabiendo que educar es un aspecto familiar.

Pilar Kindler von Knobloch dijo...

La función del matrimonio es procrear, criar y educar. El matrimonio tiene dar lugar a una persona nueva y serán considerados padres con la colaboración de Dios. Por tanto el fin del matrimonio es el hijo, ya que este será el vínculo de unión entre ambos. En el caso contrario los cónyuges no establecerían un vínculo y la conexión de amor entre las tres partes se rompería. Los padres deben respetarse y cuidarse para que esto no suceda y ambos son responsables del hijo por igual, no podremos decir que ninguno sea menos que el otro, por tanto el proyecto común de la familia como ya he mencionado antes será la generación, crianza y educación y estas tres bases se consiguen mediante el amor entre dos primeras partes que las une a una tercera y viceversa, que sin indivisibles. Pero, ¿y si dividimos la familia en varias? Lo que conocemos como poligamia o bigamia,¿ estaríamos contradiciendo al ser humano?, porque estaríamos rompiendo ese bloque de amor al partirlo en varias partes. Por tanto el texto sugiere que para educar correctamente a un hijo, solo debe existir la monogamia, porque de lo contrario estaríamos rompiendo con el ser humano y sobre todo con el matrimonio, que consiste en padre, madre e hijo.
La educación seria mucho más complicada, y esto sucede porque en el momento que no existe una sólida relación entre padres, el niño no tiene estabilidad y vive en un ambiente de confusión inadecuado para sus aprendizajes.
El autor sugiere unos patrones para promover la educación de los hijos, y cita: ¨lo primero que se debe educar son los afectos, los sentimientos¨. El autor se refiere a que si nosotros amamos ellos amaran, si respetamos respetaran… porque al ser el referente, el niño imita nuestras conductas. Pero para trabajar realmente debemos tener ciertos hábitos y ponerse de acuerdo en cómo educar a los hijos, porque si se hace en unión se crea estabilidad tanto para el niño como para el matrimonio, se refuerzan los lazos. La importancia de trabajar en conjunto y ahí entrarían también las normas (premios y castigos) refuerza los aprendizajes del niño y nos ayuda a afianzar el circulo de amor de la familia. Otra parte importante de la educación es la virtud, educar en virtudes, en lo correcto, preparamos al niño para sus conocimientos futuros pues más adelante será difícil asentar tales conocimientos. En cuanto a cómo dialogar el autor dice que conviene explicar siempre las cosas tanto lo bueno como lo malo de una acción y como esta acarreara en las decisiones que tomo al llevarla a cabo.
Si tenemos entonces clara la unión y los vínculos de la familia, el autor destaca que para que todo se cumpla debe existir un hogar, el lugar de donde uno se siente propio y por tanto adquiere los aprendizajes y que serán transmitidos de generación en generación, pero si el hogar no es bueno, si el ambiente es toxico, afectara a la educación y desarrollo de la vida de la familia, y la aparición de nuevas ¨familias que convertirán al hijo en un animal que se basa en la ley del más fuerte.
Para concluir el autor cita: ¨la educación familiar bien llevada requiere la colaboración del padre y de la madre¨ es decir es complementaria, porque hay dimensiones que la mujer no puede entender y viceversa. Ambas partes educaran en el juego que es la forma en la que los niños inicialmente aprenden, porque aunque no lo parezca jugando son libres y adquieren conocimientos que nos hacen personas.

Almudena Méndez-Monasterio Silvela dijo...


Donde culmina la relación de los padres con los hijos, es en la educación, que solo el ser humano puede dar y recibir. La familia debe educar a los hijos;

El matrimonio tiene como fin primario la procreación, unida siempre a la educación. Esto es porque el ser humano no solo genera y cría sino que tiene la capacidad de educar y los padres están al servicio del hijo porque están finalizados por el hijo en cuanto persona.

Lo más importante del matrimonio es dar lugar a otra persona aunque hay que tener en cuenta que el hijo es fruto del amor de los padres. Es más, es la culminación de su amor, por lo que es muy importante el amor entre esposos.
Además la procreación, como he dicho, debe ir unida a la educación, y es muy difícil dar una buena educación si no hay unidad y amor entre los padres.
Así, la poligamia, unión de dos del mismo sexo o el divorcio dan lugar a un déficit o dificultad educativa.
Así como también causaría problemas en la educación un desacuerdo en el modo de educar de un matrimonio unido, en el que haya consentimiento de uno de los dos.

Por esto debe haber una educación basada en el diálogo, entre esposos y para con los hijos.



Hay que corregir a los hijos y educarles en familia, es una tarea que corresponde sobre todo a los padres (deber y derecho) pero también a los hermanos si los hubiere.

La educación en familia debería ser fundamentalmente una educación en la normalidad efectiva. Lo primero que debe educarse son los afectos y sentimientos para poder educar en el hábito y la virtud.

gema antequera dijo...


El matrimonio está formado por: el amor entre la pareja, y el amor a los hijos, siendo este último el pilar más importante. Es muy importante que el amor a la pareja y hacia el hijo tenga un equilibrio ya que si no podría ocurrir que se desestabilice la relación matrimonial y esta a su vez afecte a los hijos.
Por otro lado los lazos matrimoniales, es decir una estabilidad emocional, hace que el nivel afectivo del niño sea bueno y por consiguiente el niño sea feliz, con buenos hábitos, virtudes…
En relación con el juego es un pilar muy importante ya que inculca en el niño unos valores ,virtudes tales como la obediencia ,la serenidad, normas...
Como conclusión decir que es muy importante la comunicación y las relaciones para que haya una buena educación y un buen desarrollo integral en el niño

Alejandra de la Fuente Martínez dijo...

La segunda parte se trata de la educación de la afectividad. Si hay solidaridad entre el amor mutuo y el amor al hijo, y a la educación esta en la línea del amor al hijo.la educación en la familia es fundamentalmente una educación en la normalidad afectiva. Lo primero que se debe educar son los afectos, los sentimientos. Los afectos se educan sobre todo en la niñez, en la adolescencia se suelen reproducir crisis afectivas , el equilibrio afectivo es un requisito indispensable para que se despliegue su espíritu grandes facultades espirituales la inteligencia y la voluntad. Si la afectividad anda mal se producen dificultades en el crecimiento de su aprendizaje. La creación de habitos es uno de los objetivos pedagógicos lo que se debe de educar son los sentimientos. La inestabilidad de los padres afecta a los hijos, los padres no deben mantener la vida familiar de manera estropeada. De una manera prudente se debe de hacer notar que el marido y la mujer se quieren. Imprescindible para la educación en la familia.
La tercera parte se trata de el dialogo en la educación . otro de los aspectos de la relación esponsal se puede destacar son las riñas. Dialogar porque las riñas proceden de un problema de incompatibilidad de caracteres. Las riñas solamente se pueden vencer si cada uno de los esposos hace un pequeño examen de cuales son las razones por las que actúa de una determinada manera, de modo que merced a ello intente dominar su carácter. Conviene tener en cuenta las buenas maneras por parte del marido y por parte de la mujer. A veces, susceptible. Esta actitud no da buen resultado ante los hijos , eso es malo porque les va a dejar huella. Pero no se debe de tener esa actitud delante de los hijos un detrás. Por otra parte , es muy propio de la condición femenina la necesidad de admirar. Si la esposa tiene el cariño al esposo, desea que este triunfe. Por eso en cuanto su marido deja de ser admirable o no lo ve como tal empieza a atosigarlo. Los hijos quedan a cargo casi exclusivamente de la madre debido a que el padre se desentiende. De esta omisión se sigue una mala educación o mejor dicho una educación deficiente.

El punto 4 abarca el hogar, clan y polis. La familia exige hogar. Es importante la casa. Para tener casa , el hombre debe de dejar de vivir al día y sacrificarse algo desde el punto de vista económico. La estabilidad de la casa no asegura la estabilidad del matrimonio, pero sin el hogar la estabilidad del matrimonio se ve afectada. También se encuentra el clan que es organización estable basada en vínculos de sangre. A la familia actual se le suele llaar pequeña familia y aunque el matrimonio es el núcleo de la familia, conviene entenderla de una manera mas extensa. La polis es una manera de reunión de grandes familias humanas, donde la mujer o el marido se buscan fuera del clan. Así es como entran en relación con los clanes, lo cual el otro elemento de la civilización en la infancia de la humanidad.

Alejandra de la Fuente Martínez dijo...

La segunda parte se trata de la educación de la afectividad. Si hay solidaridad entre el amor mutuo y el amor al hijo, y a la educación esta en la línea del amor al hijo.la educación en la familia es fundamentalmente una educación en la normalidad afectiva. Lo primero que se debe educar son los afectos, los sentimientos. Los afectos se educan sobre todo en la niñez, en la adolescencia se suelen reproducir crisis afectivas , el equilibrio afectivo es un requisito indispensable para que se despliegue su espíritu grandes facultades espirituales la inteligencia y la voluntad. Si la afectividad anda mal se producen dificultades en el crecimiento de su aprendizaje. La creación de habitos es uno de los objetivos pedagógicos lo que se debe de educar son los sentimientos. La inestabilidad de los padres afecta a los hijos, los padres no deben mantener la vida familiar de manera estropeada. De una manera prudente se debe de hacer notar que el marido y la mujer se quieren. Imprescindible para la educación en la familia.
La tercera parte se trata de el dialogo en la educación . otro de los aspectos de la relación esponsal se puede destacar son las riñas. Dialogar porque las riñas proceden de un problema de incompatibilidad de caracteres. Las riñas solamente se pueden vencer si cada uno de los esposos hace un pequeño examen de cuales son las razones por las que actúa de una determinada manera, de modo que merced a ello intente dominar su carácter. Conviene tener en cuenta las buenas maneras por parte del marido y por parte de la mujer. A veces, susceptible. Esta actitud no da buen resultado ante los hijos , eso es malo porque les va a dejar huella. Pero no se debe de tener esa actitud delante de los hijos un detrás. Por otra parte , es muy propio de la condición femenina la necesidad de admirar. Si la esposa tiene el cariño al esposo, desea que este triunfe. Por eso en cuanto su marido deja de ser admirable o no lo ve como tal empieza a atosigarlo. Los hijos quedan a cargo casi exclusivamente de la madre debido a que el padre se desentiende. De esta omisión se sigue una mala educación o mejor dicho una educación deficiente.

El punto 4 abarca el hogar, clan y polis. La familia exige hogar. Es importante la casa. Para tener casa , el hombre debe de dejar de vivir al día y sacrificarse algo desde el punto de vista económico. La estabilidad de la casa no asegura la estabilidad del matrimonio, pero sin el hogar la estabilidad del matrimonio se ve afectada. También se encuentra el clan que es organización estable basada en vínculos de sangre. A la familia actual se le suele llaar pequeña familia y aunque el matrimonio es el núcleo de la familia, conviene entenderla de una manera mas extensa. La polis es una manera de reunión de grandes familias humanas, donde la mujer o el marido se buscan fuera del clan. Así es como entran en relación con los clanes, lo cual el otro elemento de la civilización en la infancia de la humanidad.

Alejandra de la Fuente Martínez dijo...

En el punto 5 , enseñar a jugar. Hay dimensiones humanas que la mujer no puede educar, y hay otras que el hombre tampoco puede educar. Si el hombre tiene el sentido del juego mas desarrollado que la mujer es porque el juego en sus componentes tienen un factor muy importante que es el reto. Al varón le compete educar a los niños en el juego. El juego puede parecer una actividad simplemente divertida, pero un juego sin reglas es imposible . otro elemento del juego es el ensayo de la respuesta. El juego es serio por la regla. Comete trampas el que no tiene interés por el juego . el juego sirve para probar la propia fuerza, de manera que los juegos desarrollan asimismo habilidades. Les llama la atención, porque en la experiencia de la propia fuerza hay satisfacción. Es evidente que el juego educa la efectividad siempre y cuando se juegue bien mediante el juego se aprende a ganar y a perder. Que así se adapte a la vida , la cual es una mezcla de ambas.

El punto 6 trata de educar en la libertad. Conviene respetar las inclinaciones de los niños. De manera que si el padre es abogado no por obligación el hijo debe de ser abogado. Para educar en la libertad hay que tratar de adivinar lo que quiere el hijo. Es cierto que el interés del padre forma parte de la educación , pero volvamos al juego. El juego comporta una cierta dosis de educacion porque enseña al niño a tener serenidad. El juego en la educación es un asunto muy interesante. La función principal del juego es educar el apetito irascible :ganar y enseñar a perder.
El punto siete abarca educar en la serenidad. Sostener que las mujeres no juegan con sus hijos no equivale a decir que las mujeres no sepan jugar , si no que no juegan tan educativamente como los padres. El regazo comporta un contacto corpóreo intenso, una acogida que el niño necesita. El niño se refugia en el regazo de la madre pero también en los brazos del padre , que igualmente son acogedores.

Alejandra de la Fuente Martínez dijo...

Este capítulo se divide en siete partes, en la primera parte se afirma que la educación es el tercer aspecto del fin primario del matrimonio, es decir la procreación. No solo la procreación, ya que los animales también procrean, sino la procreación-educación. La relación de los padres con los hijos culmina en la educación. El hombre puede ser padre solo con la colaboración de Dios, los padres no son los que dan lugar al alma del hijo. El alma es creada por Dios. En la creación de los hijos hay una participación de los dos, padre y madre, en la dotación genética. Esto expresa su carácter unitivo que existe entre el amor de los padres y el amor a los hijos. Los padres reconocen su mutuo y propio amor al hijo. Tomar a la familia por analogía con la Santísima Trinidad nos puede dar una ilustración sobre el asunto. El hijo se asimila al Espíritu Santo. Cuando un padre tiene predilección por su hijo y se olvida de su mujer o al revés, en estos casos el hijo está desuniendo y disminuyendo el amor entre ambos. La educación del hijo es familiar , ante todo corresponde a los padres. Pero muchas veces ,cuando hay varios hijos estos se educan entre sí. Fin del matrimonia es la generación la crianza y la educación de los hijos, como proyecto común de los esposos. El requisito básico de una buena educación educa mejor cuando el amor al hijo es una prolongación del amor de los esposos. La poligamia da lugar a un déficit o una dificultad educativa, puesto que no permite establecer estrictamente relaciones fraternales. Esa es una gran justificación del matrimonio monógamo. Existen demasiados niños maleducados que proceden de una relación extramatrimonial. No están permitidas ni la bigamia ni la poligamia porque son directamente antipedagógicas, hacen imposible la educación. El divorcio da lugar a la sucesiva poligamia y la educación , por tanto , es difícil. Si fuera solida la vinculación amorosa no habría divorcio y la educación mejoraría.