El último capítulo es breve, pero sustancioso. Va a permitir, creo, que sinteticéis ideas básicas del libro y que profundicemos en un aspecto "políticamente incorrecto" de la acción educativa: aquella que busca ayudar al niño a responder a las últimas o primeras cuestiones. El hecho es simple ¿forman parte de la acción educativa las últimas preguntas? ¿La pregunta por el "sentido" ha de abordarse? A la inclusión de esta pregunta en el ámbito educativo llama Polo "orientación global".
Es evidente que la perspectiva desde la que responde Polo es la correspondiente a una persona católica que habla a personas católicas. Ahora bien, si llegamos al fondo de los planteamientos creo que puede ser interesante. Por tanto, que nadie se quede "enganchado" en el hecho de que la propuesta que realiza Polo sea la que es -no es políticamente correcto, insisto, mostrar convicciones religiosas cristinas, y aún menos católicas-, y vayamos al sentido que poseen estas reflexiones y el lugar que ocupan dentro de la filosofía de la educación. Tal vez, lo más interesante para todos y la clave se encuentre en la pregunta "¿Azar o predilección?"
Aparecen otras afirmaciones a las que conviene prestar atención. Una de ellas: "No tiene sentido educar a un niño "como niño" -una dura crítica a Piaget y el renacer del sentido teleológico de la acción educativa-.
Un cordial saludo y, no dejéis de comentar los textos de vuestros compañeros.
54 comentarios:
Cuando eduamos a un niño es muy importante que el niño participe de forma activa. Es neesario que "ponga en marcha su propia iniciativa" y que muestre su interés ppopr las cosas.La investigación es mas propia de la educación propia pero es algo esencial para la docencia.El juego es necesario y esencial para que aprenda lo que es investigar´; también es necesaria la normalidad afectiva en el seno de la familia ya que es el lugar donde se aprende la afectividad.
Los nios que se desarrollan en los paises subdesarrollados los niños alcanzan la madurez antes que el resto ya que aprenden a darse cuenta del valor que poseen la cosas; para adquirir la madurez es necesaria la disciplina; esta es mas facil de adquirir en las failias numerosas ya que en estas podemos ver que las tareas estan repartidas entre todos los miembros que les ayudan a ser dsciplinados y a madurar. El autor en este capitulo nos explica que una duración excesiva de la aadolescencia se debe en su mayoria a la falta de familias numerosas en la sociedad y seún mi opinion esto es así ya que un hijo de familia numerosa se ve ibligado a valorar todo y la imporrtancia que tiene su colaboración en la ralización de las tareas de casa en cambio por lo general a los niños que son hijos unicos se les da todo hecho y no es necesario en la misma proporción su colaboración en cas; pero no en todos los casos es igual ya que esto depende de la educación que les den los padres a los hijos ya que hay padres que tienen una familai nummerosa y no les enseñan a ayudar y colaborar y por el contrario hay familias con un único hijo cuyos padres le enseñan lo que es ayudar a los demás y colaborar en casa
En el capítulo se habla de que educar consiste en intentar que entre en actividad, que ponga en marcha su propia iniciativa, se puede resumir en la palabra investigación. En la educación la investigación es la actividad central del profesor.
La familia tiene como primera tarea la educación de la afectividad para formar personas alegres, confiadas, que no tengan miedos. La presencia de personas mayores en la educación ayuda a lograr la disciplina ya que sin ella no se puede educar. Cuando a un profesor los niños no le obedecen es inútil. La disciplina es imprescindible para el respeto a la realidad. A ciertas edades se consigue disciplina asignando tareas. Si no hay disciplina no hay moral.
Para educar la afectividad debe ser repartida en la familia , cada uno se encarga de distinto tipo de afecto.
A los universitarios les corresponde investigar , que es un intento de averiguación y de exámenes que uno lleva entre manos para sacar conclusiones.
No tiene sentido educar a un niño como un niño porque no va a ser niño toda la vida y Piaget dice lo contrario. No hay que educar para cierta edad , sino educar para la edad madura.
La orientación debe ser global , el hombre debe orientarse en vez de angustiarse. La orientación es un saber.
La educación religiosa la tienen que dar los párrocos hablando de la espiritualidad , pero también deben participar los padres. Esta educación es muy importante en la formación del ser humano porque si no, no hay orientación global.
Dios considera al hombre como un fin porque le destina a la eternidad con él. Todo hombre es porque Dios ha querido que sea y porque Dios nos ama. Si uno prescinde de Dios prescinde de sí. Un ateo no posee orientación global.
Lo primero que hay que enseñar al niño es a rezar. Orar significa dirigirse a Dios ,saber orar es crecer en virtudes. La mejor manera de educar es dirigirse hacia Dios.
Este último capítulo nos da las últimas nociones sobre psicología educativa, educar no consiste en considerar al niño como un ente pasivo, sino de despertar su iniciativa, todo esto se puede describir en una palabra, queremos que el niño investigue. La investigación es la actividad central del profesor en la última etapa de la educación superior. Para que esta investigación se ponga en marcha hace falta un requisito indispensable en la vida: la normalidad afectiva, la cual se consigue en la familia, ya que si no se posee, todo se ve afectado incluyendo las cualidades cognoscitivas. Esta es por una de tantas cosas por la que la educación siempre exige la intervención de un adulto, y la importancia de que los padres se pongan al nivel del niño, surgiendo la amistad.
También, hace referencia a la disciplina, quien no tiene disciplina no tiene autocontrol, ni respeto a la realidad, es lo que Hegel llama reconciliación con la realidad.
El hombre está hecho para trabajar, y siempre trabaja constituyendo empresa.
La educación sea cual sea la etapa, hay que verla en orden al hombre maduro, ya que la finalidad es lograr la madurez de las personas, por eso habla de que al niño no se le puede educar como niño, ya que no va a ser siempre niño, pero si que hay que educarlo considerándolo un niño.
Si hablamos de aptitud, se configura con la disciplina, si no hay disciplina no hay moral, siempre teniendo en cuenta que hay que combinar disciplina con amistad para que se dé una buena educación.
No se debe nunca etiquetar a un niño, ni las recriminaciones negativas ya que es como la antítesis de la educación lo que pretendemos es su crecimiento, no que se quede enganchado en ningún estado.
La anormalidad afectiva es la angustia, se suspende el interés, es una falta de afectividad global u orientación global.
La orientación debe ser global, con muchos intereses, investigara y afrontará la disciplina, orientada al hombre maduro. Sin orientación no hay vida. Es lo que podíamos llamar una convicción sobre sí mismo. El hombre necesita un auto-reconocimiento, saber que es un “yo”, pero todo esto es insuficiente si no nos apoyamos en una educación religiosa.
La familia es una iglesia doméstica, el matrimonio que no tenga esa cualidad, no podrá educar bien a sus hijos, esto es un aspecto muy importante en la formación del ser humano para que puedan tener una buena orientación global.
También tenemos que agarrarnos a la religión para saber de dónde venimos y que no estamos aquí por casualidad, que somos pre-dilectos, elegidos por Dios con anterioridad. Alguien que no cree piensa que estamos aquí por casualidad, y no es así, Dios nos ha amado desde la eternidad con amor de predilección. Si no se piensa así, se tiende a ser más pesimista ya que se es considerado a sí mismo producto de la casualidad. Por tanto la vida de cada uno no tiene sentido más que dirigiéndose a Dios.
Por tanto para tener una buena orientación global no se puede prescindir de Dios, si uno prescinde de Dios prescinde de sí. Un ateo no posee orientación global.
Por consiguiente al niño hay que educarle con forme a esto, y no de manera filosófica sino adaptándonos a él para que lo entienda lo primero se le debe enseñar a rezar, a dirigirse a Dios, y a ordenar la mente a Él. En segundo lugar a ir a la iglesia, enseñarles a leer el evangelio que es formación religiosa, explicarle que Dios envió a su hijo al mundo por nosotros, enseñarle a vivir la semana santa etc..
En conclusión la mejor manera de educar la afectividad es dirigirse a Dios.
A la hora de educar a nuestros alumnos debemos procurar que sean ellos los que tomen la iniciativa de aprender, que sean ellos los que investiguen y descubran para poder aprender. Los docentes debemos ayudarles a conseguirlo ya que solo así conseguiremos que tomen la iniciativa de aprender.
Pero no solo está en nuestras manos esta tarea, la familia tiene también un papel fundamental. El niño debe ser ayudado por ambos agentes y debe tener una normalidad afectiva que le permita desarrollarse de una forma correcta. Además, como hemos visto en capítulos anteriores, también es fundamental el juego para conseguir su completo desarrollo y de una forma más sencilla.
Así mismo, nada esto se conseguirá sin disciplina, ya que sólo con ésta conseguiremos controlar la conducta, y debe ser impartida y controlada por una figura madura (familia o profesor), que sepa las limitaciones y fortalezas del niño y siempre actuando en el beneficio del niño, animándole y ayudándole para que consiga sus objetivos.
Todas éstas condiciones se tienen que dar, ya que simplemente con que falte una se desmoronaría la educación de la persona. Debemos orientar a nuestros alumnos de la mejor forma posible, formándoles y ayudarnos de la educación religiosa, ya que sin ella no hay orientación.
A la hora de educar a nuestros alumnos debemos procurar que sean ellos los que tomen la iniciativa de aprender, que sean ellos los que investiguen y descubran para poder aprender. Los docentes debemos ayudarles a conseguirlo ya que solo así conseguiremos que tomen la iniciativa de aprender.
Pero no solo está en nuestras manos esta tarea, la familia tiene también un papel fundamental. El niño debe ser ayudado por ambos agentes y debe tener una normalidad afectiva que le permita desarrollarse de una forma correcta. Además, como hemos visto en capítulos anteriores, también es fundamental el juego para conseguir su completo desarrollo y de una forma más sencilla.
Así mismo, nada esto se conseguirá sin disciplina, ya que sólo con ésta conseguiremos controlar la conducta, y debe ser impartida y controlada por una figura madura (familia o profesor), que sepa las limitaciones y fortalezas del niño y siempre actuando en el beneficio del niño, animándole y ayudándole para que consiga sus objetivos.
Todas éstas condiciones se tienen que dar, ya que simplemente con que falte una se desmoronaría la educación de la persona. Debemos orientar a nuestros alumnos de la mejor forma posible, formándoles y ayudarnos de la educación religiosa, ya que sin ella no hay orientación.
Educar consiste en que el alumno ponga en marcha su propia iniciativa e investigue. Aquí tiene que ver el juego, porque para la investigación hace falta una normalidad afectiva que solo se consigue en la familia. Al fin y al cabo, se trata de formar personas esperanzadas, alegres y confiadas que aprendan a superar el miedo y el fracaso. En esto, la intervención de un adulto es indispensable, siempre y cuando no se genere en el niño un sentimiento de inferioridad por ello ayudaría crear una relación de amistad poniéndose a su nivel.
La disciplina es muy importante para el respeto a la realidad y la socialización. En el niño la socialización está basada en la reciprocidad, en el interés común. El trabajo es una forma de que el hombre se incorpore a la sociedad como sujeto activo. Este está hecho para trabajar y la disciplina y el respeto a la realidad son antecedentes para formar personas aptas para el trabajo.
Un niño no es ni adolescente ni maduro, pero hay que tratarle de forma que pueda llegar a serlo. La tesis central de la psicología genética es que el niño tiene que ser educado como niño con sus peculiaridades propias. Todo esto es un proceso en el tiempo que esta unificado por el fin que es formar a un hombre perfecto. Se trata de educar a los niños para que lleguen a ser personas maduras. A ciertas edades se consigue disciplinar a base de pequeños encargos.
La aptitud se configura en arreglo a la disciplina. Educar quiere decir ayudar a disciplinarse. Si no hay disciplina no hay moral y la amistad es la base de una buena educación. Por otro lado, la educación en la afectividad es elemental, es sobre lo que se edifica y sobre lo que se puede establecer una disciplina de modo que poco a poco el niño vaya alcanzando la madurez. Lo opuesto a la normalidad afectiva es la angustia y con ella todo o casi todo hace que se pierda el interés.
La orientación debe ser global, es decir, la educación tiene que estar orientada al hombre maduro. La imagen de la realidad no es más que el carácter de ver lo característico de la orientación; la imagen que tenemos de la realidad es una visión insuficiente de la misma. La orientación va acompañada de una convicción de sí mismo, dado que el hombre necesita auto reconocerse.
Este capítulo primeramente destaca que se debe fomentar que el niño cree su propia iniciativa, se debe intentar que entre en actividad por sí solo. Es fundamental enseñar al alumno a que investigue según la formación, ejerciendo la imaginación, proporcionando razonamientos empíricos y para ello es indispensable que el profesor esté constantemente investigando, ya que sin esa investigación la docencia va empeorando.
Con relación a la disciplina, para alcanzarla es muy importante la presencia de mayores, de adultos en la educación debido a que la disciplina es esencial en la vida, para la socialización. Un maestro que no sepa imponer disciplina, no ayuda a los alumnos. Disciplinar, es en gran medida asignar tareas.
La educación debe estar enfocada a que la persona evolucione y de lo mejor de ella. No podemos educar para cierta edad cronológica sino para que el alumno alcance la madurez, y educándolas significa disciplinarlas a su vez. Si no hay disciplina no hay moral. La amistad es la base de una buena educación.
Hay que resaltar que las recriminaciones negativas van en contra de la educación, y son manifestación de muy poco sentido común. Con la angustia se pierde el interés y con ella se pierde la investigación y sin ella no hay disciplina por tanto todo se acaba. Por otro lado la orientación global es necesaria para vivir correctamente, se necesita educarla. Todo ser humano necesita lograrla porque es señal de madurez. La angustia es la falta de orientación.
En la orientación global no se puede prescindir de Dios y que de lo contrario no se puede existir. Y por último, cabe referenciar que nosotros somos porque Dios ha querido que seamos.
Este capítulo inicia con una idea muy importante: el hombre está hecho para trabajar, y que la educación es un instrumento que ayuda al hombre a ser apto para ello. Con esto, Polo no pretende decir que se haya de valorar la educación en función de su utilidad social y de cómo el hombre es insertado en el mundo laboral. Lo esencia son los requisitos o presupuestos que se deben dar para que haya dicha educación, es decir, la normalidad afectiva; al mismo tiempo que la influencia que tiene la educación en el hombre, como la investigación y la disciplina; y todo esto le llevará a ser apto para el trabajo.
Otro de los puntos que se destaca en el capítulo, y es esencial es la orientación global, es lo que le da sentido a todo. Si se tiene en cuenta el fin, se sabe que medios son necesarios poner, los cuales tendrán sentido en la medida en que permiten alcanzar el fin. La Orientación global señala la orientación hacia una posición, no te ilumina todo el camino de una manera clara y concisa, sino que te muestra el siguiente paso a seguir, sin ver el final del camino. Esta orientación global está muy relacionada con la importancia de la educación religiosa, porque nos permite tener una comprensión segura de lo que somos; en otras palabras, somos quienes somos porque Dios nos ha amado con un amor de predilección desde toda la eternidad. No solo nos ha creado, sino que nos ha redimido por medio de Jesucristo, y nos santifica por el Espíritu Santo. Gracias a esta educación religiosa, podemos dar una respuesta a esta iniciativa amorosa de Dios, desde lo que somos realmente, desde nuestra esencia más profunda: ser hijos de Dios. El descubrir quiénes somos y el aceptarlo, es fundamental para determinar la orientación global de nuestra vida y el tenerlo presente diariamente será lo que rija nuestro obrar. Le debemos todo a Dios, por eso no podemos fallarle.
Es necesaria una afectividad estable en la persona, que debe ser educada por la familia, para saber otorgar a cada cosa la importancia que le corresponde. Además sabemos que la anormalidad afectiva por excelencia es justamente la angustia, que se caracteriza por la no posesión de una orientación global.
Es preciso que en la acción educativa se lleve al alumno a tener esta orientación global, para lo cual debe proporcionarle las herramientas necesarias para responder a cuestiones últimas de su existencia: ¿Cuál es mí puesto en la realidad? ¿Quién soy yo? Es muy claro que se puede responder de dos maneras: soy producto del azar o de Dios. Si dejamos nuestra existencia al azar sería bastante improbable que se diera la misma, por tanto, podemos afirmar la existencia de una acción de predilección por parte de Dios en el hecho de que “yo existo”. Viendo la vida desde esta predilección podemos notar que no tenemos el mínimo derecho a la existencia y que, por el contrario, toda ella es un don. Ahora bien, como todo regalo o don, la respuesta del hombre suele ser de agradecimiento y confianza, por tanto podemos encontrar en la filiación divina un sentido a nuestra existencia y una orientación global capaz de llevarnos a nuestro fin último: la intimidad con Él.
La educación de la afectividad, a mi forma de ver, se basa en saberse amado por otro de manera incondicional, de ahí que la mejor manera que tienen los padres para educar a sus hijos en la afectividad es llevándoles al encuentro con Dios, que les ha creado y tiene por cada uno una predilección de amor. Como dice Polo al final de su libro: “La mejor manera de educar la afectividad es dirigirse hacia Dios. Dios nunca fracasa en su educación como pedagogo, es el mayor pedagogo que existe, pues tiene pedagogía divina; en cambio, los padres y los maestros fracasamos muchas veces. Aunque tenemos que contar con la libertad de cada educando, quizás muchos fracasos se deban a que no se le enseñó a rezar bien, a tener fe en Dios”
Nacemos par trabajar, somos seres que contamos con herramientas, las manos, que son capaces de crear otras herramientas más complejas que estas.
Ante esta afirmación el buen maestro educa en la participación activa de sus alumnos. Por medio de la curiosidad y el afán de conocer la vida que les rodea, se convierten de seres pasivos en activos. Esta iniciativa propia de buscar y encontrar el interés de las cosas y explicar en cierta medida el porqué de las cosas. Todo ello genera investigación por parte del profesor que en todo momento debe estar ahí en los primeros pasos del niño.
Pero si el maestro debe estar ahí para educar en la afectividad y procurar una estabilidad emocional, la familia también. Ellos son los primeros educadores de sus hijos, fruto de ese vínculo, que se reforzará con los años hasta llegar al periodo de cambio que es la adolescencia en el que perderá impulso, y son estos los momentos en que educar en la madurez a los niños resulta más complicado.
Piaget explicaba que para educar en la madurez a un niño no debe hacerse como lo que es: un niño, sino que debe realizarse desde la perspectiva de un adulto, sin olvidar lo que es, un preadolescente. Esta educación debe estar marcada por cierta huella de transcendentalidad, iniciada como toda educación, en casa, en el seno familiar.
En este capítulo, Leonardo Polo, dice que la educación es una investigación, porque no consiste en dar unas ideas a un alumno sino en que éste entre en actividad y ponga en marcha su propia iniciativa. Vuelve a insistir en que la familia son los primeros educadores, es ahí donde hay que conseguir la normalidad afectiva. Cuando la afectividad se desordena, la actividad de las facultades cognoscitivas se hace muy difícil. Por eso la educación no la pueden hacer los niños solos, sino que tiene que intervenir una persona madura. Es importante que los padres se pongan al nivel de sus hijos, que creen un entorno de amistad pero sin dejar a un lado la disciplina. Es imprescindible en la vida tener el sentido de la disciplina, por ejemplo un maestro que no sepa imponerla no ayuda a sus alumnos. Además se les está educando para su futuro, para que sean hombres maduros cuya función va a ser trabajar. Todas estas características son fundamentales para formar a personas aptas para el trabajo. Por eso al niño se le educa en orden a su finalidad, porque no va a ser niño toda la vida.
Para conseguir la disciplina hay que inculcarla desde la familia, es mucho más fácil en familias numerosas que en familias de un solo hijo, en las familias numerosas los niños desde pequeños ya asumen encargos que los hijos únicos no hacen.
En este último capítulo, hace referencia a la psicología educativa. Como primer punto habla sobre la investigación y el trabajo. Está claro que la iniciativa de la educación, es intentar que el niño entre en actividad, que tenga su propia iniciativa. Por esto, hace referencia a que se puede definir como investigación, porque el docente no debe de dejar de investigar, ya que la docencia se estropearía. El educado también debe investigar, averiguar e ir aprendiendo y para ello hace falta una estabilidad en la afectividad que se consigue en la familia. Los primeros responsables en educar la afectividad, son los padres. Cuando la afectividad se desordena, el desarrollo de la inteligencia se hace más difícil. Como dijimos en el anterior capítulo, la educación necesita de una persona madura intermediadora en la educación. El hombre está hecho para trabajar, que unida a la investigación, a la disciplina y a la normalidad afectiva, forman una especie de realidad compleja, a la que debe aspirar un ser humano bien educado.
La psicología genética, la inventó Piaget junto con otros autores de su época, en la que dicen que el niño debe ser educado como niño. Pero esto es equivoco, ya que el niño va a dejar de ser niño tiene que ser educado para ser maduro, pero si, teniendo en cuenta que es un niño, las características que presenta y las limitaciones que tiene. No hay que educar en cierta edad, si no educar para la edad madura. Es importante la disciplina, que debe empezar en el hogar, disciplinar significa asignar tareas para ayudar, debe empezar en el hogar, como por ejemplo con encargos, hacerse la cama, poner la lavadora… de esta manera se educa en la madurez, es más fácil educar en la madurez con disciplina en las familias numerosas.
A la hora de educar es importante la aptitud, por ello es clave educar de forma positiva y optimista, señalando un objetivo y confiando en el que niño pueda lograrlo. De esta manera, no se afecta negativamente a la afectividad del niño, ya que si educamos regañando, echando en cara, y mal etiquetando herimos la afectividad del niño. La amistad es importante en la educación, como hemos visto muchas veces en este libro. La afectividad no debe funcionar de manera global. Y además debe de ser repartida en la familia a la hora de educar. La orientación global, es un saber por el cual el hombre hace un reconocimiento de la realidad, y elige el camino que quiere seguir en su vida. Debe ser rica en contenidos, por eso es importante la investigación.
La educación en la religiosidad, se da en la familia. Ya que la familia es una iglesia doméstica, y son los padres los que tienen la función de educar en la religiosidad. Para que una persona tenga una orientación global, debe tener un reconocimiento profundo de sí mismo, si el hombre no es educado en la religiosidad, no se conoce a si mimo, con lo cual es incompleta su orientación global.
El autor hace referencia, a la existencia de Dios, a que hemos sido creados por Dios y que nuestra existencia se debe a Dios. Porque somos seres contingentes, es decir que nuestra existencia depende de otro, que es Dios. No somos causa del azar. La orientación global no puede prescindir de Dios, porque si uno prescinde de Dios, prescinde de sí. Un ateo no posee orientación global, tendrá orientaciones pero no de forma global ya que no se conoce profundamente el mismo. La mejor manera de educar en la afectividad es dirigirse hacia Dios, lo primero que debe enseñarse a un niño en la iglesia doméstica, es a rezar. Muchos fracasos en la educación se deben a que no se le enseño al niño a rezar, a confiar en Dios.
En este último capítulo del libro, se trata el tema de la investigación, la cual empieza cuando existe una normalidad afectiva, esta se obtiene de la familia, como ya vimos anteriormente los niños no pueden educar solos la afectividad, necesitan la intervención de una persona madura, principalmente los padres. Investigar consiste en tratar las cosas analítica y sistemáticamente para llegar a una conclusión. Al niño se le educa con una finalidad, lograr la madurez de la persona, entre otros Piaget defiende que al niño hay que educarle como niño, pero no es cierto, hay que considerar que es un niño a la hora de educarlo pero no educarlo como un niño ya que no va a ser niño toda la vida. Por lo que hay que educar para la edad madura. La disciplina es otra dimensión importante que consiste en asignar tareas, y hay que tenerla en cuenta a la hora de educar. La aptitud se relaciona con esta dimensión de la disciplina, podemos encontrar aptitudes disciplinadas o indisciplinadas, sin disciplina no hay moral. En el caso de que tuviese lugar una anormalidad afectiva daría lugar a la angustia que consiste en no saber dar a cada cosa la importancia que realmente tiene, se produce cuando se pierde el interés por las cosas. En vez de angustiarse el hombre tiene que orientarse globalmente y ver las distintas posibilidades ante una situación. La orientación se relaciona con un auto-reconocimiento. Para que se dé la orientación global es necesario contar con una educación religiosa, esta depende además de los párrocos de la participación de los padres. Dios nos ama y todos somos porque Dios ha querido que seamos, esto explica que si uno no se preocupa por Dios, tampoco se preocupa por sí mismo, es el caso de los ateos que carecen de orientación global. Por lo que hay que educar al niño en un ámbito religioso y enseñarle a rezar para que crezca en virtudes.
El último capítulo es titulado Psicología educativa. Polo advierte que la educación hay que verla siempre, cualquiera que sea la etapa de la vida, en orden al hombre maduro , la educación debe ayudar a que la persona se desarrolle todo lo que pueda dar de sí y concebida como un proceso que está unificado por el fin para lograr unos objetivos. Hay que educar teniendo presente la disciplina, porque en su ausencia no hay moral. La disciplina debe empezar en el hogar, con la familia y después tiene que ir desarrollándose poco a poco.
Polo da por finalizada la obra reflexionando sobre la educación religiosa, la cual es considerada como el dinamismo de la propia familia en cuanto iglesia doméstica. La educación religiosa es un aspecto muy importante en la formación del ser humano porque sin ésta no hay orientación. La educación religiosa básica es una labor que pertenece a los padres, los cuales dentro de la familia o iglesia doméstica ha de enseñar al niño a rezar, porque saber rezar con entereza es un hábito, es poner la fe, la esperanza y la caridad en marcha, esto es crecer en virtudes.
En un inicio el capítulo afirma la importancia que tiene la investigación en la educación. También, lo fundamental que es la normalidad afectiva, que crece en la familia. La disciplina, dando importancia a reforzar las aptitudes, en vez de recriminar, y siendo imprescindible para la socialización. Y por último el trabajo, que requerirá de todas ellas.
Pero centrándonos en la psicología genética, nos encontramos con un desacuerdo entre Piaget y Polo. Éste último contradice a Piaget afirmando que la educación hay que verla en orden al hombre maduro, es decir, que el niño no es maduro todavía, pero hay que tratarlo de tal manera que pueda llegar a serlo. No educar para cierta edad, sino para la edad madura, consiguiendo así que desarrolle todo lo que puede dar de sí, pues no va a ser niño toda la vida. Aun así, se debe tener en cuenta lo que cada niño puede dar de sí, pues son diferentes. Piaget, al contrario, afirmaba que el niño, al tener unas peculiaridades propias, debía ser educado como niño.
Recalcando el concepto de orientación, aclararemos que debe de ser global, acompañada de una convicción sobre sí mismo. Ésta debe ser educada, a través de la educación religiosa. El papel principal de la misma, es de los padres, y el contexto, será la familia. Sin educación religiosa, no podrá haber orientación global, y ésta no puede prescindir de Dios, pues el sentido y el fin del hombre es Dios, pues prescindimos de él. Es por ello que es de gran importancia que los padres enseñen a sus hijos a rezar, para que puedan dirigirse a Dios, tratar con Él, y así al ser Él el sentido de sus vidas, poseerá una orientación global.
Este capítulo nos habla sobre la Psicología Educativa. En un primer lugar educar no consiste en infundir unas ideas sino que se trata de que el niño ponga su propia iniciativa para hacer las cosas, desde el punto cognoscitivo. Es importante, para que el niño aprenda que los padres se pongan al nivel de los niños y al mismo tiempo esta presencia de mayores en la educación es importante para la disciplina.
Otra idea a destacar es la idea de la psicología genética ya que en nuestros días debido a la sociedad en la que vivimos los adolescentes no maduran y llegan a los 40 años sin haber desarrollado ciertas habilidades y esto se da debido a que no se les ha educado bien.
En segundo lugar hay que educar a los niños para que aprendan unas determinadas aptitudes. Hay que ayudar a las personas a disciplinarse ya que si no hay disciplina no se puede dar la moral.
En tercer y último lugar me parece importante resaltar la idea de la orientación y madurez. La orientación global debe descubrir los caminos y esta orientación la necesita el hombre maduro y esta orientación hay que educarla.
En este último capítulo en el que se hace referencia a la psicología educativa Polo señala en primer lugar que educar no es solo infundir un serie de ideas y considerar al niño como un ente pasivo si no que hay que poner en marcha su iniciativa.
La presencia de personas mayores en la educación es indispensable para lograr la disciplina. Un hombre que no es disciplinado no tiene autocontrol. Hay que adquirir esta capacidad de autogobierno porque conlleva disciplina y esta se debe inculcar al ser humano para que pueda desarrollarse y no incurra en el caos.
La educación hay que verla cualquiera que sea la etapa de la vida en orden al hombre maduro, pues no tiene sentido educar a un niño "como niño". El autor critica a Piaget que considera que el niño debe ser educado como niño . Polo afirma que al niño no se le puede educar como un niño porque no va a ser un niño toda la vida. Hay que educarlo considerando que es un niño que tiene una edad y una características. No hay que educar para cierta edad sino para la edad madura.
Otro aspecto que señala el texto es la disciplina. Hay que educar a las personas y educarlas quiere decir ante todo ayudarlas a disciplinarse. La amistad es la base de una buena educación. Es mejor plantear las cosas de un modo positivo, optimista señalando un objetivo y confiando en que el niño pueda alcanzarlo. La normalidad afectiva consiste en tener una afectividad matizada, en darle a cada cosa la importancia que tiene, no concederle más importancia de la que tiene.
En este capítulo se hace referencia a la orientación global. El hombre debe orientarse en vez de angustiarse, debe tener una orientación global.
Se hace referencia a la educación religiosa que corresponde en gran medida a los padres, La casa, la familia es una iglesia doméstica y como tal le corresponde la misión que tiene la Iglesia: formar religiosamente a sus miembros. La educación religiosa es un aspecto muy importante en la formación del ser humano porque sin ella no hay orientación global.
El hombre es un ser improbable, si los acontecimientos hubiesen sucedido de otra manera no hubiésemos nacido nosotros si no otros seres humanos. Ante esta cuestión existen dos respuestas; el azar o Dios. Uno es criatura de Dios que es objeto de una predilección divina. Cuando una persona pone en marcha un medio anticonceptivo se está metiendo en el orden de las funciones divinas, está interfiriendo en las predilecciones divinas porque al que toca decidir "quien va a ser" es a Dios y no a un ser humano.
En cuanto uno considera la idea de que es predilecto piensa que no puede fallar a Dios porque se lo debe todo. Esta consideración es la que proporciona al hombre un orientación global. En la orientación global no se puede prescindir de Dios. Una persona atea no posee una orientación global porque si uno piensa que es fruto del azar, entonces la propia vida también lo es. Uno se orientará a esto o a lo otro pero globalmente a nada.
Por último explica que lo primero que se le debe enseñar a un niño en la iglesia doméstica es a rezar y después a ir a la iglesia. Saber rezar con entereza es un hábito. Es poner la fe, la esperanza y la caridad en marcha, es crecer en virtudes.
En este último capítulo, nos habla de un tema también muy importante, la psicología evolutiva. Debemos intentar que el niño intente a tomar su propia iniciativa, para que a lo largo de su vida pueda desenvolverse bien, y tome interés por sus cosas, resumiéndolo en una palabra: investigación. El niño tiene que empezar a tener iniciativa, e investigar, que le servirá para toda la etapa de su vida. Con este mismo tema tiene que ver el juego es esencial y necesario para que aprenda a investigar. La función educativa de la familia tiene como principal tarea formar personas alegres, esperanzadas y confiadas, de manera que no tengan miedo o puedan superar su propio miedo. Es importante, que el papel de los padres como educadores del niño en la afectividad lo hagan bien, es bueno que se pongan al mismo nivel de los niños, para que sean amigos, y tengan buena amistad, pero deben de impartirla bien para que el niño no se sienta en una situación inferior. Sin disciplina no podemos educar, es imprescindible en la vida. Se debe educar a los niños de manera que ellos también tengan sentido de disciplina.
La psicología genética, que inventó Piaget, se entiende mejor desde la perspectiva de lograr llegar a la madurez. Es imposible educar a un niño como niño, porque no va a ser un niño toda la vida. Es necesario, que para que haya una buena educación haya amistad. Hace falta ser amigos de otros para darles órdenes razonables o las tareas que se hayan dado. Siempre es mejor plantear las cosas desde un lado positivo, optimista, señalando al niño un objetivo y que éste pueda alcanzarlo. Por ejemplo, si le gritamos al niño diciendo que es un inútil, es contraproducente y anti educativo. Se debe tener mucho cuidado con estos comentarios y los gritos de los padres.
La educación no consiste en crear niños pasivos, sino infundirles, en cierto modo una inquietud investigadora. Esta actitud activa del ser humano requiere, como hemos comentado en capítulos anteriores (aunque no sea lo más esencial), una normalidad afectiva lograda en la familia.
La educación no la pueden llevar a cabo los niños solos. Se demanda la participación de una persona adulta y madura. Mas, ésta ha de actuar con cautela, pues puede crear en el niño un sentimiento de inferioridad, y lo perseguido en la amistad.
La disciplina es un elemento indispensable en la educación. Con ella se desarrolla en cada alumno el autocontrol, y además la socialización. Un maestro que no sepa imponer disciplina, no ayuda a los alumnos.
Polo apunta que: “la educación hay que verla… en orden al hombre maduro”. Es certero que ni los niños ni los adolescentes son maduros, pero debemos tratarlos de tal modo que puedan llegar serlo. Siempre y cuando tengamos en cuenta siempre sus edades y características propias.
Piaget propone una psicología contraria a lo anterior, “psicología genética”. Su tesis postula que el niño debe ser educado como un niño, como consecuencia de sus peculiaridades genéticas.
Hoy en día la mentalidad del adolescente se prolonga durante mucho tiempo, quizás se deba en buena parte a que no hay familias numerosas. En ellas se logra un mejor ambiente de disciplina, responsabilidad, y respeto, que al fin y al cabo son los cimientos para la maduración.
Aunque la base de una buena educación es la amistad, no debemos perder de vista la disciplina, pues sin ella no hay moral. “La aptitud se configura de acuerdo con la disciplina”. A su vez, la disciplina se edifica sobre la afectividad, pues esta nos hace darle a cada cosa la importancia que tiene. La anormalidad afectiva por su parte, provoca el sentimiento de angustia, que deriva a la pérdida del interés.
El hombre debe orientarse en vez de angustiarse, definiendo la orientación como mirar hacia algo más allá. Dicha orientación debe ser global y es el hombre maduro quien la necesita, de otro modo, no se podría decir que es maduro. La orientación global va acompañada de una “convicción de la persona misma”.
“La educación religiosa es sencillamente el dinamismo de la propia familia en cuanto a iglesia doméstica”. Aunque parte de la educación religiosa la tienen que dar los párrocos hablándonos de la espiritualidad del hombre, a los padres se les encomienda una parte muy importante de la educación religiosa.
La familia es una iglesia doméstica cuya misión es formar religiosamente a sus miembros. Si bien una persona no está formada religiosamente, no podrá tener la tratada orientación global.
“¿Azar o predilección?” es una pregunta a la que deberíamos dar respuesta. Todo hombre existe debido a que somos los predilectos de Dios. Hemos sido escogidos de entre infinidad de posibles combinaciones entre óvulos y espermatozoides. “Resulta, entonces, que uno es criatura de Dios, que es objeto de una predilección divina”. Somos porque Dios ha querido que seamos y porque Dios nos ama. Somos hijo de Dios y por ello le debemos a Dios una gratitud, “la piedad”.
Lo que le concede y proporciona al hombre una orientación global, es la siguiente pregunta: “¿cómo le voy fallar a Dios si se lo debo todo, en términos de predilección?”. Esta consideración se superpone sobre cualquier cosa secundaria.
Por otro lado, en la orientación global no se puede prescindir de Dios, y si uno prescinde de Dios no sólo prescinde de esa orientación global, sino que prescinde de sí mismo. Por lo tanto, un ateo no posee orientación global, aunque tenga ciertas orientaciones.
En este ultimo capitulo Polo nos habla sobre la sicología educativa.
Comienza hablando de la investigación y del trabajo, dice que en la ultima etapa de la educación superior la investigación es la actividad central del profesor, que la normalidad afectiva es posible en la familia (formar personas alegres) el niño tiene la festividad a flor de piel y por lo tanto hay que evitar situaciones perturbadas sin disciplinas no se puede educar y si no hay disciplina como diría Aristoteles no hay autocontrol. La socialización es la idea de reciprocidad en la descentración del interés, lo que Hegel denominaría reconciliación de la realidad, el hombre esta hecho para trabajar podríamos decir que la investigación es la actividad teórica y el trabajo es la acción practica.
La educación hay que verla en orden al hombre maduro para educar hace falta disciplina y disciplinar es en gran medida asignar tareas, es mas fácil en familias numerosas ya que se adquiere antes la responsabilidad la aptitud se configura de acuerdo a la disciplina, sin disciplina no hay moral. La amistad es la base de la buena educación, la educación de la afectividad es elemental y es sobre lo que se edifica, la anormalidad afectiva es lo que se considera angustia lo que hay que conseguir es la afectividad matizada que consiste en darle a cada cosa la importancia que tiene. La orientación la encontramos dentro de la investigación y de la disciplina, debe ser global, es decir, una síntesis y una unidad, esto le hace ser muy rica a la falta de orientación también le podemos llamar angustia, la orientación global es la convicción sobre si mismo, el autorreconocimiento. También es importante la educación religiosa ya que sin ella no habría orientación global. El ser humano es un ser sumamente improbable, es criatura de Dios, es objeto de una predilección divina y esto es evidente ya que como dijimos anteriormente el ser humano ante todo es hijo, el hombre es ser personal y es querido en condición de fin, yo solo soy porque Dios ha querido que sea y porque me ama la vida solo tiene sentido dirigiendo a Dios (humildad y predilección) esa idea de predilección es lo que le concede al hombre una orientación global en cambio no es orientación global cuando prescindimos de Dios porque entonces también prescindimos de nosotros por lo tanto lo prieto que se debería de enseñar es la actitud orante. Saber rezar con entereza es un habito y es lo que nos hace crecer en virtudes.
La aptitud se configura de acuerdo con la disciplina. Hay aptitudes disciplinadas e indisciplinada. Hay que educar a las personas, y educarlas quiere decir ante todo ayudarlas a disciplinarse. Si no hay disciplina no hay moral.
Sin embargo, no se debe perder de vista que la amistad es la base de una buena educación. Hace falta ser amigo de los chicos para que se puedan dar órdenes razonables y estar en grado de señalar las consecuencias de no haber cumplido las reglas o tareas recomendadas.
Las recriminaciones negativas son antieducativas y, además, son manifestación de muy poco sentido común. Se debe tener cuidado con los gritos de los padres ya que pueden herir al niño. La educación de la afectividad es elemental, porque es aquello sobre lo que se edifica y sobre lo que se puede establecer una disciplina de modo que poco a poco el niño vaya alcanzando la madurez.
Esa idea de niños modelos en la educación no es acertada, porque tales niños no existen, dejan de ser niños y de comportarse como tales.
La educación necesita de la investigación; de hecho, debe ser la actividad central del profesor en la última etapa de educación superior. Para ello, se necesita una normalidad afectiva, conseguida en la familia a través de la amistad. Que los adultos participen en la educación genera disciplina. Sin disciplina no se llega al autocontrol. En el niño la socialización está basada en la idea de reciprocidad, que lleva a reconciliarse con la realidad. Cuando el hombre trabaja lo hace siempre constituyendo empresa. El hombre está hecho para trabajar. La investigación tiene que ver con la actividad teórica del hombre, mientras que el trabajo de producción con la acción práctica. Al universitario le corresponde investigar.
La educación hay que verla, cualquiera que sea la etapa de la vida, en orden al hombre maduro. No hay que caer en la psicología genética de Piaget. La educación es un proceso que está unificado por el fin. No hay que educar para cierta edad, sino educar para la edad madura. Disciplinar, en gran medida, es asignar tareas.
La aptitud se configura de acuerdo con la disciplina. Las hay por tanto, disciplinadas e indisciplinadas, según el caso. Si no hay disciplina no hay moral. Es mejor plantear las cosas de un modo positivo, optimista, señalando un objetivo y confiando en que el niño puede alcanzarlo. La anormalidad afectiva es la angustia, que es pura sentimentalidad, pero abierta a la nada. La normalidad afectiva, consiste en darle a cada cosa la importancia que tiene. Es recomendable que la afectividad no funcione de una manera global. La tarea de educar en la afectividad por parte de la familia debe ser repartida.
La orientación debe ser global, y está orientada al hombre maduro. La orientación es una cierta adivinación, por lo que está abierto a posibilidades, no condensado. También es un saber. La orientación global va acompañada de una convicción sobre sí mismo, pues necesitamos autoreconocimiento.
Parte de la educación religiosa la tienen los párrocos, pero otra muy importante la tienen también los padres. La educación religiosa es, sencillamente, el dinamismo de la propia familia en cuanto iglesia doméstica. La educación religiosa es un aspecto muy importante en la formación del ser humano, porque sin esta no hay orientación global. La orientación global sólo se da si se tiene una comprensión profunda de uno mismo.
El hombre es un ser humano, por lo que es un ser sumamente improbable. Ser criatura de Dios es ser predilección divina. Lo fundamental del ser humano es ser hijo. El hombre es un ser personal, y es querido en condición de fin. Así no seremos pesimistas, pues no somos productos de la causalidad. Además, podremos llegar a conocernos. Una persona no puede ser “de hecho”, es un fin. Somos porque Dios lo ha querido y porque nos ama. Por eso le debemos a Dios una gratitud, la piedad. Cada persona es un novum. La vida de cada uno no tiene sentido más que dirigiéndose a Dios. Esto va acompañado de la humildad. Hay dos cosas consolidadas: la humildad y la predilección.
Si le debemos todo a Dios, no deberíamos fallarle. Este pensamiento nos lleva a la orientación global. En la orientación global no se puede prescindir de Dios, porque, entre otras cosas, prescindiría de sí. Un ateo no posee orientación global. Al niño hay que proporcionarle, proporcionalmente, esta orientación básica. En la iglesia doméstica lo primero que se tiene que enseñar al niño es a rezar. Somos predilectos contingentes. Lo primero que se debe enseñar es la actitud del orante. Saber rezar con entereza es un hábito, es poner la fe, la esperanza y la caridad en marcha, es crecer en virtudes. La mejor manera de educar la afectividad es dirigirse hacia Dios.
Según defiende Leonardo Polo, la educación es uno de los pilares fundamentales de una buena educación, pues para corregir, aconsejar, y en esencia guiar es necesario hacerlo desde el cariño, poniéndose a la misma altura que el hijo. Sinceramente pienso que no es del todo acertado puesto que una persona adulta (ya sea un padre o un maestro) necesita situarse en una posición más elevada simbólicamente hablando para que el niño entienda quién ejerce la autoridad sobre quién.
Por otro lado, estoy de acuerdo en la opinión que el autor tiene acerca de la dirección de esta. Pienso que se debe orientar hacia la madurez del niño ya que realmente las personas estamos en continuo crecimiento y desarrollo, por lo que estamos cambiando constantemente. La educación por ello no debe ni puede “quedarse anclada” en una etapa sino que tiene que tener visión de futuro y adelantarse a los hechos que surgirán a lo largo de la vida del educando.
Por último, otro aspecto en el que estoy completamente de acuerdo con Polo es el de la disciplina: según dice, la disciplina también es necesaria a la hora de educar, puesto que no hay que permitir que la amistad antes explicada suprima la autoridad de la figura madura (padre, maestro…).
Cuando educamos a los niños no debemos infundir ideas sobre ellos tratándolos como personas pasivas sino que hay que inculcarles la iniciativa propia.
El autor, Leonardo Polo, relaciona la iniciativa con la investigación , señalando que es la actividad central del profesor, algo en lo que estoy de acuerdo ya que los profesores deben tener ese afán por investigar para mejorar. A la iniciativa e investigación también la vuelve a relacionar, esta vez con el juego.
Para investigar se necesita una normalidad afectiva y esto se consigue en el seno de la familia. Los padres deben educar a sus hijos en la afectividad para que en un futuro sean personas seguras, alegres, confiadas y esperanzadas.
Las familias también deben lograr que sus hijos sepan lo que es la disciplina y la interioricen, ya que sin disciplina no se puede educar y es algo que tiene que estar presente en nuestra vida siempre. En un futuro, un niño sin disciplina, como diria Aristoteles, será una persona sin autocontrol. Por ejemplo, un maestro que no tiene disciplina no podrá ayudar a sus alumnos y no será respetado.
Un profesor debe ser una persona madura que debe saber como trabajar, tener disciplina, resolver problemas e investigar. A los niños también hay que enseñarles como investigar y disciplinarlos. La disciplina se debe interiorizar en los hogares y es algo complicado en familias que tienen un hijo único que en familias de tipo numerosa.
Para enseñarles esa disciplina los padres puedes mandarles pequeños encargos para que se hagan responsables (poner la mesa, hacer la cama...)
Relaciona la disciplina con la aptitud. Se tiene que educar a los niños y ayudarles a disciplinarse ya que sin disciplina no tendrían moral.
En el capítulo siete, titulado “Psicología educativa”, Polo habla de que el niño no debe considerarse como un ser pasivo, sino que se busca que el niño debe ser curioso, que investigue, donde coincido plenamente con él ya que este es un muy buen aprendizaje a la hora de aprender. Es muy importante también que en la educación esté siempre la presencia adulta y que los padres se pongan al nivel del niño, surgiendo de esta manera la amistad. Si no hay disciplina, no hay moral, y por ello habrá que combinarla con la amistad para lograr una buena educación en todos los sentidos.
Me gustaría destacar también de este capítulo la importancia de que el niño sepa de dónde venimos, que somos siempre hijos, que somos predilectos. Dios nos crea con un “porqué” y con un “para”, con un encargo, por ello, no estamos aquí por casualidad. Si no pensamos así puede surgir un pensamiento más pesimista por pensar que nuestra existencia es pura casualidad. Es de esta manera que nuestra existencia tiene más sentido dirigida a Dios, no podemos prescindir de Él ya que dejaríamos de tener, además, la orientación global que menciona Polo en el texto y habría una gran pérdida en la educación afectiva. Le debemos todo a Él.
La educación de hoy en día, trata de crear a niños inquietos por investigar, es decir, se tiene la idea errónea de que hay que crear a niños pasivos, cuando lo importante hoy en día es que los niños estén interesados en investigar y aumentar sus conocimientos. Esta actitud activa de los niños, se da en la familia y por ello, se necesita una normalidad afectiva en ella.
Como se explico en el capitulo anterior, los niños no pueden llevar acabo la educación solos, al igual que despertar el interés, puesto que se necesita la participación de un adulto, o persona madura. Es imprescindible que se actué con cautela, para que no crear un sentimiento de inferioridad y no pierda la amistad con el niño con el que esta compartiendo la explicación.
Un elemento indispensable es la disciplina, pues gracias a ella, el alumno desarrolla tanto el autocontrol, como la socialización, por ello, un buen profesor sabe imponer disciplina para ayudar a sus alumnos.
Polo hace expresa la importancia de la madurez, tanto de los niños como de los adolescente, en este capitulo, dice que no todos ellos están lo suficientemente maduros para su edad, pero que hay que tratarlos como lo pudieran ser. A la hora de valorar la madurez tanto de un niño como de un adolescente, hay que tener muy en cuenta las edades y las características propias del niño o adolescente.
En este ultimo capitulo, Polo hace referencia a la “Psicología genética”, que propone Piaget, es una psicología que se opone totalmente a la anterior, que describe Polo, puesto que expresa la idea de que hay que educar a los niños como niños, debido a las peculiaridades genética del niño.
Debido a que en las familias numerosas se puede conseguir un mejor ambiente de disciplina, responsabilidad y respeto, (cimientos para la maduración), el poco numero de familias numerosas que existen, se podara ver como la causa de que hoy en día, sea difícil que la mentalidad adolescente no se prolongue durante mucho tiempo. A la hora de educar, es importante no olvidarse de que la disciplina es un factor importante, pues sin ella no hay moral, pero la amistad también toma un gran papel en este proceso. Para que no se provoque un sentimiento de desinterés, hay que intentar que no haya anormalidades afectivas, para que no se provoque la angustia.
A la hora de evitar la angustia, Polo presenta la idea de que es mejor orientarse, pues ve la orientación como la mirada hacia algo mas allá. Esta orientación tiene que ser global y va acompañada de una “convicción de la persona misma”, es imprescindible para que a una persona se la pueda dominar como madura, puesto que poseen esta característica.
Como dice Polo en el libro, la familia es una iglesia domestica, que a parte de los párrocos los domingos o cualquier día de la semana, nos forman religiosamente, puesto que una persona para poder tener la orientación global, tiene que estar formada religiosamente.
A la hora de tener una orientación global, el hombre se realiza la siguiente pregunta: “¿cómo le voy a faltar a Dios si le debo todo, en términos de predilección?”. Esta pregunta a su vez esta relacionado con la pregunta de “¿azar o predilección?”, pues los hombres le deben todo a Dios, ya que existimos por que somos los predilectos de Dios.
Como se acaba de explicar, la orientación global, no se puede prescindir de Dios, y viceversa. Por ello, una persona atea, no puede tener una orientación global, por mucho que tenga algunas orientaciones.
Educar*, no solo significa transmitir unas ideas, donde el niño sea un ente pasivo; sino que se debe despertar en el alumno una iniciativa de forma que éste entre en actividad y que se sienta implicado en la acción educativa, enseñanza-aprendizaje. De esta forma el profesor debe investigar*, para encontrar aquello que al niño le motive y para que le resulte más fácil aprender. La docencia sin investigación se estropearía, puesto que es una actividad primordial que debe realizar el profesor.
A este aspecto se le puede ligar el juego, en todos sus sentidos: saber ganar y perder, respetar las reglas, no hacer trampas, mirar por el otro, trabajar en equipo… y esto se educa en la familia con una normalidad afectiva, es decir, lo primero que hay que educar son los afectos, de manera que los padres no solo se tienen que centrar en la enseñanza* sino en la formación* de los hijos. Si en una persona la afectividad, lo sentimental y lo emocional están mal, entonces se producen dificultades en el crecimiento de su aprendizaje y en otras dimensiones de la educación. Los pedagogos a veces sostienen que primero hay que educar los hábitos y posteriormente crear virtudes, porque estos hábitos con una buena afectividad se transforman en virtudes y no en vicios.
Es importante que en las familias los padres se pongan en el nivel de los niños. A eso se le llama amistad. Al mismo tiempo, esa presencia de las personas mayores en la educación es indispensable para lograr la disciplina, ya que sin esta no se puede educar, es decir, es necesario que los niños vean a los padre tanto como amigos, como a personas que les quieren y a las que tienen que obedecer.
*enseñanza: transmitir una serie de conocimientos, independientemente de que la otra persona los aprenda, pueden ser o no de temas académicos.
* formar: es algo más que enseñar, se trata de fomentar, inculcar una forma de vida basa en valores éticos y morales de manera que se creen virtudes. En la acción de formar, al contrario que la de enseñar la otra persona está implicada no actúa de forma pasiva.
*educar: es la suma de enseñar y formar y en esta acción la otra persona esta implicada.
Este capítulo titulado "Psicología educativa" nos habla acerca del niño y sus diferentes actitudes. Polo dice que el niño no debe ser un ser pasivo, sino curioso, que lleve a cabo investigaciones para aumentar su conocimiento y que tengan su propia iniciativa.
Polo vuelve a mostrar la importancia del juego para que los niños aprendan a investigar, pero lo relaciona de nuevo con la educación en la afectividad y sentimientos que se debe formar principalmente en la familia. La familia debe ponerse a la altura de sus hijos para mostrarles amistad y confianza.
Además debemos de involucrarnos en que los niños sepan lo que es la autoridad, porque sin ella no hay educación. Por ello, un gran modo de enseñar la disciplina tanto en la familia como en la escuela es mandando encargos a los niños. En las familias numerosas es más fácil educar esta dimensión a diferencia de las familias de hijo única que tendrán más problemas en enseñarles que es y la importancia de la autoridad.
Polo también habla sobre la existencia de una persona (somos predilectos), y dice que todos estamos creados con un porqué y con un para, es decir todos tenemos un encargo. Si no nos preguntamos por nuestra existencia desarrollamos una actitud pesimista, que conlleva a angustiarnos. Por ello debemos de pensar en nuestra existencia dirigida a Dios, debido a que es nuestro padre y él es el que ha querido que nazcamos y nos encomienda un encargo a cada uno, para no caer en esta actitud negativa.
Este capítulo pone de manifiesto la importancia de la iniciativa, que ponga en marcha su propia iniciativa. El niño debe estar en constante actividad mediante la investigación, que es la actividad central del profesor.
Todo esto deriva de la afectividad, es importante educarles de forma que sean personas alegres, confiadas y sobre todo sin miedos. Necesitan para ello la presencia de personas mayores para lograr una disciplina adecuada, si no hay disciplina no hay respeto, no hay moral. Cabe destacar que en las familias numerosas, los niños aprenden la autoridad mas fácilmente que familias de hijos únicos.
Hay que educar para la edad madura, ya que no tiene sentido educar al niño como niño.
La orientación debe ser global y el hombre no debe angustiarse ante esto sino orientarse ya que la orientación es un saber.
En este capítulo da importancia a la educación religiosa en la que deben participar los padres y no solo el párroco en las misas.
Dios le da un fin al hombre, la eternidad, para estar con él. Todos hemos sido creados por Dios porque El ha querido. Un ateo no posee orientación global porque prescinde de Dios, y por lo tanto, prescinde de sí mismo.
Por todo esto, es imprescindible que se le enseñe al niño a rezar, así crecerán en virtudes.
Educar no consiste en que el niño sea como un ente pasivo. Al contrario, se debe intentar que entre en actividad, que ponga en marcha su propia iniciativa, esto se podría resumir en una palabra; investigación. La familia trata de formar personas alegras, esperanzadas y confiadas, de manera que no tengan muchos miedos o que aprendan a superar el miedo. La intervención de un adulto es imprescindible en la educación y es importante que las familias se pongan en el nivel de los niños, a esto se llama amistad. Esa presencia de las personas mayores en la educación es indispensable para lograr la disciplina. Un hombre que no es disciplinado no tiene lo que Aristóteles llamaba el autocontrol. La disciplina es imprescindible para eso que se ha llamado “respeto a la realidad” o “socialización”.
En el capítulo habla de diferentes cosas que se pueden separar en medios (fines parciales que son la investigación, iniciativa, disciplina, trabajo) o fin parcial que son orientación, madurez, respeto a la religión, afectividad, angustia, predilección o educación religiosa.
Educar en la persona es reforzar su sentido (vínculo) de filiación y descubrir el encargo de su propia vida.
En este capítulo Leonardo Polo destaca que es muy importante ayudar al niño a que ponga en marcha su propia iniciativa, esto tiene que ver con la investigación. El juego y la normalidad afectiva, que se consigue dentro de la propia familia, ayudará al niño a desarrollar bien su iniciativa. Para que en la familia se eduque bien la afectividad es importante que los padres se pongan al nivel de los niños, que se establezca una amistad entre ellos.
Otro aspecto muy importante en la educación de un niño es la disciplina, ya que a partir de esta se consigue el autocontrol.
El hombre está hecho para trabajar, y todos estos aspectos nos ayudaran a formar a personas aptas para ello.
La educación tiene como fin crear un hombre maduro, hay que educarlo considerando que es un niño, pero no como un niño por que no va a ser un niño toda la vida.
Para que la educación sea global es importante la educación religiosa para la formación del ser humano. Todo hombre debe conseguir una orientación y educación global por que es esta la que va a marcar la madurez de su vida.
Como docentes, es tarea nuestra ayudar a crecer al niño. Pero no podemos seguir con la metodología tradicional en la que el alumno era un personaje pasivo y el profesor el protagonista. Necesitamos investigar, debemos poner en marcha la iniciativa para poner nuestro foco en él, para ayudarle en su vida y educarle como adulto que será. No podemos seguir educándoles como niños porque no podemos dejar que se estanquen pero sin olvidarnos de que sí que lo son, y por lo tanto hay que hacerlo de una manera determinada.
Su educación comienza con la familia, como define Tomás de Aquino, la crianza es considerada como tal, y es papel de los padres ayudar a la normalidad afectiva. Si no se hace bien, afectará en muchas cualidades necesarias para el futuro, y por ello requiere que sea llevada a cabo por adultos, adultos que consideren al alumno como niño que es, que sepan ponerse a su nivel, que sepan ser amigos.
Una vez conseguido lo anterior, hay que centrarse también en la disciplina, esencial para reconciliarse con la realidad pues nos ayuda a fortalecer nuestro autocontrol y a respetar la realidad.
El hombre está hecho para trabajar, y por lo tanto necesita regirse por la técnica. Para conseguir esto hay que hablar pues de aptitud, volver a la disciplina, y tener en cuenta la moral y la amistad.
Pero cuando las bases no están bien cimentadas, entonces aparece la angustia, la no respuesta, dejamos al niño ante una nada que anula el sentido último de la vida. Es fundamental una orientación global para alcanzarlo. Cuando se da, entonces existe Dios, se necesita la educación religiosa.
Ahora, ¿cómo articulamos la improbabilidad humana con su gran dignidad? Podemos o bien atribuir dicha relación al puro azar, lo cual nos impediría seguir preguntando, o reconocer que se debe a que hay un querer, porque Alguien quiere que existamos y por lo tanto tenemos un por qué y un para qué. Estamos porque somos predilectos, porque nos quisieron antes de existir y ahí radica la bondad de nuestra existencia. Por esta condición tenemos un encargo, existimos para hacer algo bueno y somos los docentes los que tenemos que ayudarles a descubrirlo y aceptarlo como personas libres que son.
CAPÍTULO VII: PSICOLOGÍA EDUCATIVA
En este último capítulo nos damos cuenta de que la educación necesita de la investigación, no consiste en crear niños pasivos sino en inquietarles para que tengan cierto interés para la investigación, y para ello, es necesaria, una normalidad afectiva lograda en la familia mediante la amistad y debe ser repartida. La anormalidad afectiva por su parte, provoca el sentimiento de angustia, que deriva a la pérdida del interés.
La educación no la pueden llevar a cabo los niños de forma individual pues es necesaria la participación de un adulto con cierta madurez. La disciplina es algo indispensable pues sino no se llega al autocontrol y a la socialización.
Es necesario tratar a los alumnos como gente madura para que puedan llegar a serlo, teniendo en cuenta sus edades y características propias, aunque Piaget opine lo contrario.
El hombre debe orientarse en vez de angustiarse, definiendo la orientación como mirar hacia algo más allá. La orientación debe ser global, y está orientada al hombre maduro. La orientación global va acompañada de una “convicción de la persona misma”, pues necesita autoreconocimiento.
También es importante la educación religiosa que la tienen que dar los párrocos hablándonos de la espiritualidad del hombre aunque a los padres también se les encomienda una parte muy importante de la educación religiosa, la familia es por lo tanto como una iglesia doméstica cuya misión es formar religiosamente a sus miembros. Si bien una persona no está formada religiosamente, no podrá tener la tratada orientación global, pues no tendrá una comprensión profunda de sí mismo.
Todo hombre existe debido a que somos los predilectos de Dios pues ser criatura de Dios es ser objeto de predilección divina. Somos porque Dios ha querido que seamos y porque Dios nos ama. Somos hijo de Dios y por ello le debemos a Dios una gratitud, “la piedad”.
Si le debemos todo a Dios, no deberíamos fallarle. Este pensamiento nos lleva a la orientación global. En la orientación global no se puede prescindir de Dios, porque, entre otras cosas, prescindiría de sí, y si uno prescinde de Dios no sólo prescinde de esa orientación global, sino que prescinde de sí mismo. Por lo tanto, un ateo no posee orientación global, aunque tenga ciertas orientaciones. La mejor manera de educar la afectividad es dirigirse hacia Dios.
El fin de la educación no es formar niños pasivos, sino infundirles esa inquietud investigadora. Para poder conseguir esta actitud activa es necesaria una normalidad afectividad en el ámbito de la familia.
La educación es un proceso que no puede ser llevado a cabo solo por niños. Es necesaria la participación de una persona adulta y madura. Aunque siempre con cuidado ya que hay que evitar que el niño sienta inferioridad con respecto al adulto.
La disciplina es un elemento indispensable en la educación, con esta se desarrolla el autocontrol y la sociabilización. Un alumno que no sabe imponer disciplina es un profesor que no ayuda a sus alumnos.
Piaget propone una “psicología genética” Su tesis postula que el niño debe ser educado como un niño, como consecuencia de sus peculiaridades genéticas.
El hecho de que haya menos familias numerosas hace que la adolescencia se prolongue durante más tiempo. En las familias numerosas se logra más disciplina, responsabilidad y respeto, que en el fondo son los pilares de la maduración. Aunque la base de una buena educación es la amistad, la disciplina es importantísima. La anormalidad afectiva por su parte, provoca el sentimiento de angustia, que deriva a la pérdida del interés.
Educar no consiste en infundir unas ideas. A los niños se les tiene que poner en marcha su propia iniciativa. Por lo tanto que investigue.
Sin investigación se estropea la docencia.
El pilar fundamental para que en los alumnos se desarrolle el querer investigar se necesita de la familia y así se forman personas alegres, esperanzadas y confiadas, de manera que no tengan muchos miedos o que aprendan a superar el miedo.
Es importante que en las familias los padres se pongan en el nivel de los niños. A eso se le llama amistad.
Al mismo tiempo, esa presencia de las personas mayores en la educación es indispensable para lograr la disciplina. Un hombre que no es disciplinado no tiene lo que Aristóteles llamaba: autocontrol.
La educación hay que verla, cualquiera que sea la etapa de la vida, en orden al hombre maduro. No hay que educar para cierta edad, sino educar para la edad madura.
La disciplina debe empezar, en el hogar, con la familia. Además, la disciplina se instaura mejor en una familia numerosa que en una familia con un solo niño, disciplinar a un hijo único es realmente difícil.
Si no hay disciplina no hay moral. Es mejor plantear las cosas de un modo positivo, optimista, señalando un objetivo y confiando en que el niño puede alcanzarlo. Las recriminaciones negativas son anti educativas.
La educación religiosa es un aspecto muy importante en la formación del ser humano porque sin ésta no hay orientación global.
Si la afectividad se dirige hacia Dios, es buena. La mejor manera de educar la afectividad es dirigirse hacia a Dios. Dios nunca fracasa en su educación como pedagogo, es el mayor pedagogo que existe.
En este último capitulo del libro, el autor habla sobre la psicología educativa. En primer lugar, menciona que educar no consiste únicamente en enseñar una serie de conocimientos o ideas, sino que se trata de formar a la persona en todas sus facetas, para que en un futuro sea capaz de poner en práctica su propia iniciativa desde un punto cognoscitivo. Por otra lado, es muy importarte para que el niño aprenda, que los padres sean “amigos” de sus hijos, pero nunca dejando de lado la función de padre, la parte de la disciplina es importante.
También, la idea de la psicología genética, debido a que hoy en día debido a la sociedad en la que , los adolescentes pueden llegar a no madurar y, por lo tanto, llegan a la edad adulta sin haber desarrollado ciertas habilidades, todo ello provocado por una mala educación desde niños por parte de los padres.
Por otra parte, hay que educar a los niños para que aprendan unas determinadas aptitudes. También es importante el uso de la disciplina para que con ésta podamos educar en la moral de la s personas.
Por último, conviene resaltar la idea de la orientación y madurez. La orientación global debe descubrir los caminos y esta orientación la necesita el hombre maduro y esta orientación conviene educarla.
El último capítulo de este libro Polo hace mucho hincapié en la vida humana y es que esta es una vida racional guiada por la razón, tenemos como objetivo captar la verdad en el desarrollo de la vida. La captación de la verdad es algo esencial en la vida humana. Sin el encuentro de la verdad el hombre no se desarrolla como tal sino que se queda en la situación infantil y le permite avanzar. La verdad es una condición de la sociabilidad. El hombre es un ser sintético. No se puede desarrollar aislado. El hombre tiende a comunicarse, ya que todos los seres humanos se enlazan unos con otros. Una persona que no sabe que existe la verdad engañara para conseguir sus objetivos.
Tenemos que ayudar al niño a ver que existe realidades que necesariamente son de determinada manera y no de otra, y que en esto consiste la verdad. Al mostrarle el significado de la verdad, esta adquiere sentido para Él y puede llevarla a la práctica desde el punto de vista de la veracidad.
La verdad es algo más que decir lo que uno piensa; es más que la simple virtud de la veracidad, la cual también es importante para la vida. Encontrarse con la verdad, enamorarse de ella, es lo más propio de un ser humano.
El hombre está hecho para trabajar y la educación es un medio que le prepara para ello. Esto no quiere decir que se valore la educación según su utilidad y que la educación prepare al hombre para el mundo laboral. Desde mi punto de vista, esto es parte de la educación ya que el mundo laboral es parte de nuestra vida y la educación lo que hace es orientarla. Lo esencial es la necesidad de una afectividad estable en la persona, que debe ser educada en la familia. De esta manera el hombre sabrá actuar de manera correcta ante diferentes situaciones. Si se carece de esa afectividad se desembocaría en una angustia ya que faltaría una de las dimensiones de la persona que forma parte de esa orientación global. Esta orientación global está muy relacionada con la importancia de la educación religiosa, porque nos permite abarcar de una forma más completa lo que somos, es decir, somos lo que somos gracias a Dios. No solo nos ha creado sino que nos mandó a su hijo Jesucristo para que nos redimiese del pecado y al Espíritu Santo para que nos santificara. Gracias a la educación religiosa esa orientación global se puede ver más completa puesto que el hombre es un ser religioso por naturaleza y esa religiosidad tiene que formar parte de él a lo largo de toda su vida.
Entramos en el último capítulo que engloba un poco todas las ideas fundamentales que hemos ido viendo durante el progreso del libro. Hace hincapié a que como profesores nunca podemos dejar de investigar ya que somos una fuente de conocimiento, que es transferido hacia pequeñas fuentes pacientes por aprender. El arduo trabajo también es fundamental pues debemos enseñar al niño a buscar el interés por investigar. Para una buena búsqueda o investigación, la afectividad juega un papel muy importante, tanto padres como profesores dan la estabilidad al niño suficiente para que este juego, se haga posible. En el caso de que exista un problema de afectividad esta búsqueda o avance hacia los nuevos conocimientos se verá deteriorada o será más complicada, porque como ya hemos visto en capítulos anteriores la estabilidad emocional juega un rol muy importante para la educación.
El hombre por tanto es un ser que busca el trabajo, mediante la investigación, la disciplina y la afectividad podremos hablar de un ser humano, que estará bien educado.
Realmente lo que quiere dar a entender este autor, es el hecho de educar, en si. Como educar de forma correcta. Realemente no solo pensando en lo mas básico que seria los vuidados básicos de autonomía personal, sino relamente en educar a integrarse o formar parte de la sociedad. la buena educacion seiempore hay que guiarla desde un punto otimista, habla de la educacion para la amistad, pues como ya hemos visto una y otra vez el hombre es un ser sociable que depende de otros para poder formarse completamente. Entiendo por tanto que debemos ser educados por otros iguales a nosotros para poder formar parte de un conjunto y saber como estar y como actuar ante las situaciones que se nos van planteando.
En el primer punto, se hace referencia a cuatro dimensiones de lo humano como son la investigación, la normalidad afectiva, la disciplina, y el trabajo. Es necesario tener en cuenta que, educar no se limita a transmitir e infundir una serie de ideas y conocimientos, considerando al niño un ser pasivo, sino que, al contrario, se ha de despertar en él la iniciativa y, para ello resulta fundamental la investigación. En la última etapa de La educación superior la investigación, en muchos campos, es la actividad central del profesor. Por otro lado, la normalidad afectiva se consigue en la familia, pues la primera tarea de ésta es la educación de la afectividad, formando, así, a personas alegres, esperanzadas y confiadas capaces de superar el miedo. La presencia de un adulto resulta imprescindible para la educación pero, siempre evitando en el niño una situación de inferioridad, encaminada, sin embargo, a una relación de amistad. Al mismo tiempo, la presencia de personas mayores en la educación es indispensable para lograr la disciplina, y esta, a su vez para el autocontrol y la socialización. La socialización está basada en la reciprocidad, aceptación de los demás, a lo que Hegel denomina reconciliación con la realidad, que es lo que permite que el hombre después trabaje. La investigación tiene que ver, precisamente, con la actividad teórica del hombre, y el trabajo de producción con la acción práctica.
En relación a la psicología genética inventada por Piaget, cabe destacar interpretaciones erróneas sobre la educación que defienden que el niño debe ser educado “como niño”. Sin embargo esto no tiene sentido, ya que, aunque sí es verdad que es necesario hacerlo teniendo en cuenta que es un niño, no se le puede educar así porque no va a ser niño toda la vida. Por el contrario, es preciso educar para la edad madura, considerando siempre que va a pasar a la etapa siguiente. Se trata de un proceso que está unificado por el fin, formar un hombre perfecto. La persona madura ha de saber trabajar, resolver problemas, investigar y tener disciplina, conseguida, especialmente, en las familias numerosas.
La aptitud se configura de acuerdo con la disciplina y hay aptitudes disciplinadas e indisciplinadas. Hay que educar a las personas y, por tanto, ayudarles a disciplinarse. Si no hay disciplina no hay moral. Sin embargo, no debemos olvidar que la amistad es la base de una buena educación. Además la anormalidad afectiva por excelencia es la angustia, caracterizada por pura sentimentalidad, sin embargo, precisamente la normalidad afectiva consiste en darle a cada cosa la importancia que tiene.
Dentro de orientación podemos incluir investigación y disciplina, y esta debe ser global y hay que educarla, teniendo en cuenta que la educación se orienta al hombre maduro. Podemos decir que la orientación es u cierta adivinación, un encaminarse que, por tanto, está abierto a posibilidades, pero también es un saber. Además va acompañada de una convicción sobre sí mismo, un auto-reconocimiento.
A pesar de que parte de la educación religiosa la tienen que dar los párrocos, una parte importantísima se le encomienda a la familia, esta es sencillamente el dinamismo de la propia familia en cuanto iglesia doméstica y un aspecto muy importante en la formación del ser humano, pues sin ella no hay orientación global.
Por último, el hombre es un ser humano sumamente improbable, pero, a su vez, es criatura de Dios que es objeto de una predilección divina. Lo fundamental del ser humano es ser hijo, y como hijos, somos a la vez una contingencia humana. Además es un ser personal y es querido en condición de fin. Nosotros somos las personas que Dios ha querido que seamos, “soy porque Dios ha querido que sea”, de esta manera, la vida de cada uno no tiene sentido más que dirigiéndose a Dios. Debemos proporcionarle al niño una orientación básica, enseñándole, en primer lugar en la familia, a rezar, saber rezar con entereza es un hábito, es poner la fe, la esperanza y la caridad en marcha, es crecer en virtudes.
Este capítulo se centra en la psicología educativa. Es como una síntesis del libro porque trata de la investigación, iniciativa, disciplina y del trabajo. La educación lo engloba todo, necesita de cada uno de esos aspectos. Son los fines parciales que conducen a los fin finales de la educación: orientación, madurez, amistad, normalidad afectiva, angustia, educación religiosa y reconciliación con la realidad.
La investigación y el trabajo son indispensables para la educación. Sin investigación se estropea la docencia.
La disciplina también es algo clave para educar, porque sin ella no hay orden ni moral. Sin embargo, la amistad es muy importante porque es la base de una buena educación. Por lo tanto, hay que saber unir disciplina y amistad. Además, par que una educación sea global, el hombre necesita educar su religiosidad. Es un aspecto muy importante en la formación del ser humano, porque sin está no hay orientación global. Y es necesario para vivir adecuadamente. Las respuestas a la pregunta de dignidad-probabilidad, son dos: o somos fruto del azar, o somos fruto de alguien que nos quiere. Los padres siendo procreadores, no es el fruto del azar ya que el creador el mismo quiere infinitamente a todas las existencias, aunque un niño no fue deseado por sus padres.
Para acabar, se decir que unos de los principales deberes de los docentes, es educar el sentido de la filiación, por lo tanto no hay que ir en el sentido contrario de los padres; y ayudar a los niños a que descubren el sentido de sus vidas.
La investigación es un instrumento de la educación, actividad central del profesor; de hecho, se considera la última etapa de la educación superior. Para conseguirla, se debe dar en un clima familiar de estabilidad y esta se consigue a través de la amistad. La afectividad debe ser matizada, dar importancia a lo que la tiene. La educación debe darse en todas las etapas que transcurren a lo largo de la vida en orden de la madurez de la persona, no a la edad. Polo realiza una crítica de Piaget que asegura que “al niño debe educarse como niño”, pues no toda la vida será niño. Otro aspecto que destaca es la disciplina, esta es un elemento imprescindible de la educación; gracias a ella el alumno consigue moldearse socialmente y auto controlarse. Y sin esto derivaríamos en el caos, no podría desarrollarse como ser humano. La mejor manera de inculcar la disciplina es manteniendo amistad y depositando confianza en el niño, creyendo que es capaz de conseguir objetivos. También hace referencia a la orientación global. El hombre no debe angustiarse sino tener una orientación global. Esta corresponde a la familia mediante la educación religiosa. En la familia es donde se debe enseñar la predilección, de manera que una persona que se reconoce como ser querido por Dios , sabe que le debe todo. Y ante la respuesta angustiosa de dar sentido a su existencia entre Dios o el azar, sabe seguro que es Dios y eso le da paz a toda persona. Es importante que después de conocer esta realidad se inculque el hábito de rezar.
CAPÍTULO VI: Psicologia educativa
La ideas ideas principales de este texto, la orientación global , la educación religiosa, la disciplina la amistad, la investigación podríamos englobarlos en fines parciales y fin final. El texto sobre todo en las últimas páginas hace hincapié en el fin de la educación, en que El Niño debe tener una orientación global, esto quiere decir integra en todos los aspectos. Hace referencia a el afecto y cómo influye en la orientación global.
Para comenzar, la disciplina que requiere El Niño se alcanza a través de la amistad, el autocontrol, además para concretar esa disciplina al niño es conveniente ponerle encargos y tareas adecuados a su edad. Esta disciplina le lleva a una educación en sus aptitudes, alcanzar una moral positiva, las aptitudes negativas nos llevarían a la angustia. Con la disciplina y la investigación (ese afán por conocer) conseguiremos que El Niño madure, pero para que la orientación sea global, debemos conseguir la dimensión espiritual, ese fin final que da sentido a la vida, que no es causa del azar sino de un ser supremo que es la causa de todo.
La ideas ideas principales de este texto, la orientación global , la educación religiosa, la disciplina la amistad, la investigación podríamos englobarlos en fines parciales y fin final. El texto sobre todo en las últimas páginas hace hincapié en el fin de la educación, en que El Niño debe tener una orientación global, esto quiere decir integra en todos los aspectos. Hace referencia a el afecto y cómo influye en la orientación global.
Para comenzar, la disciplina que requiere El Niño se alcanza a través de la amistad, el autocontrol, además para concretar esa disciplina al niño es conveniente ponerle encargos y tareas adecuados a su edad. Esta disciplina le lleva a una educación en sus aptitudes, alcanzar una moral positiva, las aptitudes negativas nos llevarían a la angustia. Con la disciplina y la investigación (ese afán por conocer) conseguiremos que El Niño madure, pero para que la orientación sea global, debemos conseguir la dimensión espiritual, ese fin final que da sentido a la vida, que no es causa del azar sino de un ser supremo que es la causa de todo.
La ideas ideas principales de este texto, la orientación global , la educación religiosa, la disciplina la amistad, la investigación podríamos englobarlos en fines parciales y fin final. El texto sobre todo en las últimas páginas hace hincapié en el fin de la educación, en que El Niño debe tener una orientación global, esto quiere decir integra en todos los aspectos. Hace referencia a el afecto y cómo influye en la orientación global.
Para comenzar, la disciplina que requiere El Niño se alcanza a través de la amistad, el autocontrol, además para concretar esa disciplina al niño es conveniente ponerle encargos y tareas adecuados a su edad. Esta disciplina le lleva a una educación en sus aptitudes, alcanzar una moral positiva, las aptitudes negativas nos llevarían a la angustia. Con la disciplina y la investigación (ese afán por conocer) conseguiremos que El Niño madure, pero para que la orientación sea global, debemos conseguir la dimensión espiritual, ese fin final que da sentido a la vida, que no es causa del azar sino de un ser supremo que es la causa de todo.
En este último capítulo, el autor recoge todas las ideas aportadas en el libro, quiere explicar y aclarar que todos los capítulos tienen un sentido, la educación del niño. Para poder lograr este fin adecuadamente, lo primero que resalta el autor es la necesidad tanto por parte del alumno como del docente de investigar; para ello el docente, como adulto, debe poner en marcha la iniciativa y mover el interés hacia la investigación. Para que esta investigación se ponga en marcha hace falta un requisito indispensable en la vida: la normalidad afectiva, que es la primera tarea de la familia que fomentará la amistad, poniéndose los padres a nivel de los niños.
Por otro lado, habla también de la disciplina, indispensable en la educación y en la vida, un hombre que no es disciplinado no tiene autocontrol, ni respeto a la realidad lo que Hegel denominaría reconciliación con la realidad. Para disciplinar hay que asignar tareas y nunca olvidarse de la educación de la afectividad que se considera la base de la disciplina.
El hombre está hecho para trabajar, siempre está constituyendo empresa. Es indispensable el trabajo para la producción, relacionada con la acción práctica.
Es fundamental ver que el fin de la educación es lograr la madurez de las persona. Por tanto, contrariamente a Piaget, al niño no se le puede educar como niño porque no lo va a ser toda la vida, hay que educar en función de la evolución de su madurez para alcanzar la siguiente etapa.
En relación con la aptitud, decir que ésta se configura con la disciplina y sin ésta no hay moral, pero nunca se ha de olvidar que la amistad es la base de una buena educación.
Siempre se ha de plantearle al niño las cosas de un modo positivo, optimista, ya que limitarlo, etiquetarlo, encasillarlo no le ayuda a crecer, estaríamos hablando de una acción antieducativa de muy poco sentido común.
La anormalidad afectiva es la angustia, que es la afectividad global donde se ha perdido el interés. La angustia significa una falta de orientación global. La orientación global supone muchos intereses, tener ganas de investigar… La ausencia de esta orientación supone la ausencia de la vida. Podríamos denominarlo una convicción de sí mismo. El hombre necesita un auto-reconocimiento, saber que es un “yo”, pero todo esto es insuficiente si no nos apoyamos en una educación religiosa.
Entrando en el ámbito de la educación religiosa, podríamos referirnos a la familia como una iglesia doméstica, la carencia de esta cualidad supondría la incapacidad de educar bien a los hijos. Esto es muy importante a la hora de hablar de una buena orientación global.
A la hora de preguntarse de dónde venimos y por qué estamos aquí, sólo podrá dar sentido a estas preguntas agarrándose a la religión, momento en el que somos conscientes de que somos pre-dilectos de Dios, que nos ha elegido con anterioridad. Por tanto, esto nos lleva a darnos cuenta que la vida de cada persona no tiene sentido si no es dirigiéndose a Dios.
Esto lleva a decir, si uno prescinde de Dios, a su vez prescinde de sí, resultando un problema ya que sin esto no se puede tener una buena orientación global.
Se llega de esta forma a la conclusión de que la educación del niño debe ser conforme a esto y habrá que adaptarse a él para que lo entienda, para ello lo primero de todo se le debe enseñar a rezar, para así dirigirse a Dios y a ordenar la mente en Él. Lo siguiente será enseñarle a ir a la Iglesia y hacerles ver que leer el Evangelio es formación religiosa, y poco a poco ir introduciendo todos los aspectos e historias necesarias para que entiendan la religión desde pequeños.
Como conclusión, destacar que con ausencia de Dios nos encontraríamos en ausencia de afectividad, ya que la mejor manera de educarla es dirigiéndose a Dios.
Capitulo VII: Psicología Educativa, en la última etapa de educación superior la investigación es la actividad central del profesor, la normalidad afectiva, la cual se consigue en la familia. L a función educativa de la familia tiene como primera tarea la educación de la afectividad. La educación siempre exige la intervención de personas de los maestros, la educación afectiva corresponde a los padres, ya que son sus primeros educadores.
La educación es indispensable para lograr la disciplina, ya que sin esta no se puede educar. Se sabe educar a los niños, de modo que sepan adquirir el sentido de la disciplina, esta es imprescindible para la vida. La disciplina y la presencia de maestros son dos obras solidarias.
La actividad retórica del hombre es el trabajo de producción que guarda relación con la actividad práctica, existe la educación ene l orden moral y también una educación para la actividad técnica y para la práctica productiva. La actividad cognoscitiva sirve para amar la verdad, para buscarla y se investigue de una manera intensa.
La psicología genética no madura entre los adolescentes y se llega a una cierta edad sin ser capaz de desarrollar ciertas habilidades y por esta causa no han sido bien educados porque para educar a un niño hay que educarle correctamente y que se sienta perteneciente a un grupo.
La aptitud se configura de acuerdo con una disciplina y se pueden distinguir dos tipos : aptitudes disciplinadas e indisciplinadas. Siempre hay que ayudar a las personas a ser disciplinado, sin disciplina existe la no hay moral.
La orientación global debe descubrir los caminos y esta orientación la necesita el hombre maduro y esta orientación hay que educarla correctamente
Hay que enseñarle al niño en la iglesia doméstica es a rezar y después a ir a la iglesia. Saber rezar con es un hábito que hay que educar. La fe, la esperanza y la caridad en marcha, son virtudes tales de la vida.
Educar no consiste en infundir unos conocimientos en el educando como ente pasivo, si no fomentar su propia iniciativa a través de un proceso que podemos llamar investigación, para lo cual es indispensable que el sujeto se encuentre en una situación de normalidad afectiva que donde mejor se consigue es en la familia, pues una afectividad desordenada hace más difícil la actividad de las facultades cognoscitivas.
En este proceso es imprescindible la participación de los adultos que se pongan en el nivel de los niño (amistad) lo que debe acompañarse de la disciplina que permita al individuo alcanzar el autocontrol.
En cualquier caso la educación debe contemplarse en atención al hombre maduro pues debe ayudar a que las personas desarrollen todo lo que pueden dar de si.
Para todo ello es clave e concepto de orientación que incluye lo que hemos llamado investigación y disciplina, y que debe ser orientación global, tomando en cuenta todas las connotaciones que deben tomarse en cuenta para descubrir lo caminos que puedan llevar al hombre maduro.
Debemos hacer también referencia a la educación religiosa, sobre la que muchas veces no se dice nada, y que encuentra su núcleo de desarrollo fundamental en la "familia como Iglesia doméstica".
Polo, en este capítulo titulado "Psicología educativa", brevemente nos advierte que la educación hay que verla desde el punto del hombre maduro y el que lleva a desarrollar o conseguir ciertos objetivos. Para ello la educación debe llevarse a cabo mediante el uso de la disciplina, la cual debe empezar en el hogar con la familia y después proseguir su camino; ya que con la ausencia de esta disciplina no existiría la moral. Por ello las personas humanas debemos poner empeño en nuestra propia iniciativa para poder hacer las cosas bien. Cabe destacar la idea de la orientación y la madurez. Descubrir caminos que ayuden a las personas a madurar.
A parte de la educación como definición y explicación, el autor del texto quiere hacernos ver la educación por la rama religiosa; ésta es considerada como el dinamismo de la propia familia. Debemos tener muy en cuenta a la hora de educar, la importancia de la religión, ya que ésta es la formación del ser humano. Ésta es llevada a cabo por los padres como en la educación en casa, y se aprecia la enseñanza de saber rezar, para coger habito y poner más empeño en la fe y la caridad.
Como continuación del capítulo anterior, en el que tratamos el tema del interés, la amistad, la educación de la afectividad, etc. En éste último, sintetizamos estas ideas, de tal forma que, gracias a una correcta educación de la afectividad y amistad, podemos continuar con la educación superior, que se basa en una acción teórica, y una práctica. La acción teórica se llama investigación, se trata de poner en marcha la iniciativa desde lo cognoscitivo, está muy relacionado con el interés, es decir, investigar. Es fundamental que también haya aparecido por parte del maestro el elemento de la disciplina (además de la amistad, educación de la afectividad, etc.), ya que sin disciplina no hay moral, y que haya adquirido un buen auto-reconocimiento, ser consciente del yo. Una vez que es consciente de su yo, de él mismo, puede asumir una orientación, como una posibilidad de encaminarse, la cual debe ser global, es decir, orientados a la realidad, una “pre-comprensión” de lo básico de la realidad, contribuye a una buena madurez. La acción práctica se llama trabajo, es la práctica productiva, y todo lo educado anteriormente son antecedentes para crear personas aptas para trabajar, ya que el hombre está hecho para trabajar y constituir una empresa. Pero sólo lo necesita el hombre que al incorporarse en la vida social laboral, se hace un ser maduro.
La orientación global no es posible sin un auto-reconocimiento profundo, ni sin una educación religiosa, entendida como una educación doméstica que se desarrolla en la familia. Para que sea posible, debemos partir de la idea de que el ser humano, desde que nade, es un ser sumamente improbable, es decir, que tenemos posibilidades de existencia ínfimas, ya que si las circunstancias hubieran sido otras (óvulo-espermatozoide), no hubiéramos nacido nosotros. Por lo tanto, somos seres predilectos, es decir, elegidos por una predilección divina, es decir, somos hijos suyos, nos elige él. Nos debemos a Dios, le debemos piedad, es decir, estamos hechos por su elección. Por todo esto es entendible que sin Dios no exista una orientación global, porque sin él tampoco puedes reconocerte a ti, es decir, un ateo no posee esta orientación global. Hay que educar al niño en esta orientación básica hacia Dios desde la iglesia, el rezo, saber rezar es crecer en virtudes, exponer la fe.
En cuanto a la educación y la psicología genética de Piaget, Polo hace una dura crítica a su teoría en la que hay que educar al niño como a un niño. Polo lo rechaza, ya que el niño no va a ser niño toda su vida, y hay que educarle con la finalidad de la siguiente etapa. Es decir, no educarle para una edad concreta, sino para una edad madura. Es más bien, un proceso con la finalidad de crear un hombre perfecto, aportando además que la educación secundaria debe ser obligatoria.
Este último capítulo aúna aspectos importantes de la educación que hemos visto a lo largo de este curso. Comienza resaltando la importancia que tiene considerar al alumno como un sujeto activo en el proceso de enseñanza aprendizaje. Es decir, activar su interés hacia la búsqueda de la verdad, a investigar y a que tomen la iniciativa. Investigación como concepto que engloba la actividad teórica del hombre y con la acción práctica de éste. Como engranaje para que se desarrolle este proceso de investigación y de amor a la verdad está la normalidad afectiva, el sentido de filiación, de pertenencia a una familia. En este punto, el docente tiene un papel crucial, puesto que en las primeras etapas educativas del niño éste tendrá que colaborar para que se despierte y se afiance esa identidad en el alumno. ¿Qué es lo que ocurre cuando aparece la anormalidad afectiva? La angustia, por eso es importante darle a cada cosa la importancia que merece. Para conseguir la normalidad afectiva, la tarea de educar en la afectividad debe ser repartida en el ámbito familiar puesto que a cada miembro le pertenece unos matices propios para que ésta no se estructure de una manera global.
Quizá uno de los puntos más atrevidos de Polo en el tema de la educación es el de educar al niño en orden a unos presupuestos, a su finalidad. Es decir descartar la idea que hasta entonces habían propuesto entre otros Piaget, de que el niño tiene unas peculiaridades tan absolutamente propias que debe ser educado como un niño. Para Polo, al niño se le educa en orden a unos presupuestos, a su finalidad es decir que la educación debe ayudar a que la persona se desarrolle todo lo que puede dar de sí.
Hay que educar al alumno para ayudarle a disciplinarse, puesto que sin indisciplina no hay moral, y que sea la amistad la base de toda buena educación.
Otro punto importantísimo para Polo es que, partiendo de la base de que el ser humano es creyente por naturaleza, es responsabilidad de los padres la educación religiosa en el hogar, como dinamismo de la propia familia en cuanto Iglesia doméstica que es. ¿Por qué es tan importante esto? Porque como somos creyentes por naturaleza, los niños se plantearán preguntas según vayan creciendo sobre la realidad que les rodea y los padres deberán estar formados para darles respuestas y formar religiosamente a sus miembros.
Educación implica que intentar que el niño entre en actividad y ponga en marcha su propia iniciativa, no en infundir una serie de ideas.
Para incitar a ello se le debe conducir a la investigación y esto puede hacerse a través del juego, del interés y la educación de este. Pero esto ha de hacerse sobre una base que implica una normalidad afectiva que se educa, o así debería ser, lo primero de todo y en la familia.
Todo hombre es hijo y necesita de sus padres que son los primeros educadores. Hace falta una relación filial y para conseguir una buena relación es necesario que se pongan a su nivel, es decir, la amistad.
La presencia de un adulto es indispensable para la disciplina y la disciplina una herramienta imprescindible para la educación. Por ejemplo se puede potenciar con tareas y encargos y es muy importante hacerlo. La disciplina prepara y educa al niño para que tenga autocontrol, fuerza de voluntad, respeto a la realidad y la sociabilidad. Esto entendiendo esta última como una buena sociabilidad es decir, reciprocidad, descentración del interés propio, salida de uno mismo, para fijarse en el interés común.
El hombre está hecho para trabajar y necesita todo lo dicho anteriormente para poder hacerlo.
No hay que educar para cierta edad sino para la edad madura, es decir, educar para que lleguen a ser personas maduras. Y una buena educación y madurez se consiguen educando a partir de una normalidad afectiva y una confianza en sí mismo, esto se logra a su vez reforzando lo positivo para corregir lo negativo, no haciendo hincapié en esto último.
Por último destacar una cuestión de gran relevancia y tan criticada y discutida últimamente. El hombre es un ser religioso por naturaleza y ha sido creado. Es por esto que para lograr una formación y Educación plena necesita una formación y educación religiosa. Es algo necesario e indispensable para nuestra formación. Hemos sido creados por Dios y necesitamos de Él. Necesitamos formar nuestra dimensión trascendental y fomentar la relación personal que tenemos la suerte de tener cada uno con quién tanto nos quiere, Dios nuestro creador.
En este último capítulo Polo comienza con unas ideas principales del libro que es educar no consiste en infundir unas ideas, sí que no esta debe crear una iniciativa en el niño. Como base de todo debe existir una afectividad desarrollada correctamente, para todos los acontecimientos que están por llegar, porque si no se da de una formar normal puede tener unas consecuencias como pueden ser en la inteligencia.
Como se explicó en la anterior capitulo los niños pueden educarse por si solos, sino que dependen de alguien maduro que les eduque y les ayude, y en primera instancia este deber corresponde a los padres, por eso se debe crear un vínculo de amistad con el niño, entre iguales, pero a la vez un requisito indispensable para la educación es la disciplina, esta es necesaria para el autocontrol. Y esta disciplina, el respeto a la realidad son necesarias para que el hombre consiga incorporarse a la vida social en el ámbito del trabajo.
La educación tiene una finalidad, por lo que se debe educar en el cauce de esta, y debe ayudar a que la persona desarrolle lo máximo que ella pueda dar de si misma. Piaget postula la teoría de la psicología genética, pero esta es errónea, porque al niño se le debe educar como potencia de lo que es, teniendo en cuenta la etapa siguiente que le está por venir, es decir, se debe educar para la edad madura. Porque esto puede provocar que se sucumba en una adolescencia prologada. Una de las formas que se consiga la disciplina es la asignación de unas tareas.
Mientras que la aptitud tiene como base la disciplina, existen las aptitudes disciplinas e indisciplinadas. Para que exista una moral debe existir una disciplina, sin perder de vista que la amistad es una base de la educación, para que a la hora de dar órdenes sean razonables y señalar las consecuencias, ya que al final lo que se pretende es la mejora del niño.
“Es recomendable que la afectividad no funcione de una manera global”, mientras que la oración si que debe ser global, porque así existirá un mayor número de interés y tendrá una mayor predisposición para la investigación. Esta debe orientarse hacia descubrir caminos.
Por lo tanto debe tenerse en cuenta, que no solo se acaba con la creación del hombre, porque en ultimo termino la predilección de Dios, le proporciona al hombre una orientación global, porque de esta no se puede prescindir de Dios, porque un ateo no pasee esa conciencia de orientación global, porque este piensa que es fruto del puro azar, uno no se puede orientar hacia la nada. Por eso al niño siempre se le debe proporcionar una orientación básica.
En este tema atinamos varias palabras con carácter de medios y otras muchas con carácter de sentido. Encontramos a destacar cuatro objetivos parciales que son: investigación, iniciativa, disciplina y trabajo. Le educación por tanto ha de servirse de todos estos fines parciales para poder conseguir la meta final. Polo destacaba la idea de que el niño había de ser educado como si no fuera niño, es decir, preparándolo para la vida, no centrarse en el curso académico solamente, sino ir más allá, avanzar, y que el niño avance intelectualmente; esta tesitura va totalmente en contra de lo que dice Piaget “hay que educar al niño con la edad que tiene.”
Con respecto al fin final, quiero destacar la predilección, que dentro de esta encontramos la angustia. La palabra angustia significa no dar respuesta. Es preferible recibir una respuesta con la que no estamos de acuerdo, que no recibirla. Como decía un tópico: no hay mejor desprecio que no hacer aprecio, repito: es más frustrante no recibir respuesta que recibirla y no estar acorde. El azar asimismo quiere significar falta de respuesta. En el instante que se da una angustia global se produce una falta de orientación (nos referimos a esta como un saber). A la orientación la veo afín con el término dirección. La vida de cada persona tiene una dirección, la cuestión está en conocerla y seguir por el camino correcto. Esta orientación no se puede dar siendo una persona atea, es necesario que la persona tenga un interés por conocerse a sí mismo y a lo que le rodea., por tanto aparece el término Dios. Hay que enseñarles al niño esta orientación básica, es necesario tener siempre presenten las fortalezas para llegar a la virtud. Con esto y terminando me refiero a la educación religiosa. Es cierto que toda persona tiene una libertad, pero está en la voluntad de cada uno elegir si quiere cumplir su mandado o no asumirlo. Por ello la existencia del hombre tiene una finalidad buena y se da o porque alguien quiere que sea así, o por azar. Solo encontramos estas dos posibles maneras de articular respuesta a la dignidad y libertad de la persona con respecto a su bajísima probabilidad de existir. Por tanto concluyo que hay un querer, un porque y un para que de la existencia de todos los hombres.
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